El Gran imperio menetiano

El Gran imperio menetiano es un elemento indispensable para comprender el mundo moderno. Por más que su historia se viese plagada de contrastes y contradicciones, su aportación a la recuperación de una cierta estabilidad en el continente está fuera de toda duda.
Pese a los intentos de reescribir su propia historia que realizaron los escribas imperiales bajo el mandato de Zailas Vohn Meneter, gran parte de la saga del pueblo baleni ha podido ser reconstruida a partir de aquellos documentos que no fueron capaces de destruir.
Aún hoy, en la república que sucedió al ya extinto imperio, los estamentos oficiales siguen manteniendo como cierta la mentira auspiciada por el noveno emperador.

Si atendemos a la historia imperial, el pueblo baleni poseía una civilización superior a la del resto de naciones coetáneas, gracias a la cual logró subyugar fácilmente a las naciones del continente.
Según esta misma versión, las islas Balein habrían estado situadas cerca de la costa sur del continente, a orillas de la actual Menetia, razón por la cual la nación que entonces ocupaba esos territorios, Sólendar, habría sido la primera en caer. A esta, en su ruta imparable hacia el norte, le habrían seguido las tierras de los salvajes dengar, dominadores de los territorios donde se asienta la actual Rearem, para terminar conquistando Amlot “La oscura” la megalópolis mortuoria y capital de la nación de Etera.
Una vez finalizada la conquista de toda la franja central del continente, habrían iniciado una gran campaña para conquistar los territorios occidentales.

En su estudio “Menetia; Auge y caída del segunda gran imperio”, el cronista Kunndal Liberis (Bran, Baern -514,-443), tras acceder a una copia del cuaderno de viaje del explorador menetiano Yulic Paulós, desmontaba gran parte de la historia oficial.
Paulós, siguiendo la cartografía de Homral de Danyasur, buscó el paradero de las islas Balein, dando con ellas mucho más al oeste de lo esperado.

Según los datos de este expedicionario, la ubicación de las islas natales de los baleni se encontraba entre las costa de Shalatu en Hasrt y las de Nalús, en la isla continente de Shatter. Allí encontró un grupo de quince islotes entre los que fue capaz de identificar las ruinas de las ciudades de Pilos, Banláu, Magal Nasut, Ubal y Nama Betor .
Estas islas, por la información que pudo recabar de las ciudades costeras más cercanas, fueron el hogar de una serie de clanes de saqueadores conocidos como los Aulesh Natu, los señores del mar.
Según estaba documentado en estas mismas fuentes, los mismos baleni habrían prendido fuego a sus propias ciudades para lanzarse a la conquista del continente bajo el lema “La eternidad es para los audaces”.

El estudio de Liberis, haciendo obvia referencia en su título a la obra Davos Jirah, y siguiendo sus mismos pasos desmitificadores, a día de hoy aún sigue prohibido en Menetia.
Por su parte, Paulós, quien en su cuaderno escribió:
"Decepción, esta es la emoción que me embarga en estos momentos al saber de mis ancestros. Buscaba el origen de la civilización, la cuna donde nació la maravilla, volver a mi hogar como un héroe, pero lo haré como un traidor.
Todo es mentira, una mentira que todos hemos querido aceptar.”
Tras regresar de la expedición fue condenado a prisión, para terminar sus días en el exilio.
No fue la primera ni la última vida arruinada por mantener la gran mentira.

Si seguimos los pasos descritos por Paulós, el comienzo de la invasión habría tenido lugar en Dainyaku, en la ubicación costera que actualmente ocupa Shalatu, y habría continuado hacia el este siguiendo toda la costa sur del continente hasta Sólendar.

Quienes siguieron con esta línea de estudio, como pueda ser Lundar Antatekol (Garoc Togush, Rearem -214,-158), uno de los sucesores de Liberis, trataron de ahondar en la razón que llevó a los baleni a destruir sus propios hogares. Para ser capaces de responder a esta cuestión tenemos que retroceder dos generaciones, hasta fijar nuestra mirada hasta uno de los antecesores directos del futuro emperador; Sar Meneter “El unificador”.

Los clanes de los Aulesh Natu no sólo saqueaban a las naciones vecinas, sino que también acostumbraban a atacarse entre ellos. Las recursos naturales de las islas eran escasos y apenas daban para mantener con vida a sus propios habitantes. Por otro lado, las aptitudes de estos mismos habitantes estaban orientadas principalmente a la guerra. Su agricultura y ganadería eran escasas y sólo gracias a la pesca lograban sustento de manera regular.
Sar Meneter terminó con las guerras entre los clanes proporcionando una época de estabilidad para las islas, pero esta estabilidad no llegó sin una contrapartida. La media de edad de los baleni aumentó, al igual que lo hizo su número. Siguiendo aquel ritmo de crecimiento, los recursos de los que disponían a su alrededor no les darían sustento durante mucho tiempo más.

Asimismo, y siempre según las investigaciones de Antatekol, antes de centrarnos en Hoark, debemos tener presentes también a dos figuras más no carentes de controversia.
Por un lado, Xiandac Tacuyi, quien entrenó al futuro emperador en el Tanakul; la escuela de la guerra baleni para luego convertirse en su general.
Por otro lado está la figura de Natnala, primera esposa del emperador y, antes de esto, concubina de su padre Sailas Meneter. Fueron unos textos atribuidos a Natnala los que cimentaron gran parte de la obra de Antatekol.
Siguiendo estos textos, los eventos inmediatamente anteriores a la conquista fueron los siguientes:

-1360: Siguiendo la tradición baleni, con diez años Hork Vanshú Meneter entra en el Tanakul iniciando su entrenamiento militar. Su estancia se debería prolongar durante cinco años hasta alcanzar el Madaras Laún, el rito de madurez baleni.

-1357: Tras fracasar en su intento de deponer a su padre, Hoark es exiliado a la isla de Mannaul a la espera de ser ejecutado.

-1356: Sailas Meneter muere envenenado por Natnala. Da comienzo una guerra civil por la sucesión.
Hoark es rescatado de Mannaul por sus simpatizantes.

-1355: Hoark se hace con el gobierno de los clanes y se une a Natnala, quince años mayor que él, como su máeda, compañera consorte, según el rito de Kaina.

Natnala escribía en su diario:
“El comercio ablanda a los hombres, la seguridad de un hogar al que regresar hace que se vuelvan cómodos. Nosotros somos guerreros, conquistadores. Nosotros debemos buscar algo mas, debemos aspirar a todo lo que nos ha sido negado hasta hoy.”
“El tiempo de la espera ha pasado; ha llegado el momento del conflicto. Así como hoy nos llaman “los señores del mar”, pronto se nos aclamará como los gobernantes de todo aquello que se encuentra sobre él”.
A su vez, ponía en labios de su esposo la arenga: “Conquista u olvido, eternidad o muerte, gloria o extinción”

-1351: Un flota de cuatrocientas naves con las hordas de de los Aulesh Natu asaltan la capital de Dainyaku, Degmar (Shalatu). Comandada por Meneter y Tacuyi da comienzo la invasión del continente.

Si damos crédito a las palabras atribuidas a Natnala, ella habría sido la instigadora de la conquista y quien tomaba gran parte de las decisiones. Quizás haya sido esta la causa que siempre ha provocado una gran controversia sobre su figura, convirtiéndola en un personaje ampliamente denostado en los textos oficiales.
Pese a ser la madre de dos de los tres hijos de Hoark, los siguientes dos emperadores, Ílio (-1355,-1315) e Ílias (-1331,-1289), estos textos le han atribuido todo tipo de deslices e intenciones ocultas, cuando no la han acusado directamente de ser entidad maligna y la causante de la muerte de su esposo, pese a que ella falleció doce años antes de tal evento.
El mérito que concede en las conquistas a sus generales, muy por encima del que otorga a su propio esposo, ha provocado que se le atribuyan deslices con todos y cada uno de ellos, principalmente con Tacuyi. Aunque quienes han hecho estas acusaciones jamás han aportado prueba alguna, al igual que tampoco han sido capaces de explicar cómo un muchacho de quince años podría haber sido capaz de comandar una conquista de esas dimensiones.
Otro de los rumores malintencionados que se alentó desde otros estamentos, en este caso procedente de fuentes naltorianas, fue que ella y Tacuyi eran realmente los padres de Meneter.
Si bien esta afirmación parece a todas luces falsa, ciertas líneas de investigación defienden la tesis de que ella sí que pudo ser la madre del primer emperador.

El revuelo provocado por los datos desvelados por Antatekol, y su negativa a retractarse de ellos, causó graves problemas diplomáticos entre Menetia y Rearem. Tanto fue así que el senado y la iglesia menetianas trataron de presionar al gobierno de Rearem para su extradición
De no haber contado con la fortuna de su familia y el apoyo de los Cronistas, Antatekol no podría haber continuado sus investigaciones, ya que, para no deteriorar las relaciones de esta provincia con Menetia, los fondos de los que le proveía la casa del Raktarión de Mítsulen le fueron retirados.

-1349: Con la conquista de Sólendar, Meneter pasa a controlar toda la costa sur del continente hasta las Montañas Zorak.

-1340: Con la conquista de Amlot “La oscura”, el Imperio Menetiano pasa a controlar también toda la franja central del continente.
Comienzan las obras de la que será la primera capital imperial, Amlash “La brillante”.

-1327: Fallece Natnala.

Con la muerte de Natnala se pierde una insustituible fuente de información sobre la persona del primer emperador en sus últimos años.
En sus escritos se puede contemplar la transformación de Meneter a lo largo de los años. La llegada a la edad adulta del hombre y la madurez del gobernante.
Por el camino se ve también cómo se va consolidando el imperio. Las concesiones que otorga a los pueblos sometidos y cómo va integrando las diferentes culturas dentro de algo mayor.
Se deja ver con claridad la influencia que tuvieron sobre él los nalsai. Por lo poco que sabemos de la nación de Edarc, controlaban gran parte del norte, desde Saliria hasta las Llanuras heladas, llegando algunas de sus colonias más lejanas hasta la costa de Tarnaq. Parte de sus construcciones colosalistas aún perduran a día de hoy. Algunos estudios afirman que la ciudad-pirámide de Rishgarma situada en Rearem también fue obra suya aunque, probablemente, construida sobre los restos de alguna ciudad ailanu.
Natnala los describe como el más sofisticado y complejo de los pueblos que conquistaron, también como los más poderosos. De no haber sido por la llegada los baleni quizás podrían haber llegado a ser ellos los conquistadores del continente.

-1320: Meneter se une a su segunda esposa, Agara, miembro de la élite nalsai, según el rito raggayali de Rinlay.

-1317: Agara muere al dar a luz al tercer hijo del emperador. El bebé también nace muerto.

-1316: Nace Ílio Vanshú Meneter, hijo de Ílias y Nayenla..

-1315: Con cincuenta y cinco años, fallece Hoark Vanshú Meneter “El Conquistador”. Se especula que esta muerte pudo venir causada por una herida mal curada o una enfermedad.
Le sucede el mayor de sus hijos, Ílio Vanshú Meneter, que también fallece ese mismo año, lo que le granjea el sobrenombre de “El Emperador no coronado”.
A ambos los sucede Ílias Vanshú Meneter.

Durante los primeros años del mandato del tercer emperador, una de las labores que se acometió con mayor premura fue la de la unificación língüística, así como la de la educación del pueblo bajo unos preceptos culturales homogéneos.
Para tratar de propagar esta misión con mayor eficacia por todo el imperio, dio comienzo a la construcción de unas vías que comunicasen los principales puntos del mismo. Una obra que, pese a continuar también después de su mandato, quedó inacabada. Las partes que sí que se llegaron a realizar conforman la Vía Imperial que une el norte del continente con el sur en su franja central.
De cualquier manera y, pese a todas estas obras, su pueblo le otorgó el sobrenombre de “El Pío”.

-1313: En la ciudad de Garjays, dentro de la provincia imperial de Dalaisus, se produce la primera aparición documentada de Nostat de Yburq.

-1304: Nostat de Yburq da su sermón ante la primera familia imperial.

Nostat, a quien se conoció en años posteriores como Bayancú “El profeta” alcanzó tal notoriedad que sus palabras, bajo la forma del Gudayar, “El libro de los dioses”, llegaron hasta las manos del mismo emperador.
Tal era la convicción que transmitían sus palabras que convirtió a un hombre cabal como Ílias a su credo. Poco después de aquel primer sermón, la capital del imperio se convirtió también en la primera ciudad catedralicia de su culto, la Iglesia Tayshari.
Pese a que logró que Amlash se convirtiese también en la capital de su culto y se le otorgó el título de Gran Teogonista, Bayankú continuó recorriendo el imperio junto a sus iniciados esparciendo su fe por todas las provincias.
Su palabra no fueron bien recibida en aquellos lugares en los que los sacerdotes locales de los antiguos cultos aún conservaban su poder pero, quizás por su cada vez mayor séquito que incluía a gente de noble cuna, jamás llegaron a atentar contra su persona.

-1299: Nace Pilo Vansú Meneter, hijo de Ílio segundo y Daila.

-1295: Se formaliza el primer cisma de la Iglesia Tayshari al aceptar Ílias la validez de la interpretación que del Gundayar realiza Lurdanai de Xargnath

Irónicamente, a medida que el profeta pasaba por los diferentes territorios, su mensaje se iba fragmentando al entrar en conflicto con cómo era transmitido nuevamente por sus discípulos.
Pese a que existen documentados docenas de cismas dentro de la iglesia, y muchas de ellas perduran en la actualidad, sólo dos han llegado hasta nuestro días consolidados como religiones formales; el Lurdani y el Maldriani.

-1289: Ílias muere a los cuarenta y cuatro años. Se desconoce la causa de su muerte. Le sucede su hijo, Ílio Segundo.

-1288: Ílio segundo muere y es sucedido por su hijo Pilo de once años. El padre pasara a la historia bajo el apelativo de “El Breve” mientras que el hijo será conocido como “El emperador niño” o “El enmadrado”.

La información de la que disponemos acerca de las consortes de los emperadores es escasa. Apenas se recogen en los informes oficiales datos sobre sus actividades o inquietudes. Daila, quizás por la temprana edad en la que su hijo accedió al trono, es una de las pocas excepciones.

Los primeros años de su regencia fueron complicados, ya que en el oeste, en la provincia imperial de Hommjosh una nueva secta comenzaba a ganar poder, la de los Adeptos del Tanrakûl.

Según esta secta entre lo filosófico y lo religioso, el motivo primario de la existencia del hombre era su preparación para Tanrakûl, el momento de decisorio en el que se debe enfrentar a “la gran prueba”.
El día en el que los dioses destruyan el universo.
Siguiendo esta línea de pensamiento, el mundo es imperfecto, el primero de muchos experimentos llevados a cabo por los grandes poderes.
Esta “prueba de concepto” que es el universo debe ser destruido periódicamente para que los dioses forjen una nueva versión libre de alguna de sus impurezas. Sólo aquellos que aceptan la auténtica misión de la humanidad y colaboran con sus señores en la gran criba, serán dignos de habitar en el nuevo mundo perfecto.

A lo largo de los siglos la orden de Los Adeptos ha adoptado diversas formas, nombres e interpretaciones de “la misión”. Desde aquellos que consideran “la criba” como algo literal y “purgan” el mundo de los especímenes débiles o lisiados, hasta quienes buscan la mejoría del mundo desde un punto de vista ético y moral. Pero esta primera y primaria encarnación de Los Adeptos pertenecía a la primera categoría. Un ejército que recorría el noroeste esparciendo muerte y desasosiego entre los “imperfectos”.

Mientras tanto, en el sur, surgían nuevos cultos. Credos dañinos y peligrosos a ojos de la iglesia que cada vez trataba de obtener más capacidad decisoria sobre las cuestiones de estado.
Se han logrado recuperar documentos eclesiásticos en los que se plasma el descontento del Gran Teogonista Marglays y sus subalternos ante la negativa de Daila de perseguir todo aquel credo que se desviase de la línea oficial.

Al alcanzar Pilo la edad adulta no renunció al trono pero sí a gran parte de las cargas que este le imponía. El viaje y la exploración fueron sus grandes pasiones. Bajo su mandato se reconstruyó, una vez más, la ciudad de Aldern. Según se cree, esta fue la cuarta encarnación de la ciudad. También financió la expedición en la que se descubrió la isla de Palsar.
Asimismo, de su mano surgieron también las órdenes de los Lexíteos y los Señores de las espadas. En origen un medio para contentar a la iglesia a la par que creaban un puente entre esta y los poderes imperiales.

-1273: Nace Ríndelar Vanshú Meneter, hijo de Pilo y Nysdala.

-1275: Nace Amrón Vanshú Meneter, hijo de Pilo y Nysdala.

-1269: Nace Zailas Vohn Meneter, hijo de Pilo y Nysdala.

-1263: Nace Ortalac Vanshú Meneter, hijo de Pilo y Nysdala.

-1255: Fallece Daila Ifgar Meneter a los sesenta y un años.

-1254: Fallece Pilo Vanshú Meneter. En el momento de este suceso, su heredero directo, Rindelar, se encuentra dirigiendo una campaña contra los Adeptos del Tanrakûl en Hommjosh.
Amrón Vanshú Meneter asume la regencia hasta la vuelta del primogénito.

-1253: Nacen Danyal y Zaila Vanshú Meneter, hijos de Amrón e Igerta y Wailun Vohn Meneter, hijo de Zailas y Olesta.

-1251: Ríndelar Vanshú Meneter regresa triunfante a Amlash para reclamar el trono. Amrón se niega a renunciar a la regencia y expulsa a su hermano de la capital.
Las tropas leales a Ortalac se unen a las de Rindelar. Zailas se alía con Amrón.

La primera guerra civil menetiana no se prolongó en el tiempo. Las tropas leales a Amrón y Zailas superaban en gran medida a las de sus hermanos que, pese a no reconocer jamás la soberanía del usurpador, sí que abandonaron la lucha pública por el trono para retirarse a la provincia imperial de Sólendar donde morirían poco después.
Los escritos oficiales acerca de la historia de sus hermanos nunca han sido demasiado concienzudos. Se desconoce si se desposaron o tuvieron descendencia, aunque es muy probable que así fuese. De ser así, tampoco se sabe de ningún intento de reclamar el trono por miembros de esta hipotética progenie.
Amrón recibió multitud de sobrenombres por parte de su pueblo; “El fratricida” o el “El usurpador”.

-1249: Se descubre la existencia de cuatro islas que flotan a gran altura sobre el continente y otras cinco que lo hacen sobre los mares.

Los primeros informes sobre el descubrimiento de las islas errantes de Koromatek, Latlatea, Tokumal, Merêterith, Yarag´Tan, Ânaleth, Quenerath, Turgás´Tal y Keselen se remonta a esta fecha. Se especula con la posibilidad de que, dado lo errático de sus rutas, siempre hubiesen estado ahí, flotando sobre los océanos fuera de las rutas transitadas, aunque la certeza de esta suposición es bastante improbable.
Se ha contemplado también la posibilidad de que sean restos del desaparecido continente de Nargión que, afectados por las fuerzas que arrastraron al continente a su nuevo destino, alterasen su relación con el planeta y se viesen repelidas por él.

La existencia de estas islas alteró notablemente a Amrón. El llegar hasta ellas le obsesionó de tal manera que dedicó ingentes cantidades de dinero para alcanzar este objetivo. Los textos que inundaron su biblioteca hicieron que el pueblo le atribuyese un nuevo sobrenombre, el de “El ilustrado” pero su obsesión y el estado cercano a la ruina al que estaba llevando al imperio hizo que también se le conociese como “El demente” o “El loco”.
Ningún indicio era demasiado descabellado, ninguna idea demasiado absurda. Finalmente, siguiendo uno de los mitos del pueblo fasai, quienes afirmaban descender de la estirpe olvidada de los laisar, los nómadas del viento, supo de las monturas de estos, los shaygan; los creadores de valles.
Estas criaturas, hasta entonces sólo mitos del folclore fasai, para el asombro y descrédito de eruditos, se demostró que eran reales.
La primera de ellas, Kilgyr, se halló enterrada bajo las llanuras heladas de Tanraqull. La segunda de ellas, Najash, hasta entonces se había creído que era una de las islas del mar de Jorgh. La tercera, Dolgur, resultó ser uno de los picos de las cordilleras del Himlayar.

Estos descubrimientos, al igual que otros que se han producido relacionados con conceptos pertenecientes a la edad mitológica, siempre han sido una cura de humildad para quienes afirmamos poseer “el conocimiento”.
Lo que hoy afirmamos y demostramos como verdad absoluta mañana puede ser demostrado como algo falso. Este ha sido siempre uno de los mantras de los cronistas, y una de las armas más letales con la que se nos ha atacado.
Quien afirma ser poseedor de la verdad y no admite que esa verdad sea puesta a prueba, sabe mucho menos de lo que afirma, y cree mucho más de lo que quiere admitir.

-1247: Fallece Igerta Ifgar Meneter.

-1246: Amrón logra alcanzar las islas errantes.

Tras esta gesta, Amrón obtuvo un nuevo nombre por parte de su pueblo, el de “El domador de mitos”. Después de esto, abandonó el trono y partió hacia el este sin escolta ni séquito. Los motivos que le llevaron a tomar esta decisión nos son desconocidos, así como el conocimiento sobre su itinerario o dónde terminó sus días.

-1245: Bajo la tutela de su tío Zailas, Danyal Vanshú Meneter, de ocho años de edad, se convierte en el séptimo emperador de Menetia.

Danyal, conocido también como “El oscuro” por su carácter taciturno apenas abandonó el palacio. De su reinado no se conserva nada relevante más allá de su odio infantil por un padre desaparecido y el intento de destruir cualquier cosa que este hubiese creado.
Irónicamente, su mandato continuó por la misma senda de ruina que había iniciado su padre. En su momento más bajo y con las arcas imperiales casi vacías, los enemigos comenzaron a surgir dentro de su seno.

-1241: El gobernador Sulner Oganyactu proclama unilateralmente la provincia imperial de Hommjosh como una nación independiente. A la proclamación de esta provincia le sigue la de Dangroth.

-1238: Nace Rannael Vohn Meneter, hijo de Wailun y Lisbeta.

-1237: La rebelión de Hommjosh es sofocada. Sulner Oganyactu es juzgado en Amlash y condenado a cadena perpetua en la isla prisión de Ysgilad.

-1236: La rebelión de Dangroth es sofocada. Su instigadora, Lena Vladstad muere debido a una herida recibida durante una de las batallas.

-1230: Fallece Danyal Vanshú Meneter. Su melliza, Zaila, se convierte en la primera emperatriz de Menetia.

-1227: En la ciudad de Shalatu se produce la primera aparición documentada del caudillo, sacerdote y soldado llamado Sipskriel, quien se auto proclama como “El heraldo del nuevo orden” o “El avatar del cambio”.

Dada la situación en la que se encontró el imperio al llegar al trono, no existen referencias sobre grandes obras realizadas durante el gobierno de Zaila. Al mismo tiempo, a ella se le atribuyen las escasas acciones “sensatas” llevadas a cabo durante el mandato de Danyal. Por otro lado, se dice que su tío Zailas apenas participó en el gobierno del imperio durante aquellos años.
Sobre ella recae también el mérito sobre las decisiones que llevaron a la reconquista de las provincias rebeldes. Es por esto de suponer que el estado de las arcas y el descontento general del pueblo no le eran desconocidos.
Ha pasado a la historia como un personaje de convicciones fuertes y extraordinariamente capaz en el ejercicio de su cargo. A tenor de los planes que dejó inacabados, algunos románticos aventuran que, de haber encontrado sus dominios en otra situación o haber vivido más tiempo, podría haber llevado el imperio hasta una nueva época de esplendor.

Por otra parte, la figura de Sipskriel, un hombre que ha llegado hasta nuestros días, no deja de ser un misterio.
Su carismática e inquietante presencia convulsionó la estabilidad del imperio como nadie había logrado con anterioridad. Pese que su mensaje no era nuevo, lo primario de su naturaleza y el magnetismo de su persona lograron convocar una gran fuerza en un periodo de tiempo muy corto. “El poder es algo inestable y cambiante”, decía, “no tiene dueño ni puede ser poseído, sólo puede ser retenido por un breve lapso de tiempo. Ese lapso de tiempo ha terminado ya para el Imperio”.

Zaila supo reconocer de manera temprana la amenaza que representaba Sipskriel y reaccionó de manera rápida y drástica atacando a la fuente, pero había algo más en el El heraldo del nuevo orden de lo que este aparentaba. Se le creyó muerto tras el asedio de la fortaleza de Rahún, pero Sipskriel volvió a aparecer pocos años después de la caída del imperio.

-1220: Fallece Zaila Vanshú Meneter sin descendencia. Zailas Vohn Meneter “El Tardío” se convierte en el noveno emperador de Menetia.

El mandato de Zailas difirió en gran medida del de sus sobrinos. Sus esfuerzos se centraron en reescribir la historia de los baleni, tratando con esto de alterar la percepción que tenían de ellos sus súbditos. Vinculaba a su pueblo con los tayshari y los kayain. Gobernaban por derecho y mandato divino, no por la fuerza de las armas.
Más allá de este daño a la historia, su contribución a la misma fue escasa. Mantuvo una paz tensa con los descontentos basada en la amenaza de su poderío militar, pero jamás mandó grandes contingentes a tratar de retomar las provincias costeras. Obviamente superado por la situación, prefirió tener a sus tropas cerca en previsión de un ataque a la capital que jamás llegó.

-1205: Fallece Zailas Vohn Meneter, Wailun Vohn Meneter se convierte en el décimo Emperador de Menetia, quien pasará a la historia con el sobrenombre de. “El asesino del gran imperio”.

Se desconoce si alentado por las mentiras de su padre, la increpación constante del Gran Teogonista Alstartis o debido a su propia ambición personal, Wailun Vohn Meneter eligió ignorar el descontento del pueblo durante los últimos años, y trató de superar a sus ancestros. Su atención se centró en este desconocido, lo que dirigió su mirada hacia los territorios inexplorados más allá de las montañas Zorak.
Aquella barrera, hasta entonces infranqueable por tierra o mar para un gran ejército, había sido el principal obstáculo para que Hoark “El conquistador” y sus huestes continuasen su avance imparable hacia el este del continente ciento cincuenta años atrás.
Tanto el estrecho de Panyal en el sur como las simas de Selur en el norte habían hecho imposible la navegación de sus flotas más allá de esos puntos, mientras que la colosal cordillera que divide el continente por la mitad habían impedido a lo largo de la historia reciente cualquier intentona de afrontar una campaña militar convencional al otro lado desde cualquiera de ambos extremos.
A todos los efectos, para los menetianos el mundo finalizaba en aquellas coordenadas. Un error de concepto que no fue corregido hasta el mandato de Amrón.
Se conservan los informes de sus exploradores notificándole la existencia de un paso a través de las montañas a dos días a caballo de la ciudad de Sunrarth, en la provincia sureña de Meddlan.
Una de las causas de la abdicación de Amrón con las que se ha especulado es la posibilidad de que este, tras alcanzar las islas volantes, logró ver desde ellas lo que se encontraba tras la frontera. Esta visión le habría afectado de tal manera que, tras volver al continente, enloqueció por la necesidad de llegar hasta aquel lugar.

-1203: Nace Namayán Vohn Meneter, hijo de Rannael y Isala.

-1201: Sunrath se convierte en la capital del imperio. Da comienzo la reforma de la ciudad para adaptarla a esta función con la construcción de una catedral en ella.

-1200: Da comienzo la primera incursión militar contra el este comandada por Elysius Borsgant.

Pese a que la imagen y la idea generalizada que, aún en la actualidad, gran parte del Daegon occidental comparte acerca de que la nación de Trollellom, es que abarca todo oriente como una gran entidad monolítica, esta percepción no podría ser más errónea. Quizás esto fuese cierto en algún momento del pasado pero, ya para cuando fue nuevamente “descubierto” por los menetianos, el Daegon oriental se encontraba tanto o más fragmentado que el occidental.
Parte de esta concepción equivocada viene dada por la existencia de Dairus, el inmortal gobernante de Trollellom durante los últimos dos milenios. Su figura y poder quedaron tan marcados en el imaginario colectivo de occidente que el mito terminó por suplantar al hombre.
Pero Dairus, pese a su longevidad, en el momento en el que se enfrentó y derrotó al imperio apenas contaba con cuarenta años. Aún así, algunos de quienes conocen este dato, en su búsqueda de la causalidad donde sólo existe la casualidad, atribuyen su llegada a una maniobra divina.
Pese a todo lo que se ha escrito sobre su pasado, la carencia de documentos, restos contrastables o algún domo jonudi en la zona provoca que gran parte de la historia de oriente hasta llegar a aquel momento permanece aún en el terreno de la especulación pura y el mito.
Cuando los menetianos se adentraron en “lo desconocido”, no sabían si entraban en el territorio de dioses o de monstruos, y así lo reflejaba Borsgant en sus informes.

Si atendemos al folklore, Trollellom, en su origen, fue el resultado de la alianza quince ciudades estado gobernadas por una casta religiosa conocida como Los Iluminados o “Enrali”. Según la creencia popular, su gobierno se habría producido aproximadamente alrededor de los últimos tres siglos previos a la existencia del imperio menetiano, bajo el marco de un extraño acuerdo tácito denominado como “El pacto de Áractur”.
Se cree que este acuerdo venía sugerido en uno de los primeros sermones de los enrali propagando el mensaje de su señor Arcthuran, pero la carencia de textos sagrados o testimonios que confirmen esta teoría hace harto complicado el validarla.

Todo parece indicar que las ciudades fortaleza de los enrali se encontraban dispersas a lo largo de todo oriente y situadas en el interior de sus picos más elevados. Dado que ni siquiera con los medios actuales se podrían realizar construcciones como aquellas, se cree que originariamente podrían haber sido construidas durante los tiempos del imperio ailanu.
Jamás se han explicado los métodos o medios gracias a los cuales habrían llegado a someter a los territorios circundantes. Tampoco cómo era posible una comunicación eficiente dadas las enormes distancias que separaban a cada una de las ciudades.
De ser cierta la tradición, los enrali no habrían conquistado militarmente a sus súbditos sino que los habrían sometido gracias al misticismo y el culto a su dios Arcthuran “El que mora en las entrañas del mundo”.
Otra de las teorías que se han tenido en consideración es la postula que el hogar de los enrali no se hubiese visto afectado por los cambios en axiomáticos causados por el gran cataclismo. De ser esto cierto habrían contado con la ciencia de antaño para sus conquistas, facilitándoles enormemente la victoria.

Sea como fuere, igual que aparecieron, los enrali habrían desaparecido alrededor del un siglo antes del nuevo imperio, siendo sustituidos por los Randayr; los “señores de las montañas”, que habrían heredado sus dominios y su credo.
Tras la desaparición de los enrali, durante mucho tiempo las ciudades interiores de Olgarag, Umparyanu, Beretear, Ton’Kaheru, Samarktad, Casilis, Órminstal, Tanars Ubal, Tanars Ytil, Dalastor, Hishín, Talas Ersksan, Talas Mageshi, Ínsteger, Parsuval y Sapsayi continuaron siendo gobernadas por los Randayr, pero más allá de sus murallas, su relación con el resto del continente o entre ellas mismas era casi nula.
Según la visión ciertamente dulcificada e idílica de su pasado que promueven los habitantes de Trollellom, quienes habitaban en las alturas pasaron de ser los líderes espirituales a convertirse en los protectores de aquellos que no podían valerse por sí mismos. El mal llegó desde el oeste junto a los invasores que acabaron con su paz. De nuevo nos encontramos antes una versión interesada de la historia que nada tiene que ver con la realidad.

En el momento de la llegada de los menetianos a aquel “nuevo mundo” cuyas dimensiones desconocían, la situación geopolítica de Trollellom “La gran nación” distaba enormemente de ser estable.
Los Randayr, los hipotéticos gobernantes de facto de la mitad del continente, hacía ya mucho tiempo que habían dejado de ejercer ningún tipo de intervención sobre sus dominios. Prácticamente aislados en las alturas del mundo, apenas eran capaces de saber lo que acontecía bajo sus ojos.
El primer de los diversos encontronazos de las tropas de meneter fue con una de las tribus nómadas de los zulera. Apenas una escaramuzas que se saldó con una cómoda victoria por parte de los disciplinados soldados del imperio.

-1199: Tras atravesar el el puente de Taygur la expedición llega hasta la ciudad de Hirth.

El encuentro con la civilización maleri significó un replanteamiento su la misión de los exploradores. Borsgant escribe que, si bien es cierto que no sabían qué podían encontrar más allá de la gran cordillera, una civilización humana, a la vez tan similar y tan diferente a la menetiana no se encontraba entre las opciones que había contemplado.
Quizás debido a que una fuerza expedicionaria tan pequeña habría sido incapaz de tomar la más pequeña de las ciudades maleri, su comandante optó por comenzar las relaciones mediante la vía diplomática.
Las noticias de este descubrimiento hicieron que el mismo emperador se trasladase hasta aquel lugar, pero las diferencias culturales, no tardaron que llevar a las dos potencias a la guerra. O quizás estas diferencias no fueron sino una excusa para enmascarar la ambición de Wailun.

-1198: Finaliza la conquista de las ciudades de Hirth, Dalmag y Jimral.

Los recursos imperiales que consumía la campaña militar contra el este no fueron del agrado de sus habitantes. La imagen del emperador, en constante deterioro durante las décadas previas, alcanzaba unas cotas de impopularidad muy peligrosas. No sólo el pueblo veía con desaprobación las acciones de su líder, sino que los nobles también se encontraban descontentos por las continuas levas. El emperador tan sólo contaba con el apoyo de la iglesia y unos pocos leales.
Mientras Wailun se dirigía hacia Beretear, en aquel tiempo una de las ciudades cuasi mitológicas de los randayr incluso para los propios maleri, en su hogar comenzaban los primeros movimientos secesionistas.
Con el llamado “Camino de Pangú“ como su guía, la expedición tardó más de dos años en llegar a su destino; la fortaleza inexpugnable situada cerca de la cima del monte Qotziol, a más de nueve mil metros de altitud.

-1197: Se produce en “Segundo nacimiento” de Dairus Gaedern en la ciudad de Beretear. Se registra por primera vez la existencia de los shamlae.

La figura de Dairus “El dos veces nacido” acostumbra a estar rodeada de un cierto halo de temor reverencial en el oeste, mientras que el pueblo llano de sus dominios siempre lo ha venerado casi como al avatar cercano y corpóreo de su dios.
Su carismática presencia y los altos ideales que defiende, han hecho que aquellos más desfavorecidos de entre sus “súbditos” lo hayan convertido en un ideal carente de defectos y que afirmen que su catadura moral está muy por encima de la de otros gobernantes.
De cualquier manera, si bien es cierto que su mandato ha sido notoriamente benévolo, y que esos mismo altos ideales por los que lucha, de un modo un tanto contradictoria, le han granjeado una fama de ingenuo ante quienes, por otro lado, le temen, su prolongado mandato no ha estado exento de errores de bulto o contradicciones flagrantes, condiciones estas muy humanas por otro lado.
Pese a su longevidad, y pese a que se han escrito multitud de ensayos sobre su persona, también ha sido siempre un hombre muy celoso de su intimidad y de quien se sabe muy poco más allá de sus apariciones públicas.

Hasta su reciente desaparición se le ha conocido por múltiples nombres a lo largo de todo el mundo, siempre atendiendo a momentos concretos de su historia. Para los menetianos siempre será “El golpeador” que derribó los muros de su imperio, mientras que para los randayr es “El dos veces nacido” o para los zulera “El libertador”. Quizás el título más neutro por el que se le ha conocido sea el de “El inmortal”.

Asimismo, la carencia de cualquier referencia a los shamlae previa a aquel momento, ha hecho que muchos hayan querido ver su aparición como una señal más del designio de poderes superiores para hacer caer al imperio.

-1196: Comienza el asedio de Beretear. Las provincias imperiales de Edarc y Hommjosh proclaman su independencia del imperio.

-1195: Las provincias imperiales de T'lar y Gombad proclaman su independencia del imperio.

-1194: Tras dos años de asedio infructuoso y decenas de escaramuzas, las tropas menetianas se retiran en busca de refuerzos.

El regreso del emperador a sus dominios no sólo no fue victorioso, sino que se encontró con una situación apenas sostenible. El escaso poder que había delegado en Lisbeta y sus consejeros había permitido que estos lograsen mantener el control de las provincias que rodeaban a la capital.
Pero el emperador no había vuelto sólo, había traído la guerra con él.
Dairus, nuevo caudillo de Beretear no deseaba que el enemigo regresase con fuerzas renovadas, por lo que llevó la contienda hasta Menetia. A él se unieron todos aquellos pueblos que habían sido invadidos por meneter. “El señor de las alturas”, a lomos de su montura voladora Calathil y apelando al pacto de Áractur, llegó hasta el oeste dispuesto a terminar con la guerra de manera definitiva.

-1193: Sunrath se rinde ante el ejército de Dairus.

El relato de esta batalla es confuso.
Por un lado, parte de los historiadores militares afirman que la posesión de la fuerza aérea que representaban los shamlae resultó decisiva, pero no está claro que, en aquel momento tal fuerza existiese más allá de Calathil.
Es más, tampoco se tiene constancia de que los señores de la montaña poseyeran un ejército regular convencional en aquel momento. Todo parece indicar que la fuerza invasora estaba compuesta de una amalgama de pequeñas divisiones multiculturales.
Por otro lado, si bien se sabe que los tres últimos generales que defendieron la capital fueron Elender Kygorn, Dakensey Embdern y Luden Braendish, estos mismos generales poco después se convertirían en los señores de tres territorios independientes que se terminaron uniendo para formar la nación de Bra'Em'Kyg.
Parece claro que Dairus sólo fue el clavo final en el ataúd del antaño imperio.

Para añadir más aún a la confusión del relato, tras su aplastante victoria, Darius y sus aliados regresaron a sus territorios sin reclamar derecho alguno sobre las tierras que habían “conquistado”.
Se sabe que, tras la rendición de Wailun, “El golpeador” obtuvo un acuerdo por el cual Menetia no volvería a invadir al este. Este acuerdo, pese a que no fue plasmado de manera escrita, sí que vio sus términos registrado por Josmath Árbeson, uno de los legisladores menetianos.