Héroes y Mártires

Bajo el nuevo paradigma, los descubrimientos se sucedían a un ritmo vertiginoso. No había límites para la experimentación, ni control ante los riesgos que esta acarreaba.
Desde Stergión, Airk cada vez miraba con menor frecuencia hacía sus súbditos, y cada vez dirigía su mirada con mayor frecuencia hacia las estrellas.
Durante la construcción del anillo se había despertado en su interior el deseo de explorar que les aguardaba más allá de la superficie de Daegon. De saber que había sido de aquellos que abandonasen su mundo hacía ya tantos milenios.
Para comenzar las investigaciones en este campo se crearía Quesell, la primera estación orbital para la observación espacial. Tras el éxito que supondría los datos obtenidos por el envío de varias sondas automatizadas al espacio profundo, finalmente se mandaría la primera expedición con tripulación humana, la expedición Sartais.

En Quendapoa, Oggalark dirigía su mirada en otra dirección. Cuando entró en contacto por primera vez con los jonudi tuvo acceso a la dimensión en las que estos se habían cobijado; Nusureh. Y, mientras estudiaba aquel lugar, también lograría atisbar una miríada de dimensiones más. Lugares creados como consecuencia de las grietas que comunicaban los distintos planos. En muchas de ellas la vida no podían no podía existir, pero la posibilidad de que otras pudiesen ser habitadas por el hombre, guió sus pasos hacia la investigación del viaje interdimensional y la modificación de la estructura humana para que pudiese adaptarse y sobrevivir bajo unas leyes físicas distintas.
Las primeras tentativas para enviar objetos a otras dimensiones resultaron fracasos. Podían contemplar de manera limitada parte de aquellos lugares, pero había una fuerza infranqueable parecía impedir que nada atravesase la barrera que separaba las realidades. Una fuerza que parecía tener voluntad propia y reaccionaba para contrarrestar cada nuevo método que utilizaban. Se enfrentaban a la barrera que habían erigido los poderes para que el destructor no pudiese atacar a los demás planos.
Ante aquel nuevo reto, las naciones más poderosas del continente de Nargión se unirían para superar las barreras que habían puesto los grandes poderes. Tan solo Kayuren y Dagorel se mostrasen reticentes a aquellos experimentos y todo lo que representaban. Poco a poco las diferencias se volvieron disputas y de ellas terminarían por surgir los primeros conflictos de la nueva era.
La osadía, ambición y curiosidad de los aspirantes a viajeros dimensionales era tal, que comenzaron a experimentar con sus propios cuerpos para prepararse para prepararlos para lo su futuro triunfo. Pero el conflicto no surgiría hasta que comenzaron a aquellos que eran distintos y más poderosos que ellos: los guardianes, los yunraeh y los kayain.
Algunos yunraeh habían adquirido la capacidad de viajar a través de la oscuridad. Los kayain se decía que tenían acceso a las fuentes del poder primario. La capacidad de los guardianes para adaptarse a cualquier adversidad era lo que consideraban que les faltaba para lograr su objetivo.
Se formarían expediciones para buscar los siete picos ya que los guardianes y poder estudiar a los guardianes en su estado durmiente. Los kayain y los yunraeh serían cazados en secreto para su posterior disección y análisis a todos los niveles.
Tras siglos de fracaso sobre la faz del planeta, finalmente los viajeros dimensionales tendrían éxito fuera de éste: Sigma, la plataforma orbital para la investigación planar lograría romper la barrera. En su interior se hallaban Jirmun Lohar en representación de la nación de Dayshula, Igosal Nalús de Kayrunen, Assai Amara de Ranndayr y Namar Tólush de Rayhosha de quienes no se volvería a saber nada en milenios.

Poco después regresarían al planeta la tripulación de la Sartaias con un regalo para sus habitantes; los descendientes de aquellos que habían abandonado aquel planeta tanto tiempo atrás. Daegon tendría a los héroes de Sartais, Nargión a los mártires de Sigma.