Las órdenes V

La orden de los Futuristas es un ente único dentro del esquema de La Orden y una suma de contradicciones en sí misma. Al mismo tiempo que supone una anomalía dentro del gran esquema, es el cuerpo cuya misma existencia más cuestionada se encuentra, y aquel en la que confluyen la suma de todo lo que representa la organización.
Si bien no es el organismo más joven de cuantos componen la organización, sí que es la última de las grandes órdenes en adquirir este estatus y entrar a formar parte del equipo de gobierno. A pesar de su relativa juventud, el impacto que ha tenido su creación y los descubrimientos que han llevado a cabo, la han convertido en el centro de atención de distintos colectivos.Dentro de sus logros de su breve, anómala y accidentada existencia, ninguno de ellos ha estado libre de controversia.

En el terreno puramente organizativo de La Orden, el escaso tiempo que transcurrió desde su segunda refundación hasta su conversión en una de las grandes órdenes nunca ha estado libre de sospecha. De la misma manera, el breve lapso transcurrido entre este hecho y que uno de sus miembros se haya convertido en Omniarca no ha hecho sino acrecentar las suspicacias y las teorías conspirativas dentro de la organización.
Estos hechos que, en sí mismos deberían haber significado un refuerzo para los Futuristas, han sido el arma usada en su contra por parte de sus detractores. Al mismo tiempo, y consolidando tanto su propia naturaleza rupturista y ciertamente temeraria como su capacidad para crear opiniones enfrentadas, también hablan alto y claro acerca de la evolución de la organización en los siglos recientes en su intento por adaptarse a los últimos eventos anómalos que se han producido en Daegon. Estos sucesos no sólo se han convertido en una de las preocupaciones que más han inquietado a los últimos jerarcas de La Orden, sino que también se han situado como el centro de gravedad alrededor del que han orbitado los esfuerzos de casi todos los grandes estamentos científicos del mundo. Por otro lado, esta sucesión de anomalías que se han producido durante los tiempos que les ha tocado vivir, junto al temor que han despertado algunas de las interpretaciones que de ellos se ha hecho, ha condicionado en gran medida la percepción que se tiene de ellos.

Quienes han atribuido a sucesos como el Gishu Undokol una posible relación con diversos sucesos descritos en textos catastrofistas han provocado que la labor de los Futuristas se haya visto impregnado de una serie de connotaciones que nada tenían que ver con su función. Esta percepción errónea, que proviene de manera principal, aunque no única, desde el exterior de La Orden, ha sido la causante de que, en ocasiones, se haya atribuido una intencionalidad no prevista a sus informes. Como resultado de esto, por más que hayan servido para aumentar su visibilidad, lo impredecible de la opinión pública ha deparado generalmente resultados contraproducentes tanto para su misión como para orto tipo de intereses que han albergado sus sucesivos líderes.
Dependiendo de los intereses de quien los menciona, las implicaciones de su trabajo son revestidas de un aire de misticismo, fatalismo o mesianismo. Por otro lado, dentro del gran esquema de La Orden, tampoco existe uniformidad de criterios ni acerca de la misión de los Futuristas, ni acerca de la admisión tácita que desde ella se ha podido interpretar acerca de la naturaleza e implicaciones de los recientes eventos.
Mientras que el hecho de que los Cronistas hayan demostrado unos indicios inequívocos de que tales eventos habían sido plasmados en ciertos textos antiguos no se ha puesto en duda, sí que existe disensión en cuanto a la naturaleza de tales eventos, o las implicaciones de los mismos en la evolución de la historia. Tales implicaciones, por más teorías que han sido formuladas, son a día de hoy algo que aún están muy lejos de ser capaces de comprender y, mucho menos, de hacer algo al respecto.

Al igual que ha sucedido con las órdenes cuyo nacimiento no ha surgido como respuesta a una necesidad concreta, el camino de los Futuristas ha pasado por una gran variedad de estadios antes de llegar a su posición actual. Al contrario que en el caso de Pensadores o Formadores, su paso por cada uno de estos puntos intermedios se produjo de una manera mucho más acelerada.
Tras alcanzar el estatus de organismo independiente y obtener su primera separación de los Cronistas en el año 532, sus funciones en aquella primera instancia continuaron profundamente ligadas a las de su antigua alma máter.
En aquella primera encarnación, posible en gran medida gracias a la intercesión del Omniarca Bexton Lindayal (Daivera, Cahirn Ansay 471, 548), este organismo estaba dedicado a la realización del estudio de la evolución de la cultura en sus distintos aspectos. El fin último de este estudio era el de de tratar de identificar y extrapolar los patrones que se repiten cíclicamente para tratar de prevenir y evitar la repetición de aquellos más dañinos.
Esta encomienda no se prolongó durante demasiado tiempo ya que, menos de una década después, de la mano de su segunda Oxiarca, la Tempus Usvecta Engsvanyala (Ipsolyanu, Rearem 513, 593), quien a la postre pasaría también a la historia por ser una gran influencia para Tresha Vishmanayán (Rearem 571), se comenzó a trabajar con Naturistas y Tecnólogos en un intento de elaboración de la primera teoría unificada acerca de la misma naturaleza del tiempo.
Esta materia, así como los primeros indicios que parecían demostrar lo extraño de su relación con los domos jonudi, se convirtió en un asunto problemático una vez que salieron a la luz pública. La controversia consiguiente provocada por las reacciones de ciertos sectores proclives al alarmismo, acarreó como consecuencia que la orden de los Futuristas fuera disolución por primera vez apenas tres décadas después de su creación.
La misión que se les había encomendado, al igual que parte de sus componentes, regresaron hasta el seno de los Cronistas, pero la semilla que habían plantado no desapareció. Pese al varapalo que supuso aquella decisión, ni Engsvanyala ni a sus colaboradores mas cercanos cayeron en el desánimo, sino que continuaron con sus estudios desde sus nuevas posiciones.

Si bien no de manera inmediata, a partir de los indicios y evidencias hallados en aquellos primeros estudios se produjo un repunte considerable en el interés por saber más acerca de la mecánica extra planar. Una curiosidad que fue utilizada como guía en el camino que siguieron los grupos más inconformistas entre la casi totalidad de las órdenes, y que sería retomada con posterioridad por la encarnación actual de los Futuristas.

Antes de la llegada de la última iteración de quienes han llevado este nombre, se produjo una primera aunque breve reutilización de este nombre se produjo durante el mandato de Amarlys Snetieleva (Vísengan, Saliria 571, 633) en el año 610.
En aquella ocasión el objetivo de los Futuristas se encontraba muy alejado de los objetivos de sus predecesores o sucesores. Formada por componentes de diversas facciones de Utopianos, la aspiración de este grupo fue la de abandonar el campo de la teoría pura y “diseñar el futuro”. Este fin debía ser alcanzado a través de una serie de medidas “realizables” cuyo cumplimiento debía conducir ineludiblemente a un mundo mejor y unas sociedades libres de defectos. Objetivos estos que no lograron alcanzar a lo largo de su breve existencia.

La segunda y definitiva refundación de los Futuristas vino como consecuencia directa del evento que trajo hasta Daegon al observatorio dimensional de Suli’Gier’Nal.
Este evento, al igual que el conocimiento legado Usvecta Engsvanyala y sus seguidores, fue lo que permitió a la humanidad a través de Tresha Vishmanayán establecer el primer contacto, no sólo con unas entidades inteligentes desconocidas hasta entonces, sino que también le dio acceso a parte de un conocimiento totalmente inesperado.
Pese a lo breve de su estancia y lo críptico de aquel conocimiento, las líneas de investigación que surgieron como consecuencia de él supusieron un impulso en una dirección totalmente nueva para los científicos. La misma existencia de Suli’Gier’Nal dejaba patente la posibilidad de un tránsito no lineal a través del tiempo. La información obtenida por Alecta Yishandal no hizo sino confirmar aquellas teorías.
A partir de aquel momento, el estudio del pasado y la interpretación de los textos de gente como Ýlar de Jomsul se comenzaron a mirar desde una perspectiva completamente nueva. El futuro ya no tenía porqué continuar siendo un enigma insondable o una incógnita inevitable.

Con la revitalicación que supuso para La Orden el mandato de Audra Teramasu no sólo se vieron revitalizadas órdenes venidas a menos como la de los Cartógrafos, sino que la existencia de los nuevos Futuristas hizo mucho más que oficializarse. A los componentes de los distintos cuerpos que se encontraban realizando los estudios sobre Ben’Shull’Ilay se les ofreció la oportunidad de abandonar sus respectivas almas máter y convertirse en los componentes de aquel nuevo organismo.
Aquella frenética sucesión de cambios, al igual que los recursos dedicados a la renovación de estos cuerpos no fueron recibidos de buen grado por parte del resto de los componentes de La Orden, mucho menos por parte de aquellas que vieron amenazada su misma supervivencia por los mismos.
No pasó demasiado tiempo hasta que aquellos temores se demostraron justificados. En menos de una década Lingüistas y Sociólogos terminaron por perder su puesto dentro del Yishin Amat en favor de Futuristas y Cartógrafos. Por más que el regreso de los Cartógrafos era algo que se aceptó con una relativa normalidad, el paso de los Futuristas hasta las órdenes mayores menos de una década después de su formación sí que generó un revuelo considerable. Tras los primeros accidentes debidos a lo peligroso de su cometido así como lo desconocido e inestable de su materia de estudio, las presiones para pedir un mayor control sobre sus actividades, o directamente para exigir el cese total de las mismas no se hicieron esperar.

Dotada de unos recursos de los que nunca antes había dispuesto, y acomodada en el nuevo estatus que esto le otorgaba, esta formación, su misión y las maneras en las que la afrontan se han convertido desde entonces en uno de múltiples blancos de las las críticas infundadas procedentes desde los sectores más conservadores y reaccionarios. Al mismo tiempo, desde otros entornos más académicos, las peticiones que reciben con mayor frecuencia son las de un mayor control y una planificación más pormenorizada en sus actuaciones.
Su independencia durante los primeros años de vida les permitió obtener los primeros resultados significativos en la investigación del domo de Baen’Shull’Illay y la oscuridad primaria, pero estos descubrimientos no vinieron sin un coste añadido. Tan pronto como se obtuvieron los primeros resultados prometedores en estos campos, la euforia que esto desató entre sus miembros les llevó a la realización de incursiones cada vez más audaces y temerarias. Expediciones de las que parte de sus integrantes jamás regresaron.

Más allá de su renombre como impulsora de La Orden como algo menos estático, los malabarismos políticos que realizó Teramasu durante su mandato también terminaron pasándole factura. De la misma manera que sus últimas decisiones más arriesgadas terminaron por provocar su caída, su nombre también ha quedado muy ligado al de los Futuristas. Es por esto que, las distintas fases de popularidad o infamia por las que ha pasado esta orden, han impactado en el recuerdo que se conserva de ella.

En la actualidad las labores de los Futuristas están repartidas entre dos grandes bloques de investigadores muy diferenciadas. De estas, una de ellas está levemente basada en la las asignaciones concernientes a su primera encarnación. Esta sección se dedica a estudiar los distintos “textos proféticos” que se encuentran en las distintas bibliotecas y universidades con independencia de la pertenencia de estas a La Orden.
A partir de la interpretación de estos textos se trata de extrapolar, de acuerdo a criterios objetivos, una posible concordancia con hechos acaecidos en fechas posteriores al momento de su redacción o, en los casos en los que no se pueden datar con certeza, de acuerdo al momento en el que fueron hallados.
Su labor de este primer grupo requiere de una relación muy cercana tanto con los Cronistas como con los Archivistas. Su búsqueda tampoco se limita a la palabra escrita sino, pese a la dificultad añadida que esto supone, también abarca a la tradición oral, el folclore y la mitología.

De sus miembros salieron a la luz las primeras teorías que vinculaban de manera objetiva algunos de los hechos narrados en ciertos textos de antaño. A través de sus informes se establecía una relación más allá de una duda razonable entre aquellas palabras y ciertos eventos concretos sucedidos durante momentos especialmente traumáticos acontecidos a lo largo de la historia de la humanidad. De la misma manera, otra serie de versiones interesadas de los mismos fueron descartadas de forma aparentemente definitiva.
La capacidad de influencia de este cuerpo de Futuristas ha provocado que entre sus filas se hayan inscrito en ocasiones agentes de diversos grupos de presión, cuando no directamente demagogos o farsantes deseosos de obtener réditos políticos para ellos mismos. Este tipo de individuos han logrado hacer pasar como ciertas mentiras interesadas a lo largo del tiempo. Falacias y verdades parciales basadas en hechos contrastados cuyo eventual descubrimiento se ha terminado por convertir en un arma utilizada contra La Orden en su conjunto.

Por más que se han tratado de implementar medidas para controlar este tipo de situaciones, estas rara vez se han demostrado como algo eficaz. Tras las intentonas iniciales como fueron el aumento de los requisitos y la investigación de quienes aspiraban a acceder a este cuerpo, quedó demostrado que lo único que realmente se lograba era que su número disminuya.
De manera posterior a esto desde los Censores se tomaron otra clase de medidas destinadas a tratar de evitar la existencia de falsos positivos o que, caso de haberlos, su impacto sobre la imagen de La Orden sea menor. Para esto se implementaron una serie de protocolos orientados a la detección precoz de estos casos. A día de hoy, la evolución que han seguido estos protocolos ha llevado a la creación de un comité designado de manera exclusiva por parte del Yishin Amat. Sobre ellos recae la responsabilidad de aprobar todo estudio de manera previa a su presentación ante el gran público.
Esta medida, inicialmente tomada para la valoración de las materias sensibles descubiertas por los Futuristas, con el paso del tiempo se ha extendido hasta todos los cuerpos que componen La Orden.
Dentro de su cometido no se encuentra únicamente la decisión de hacer o no públicos los resultados de las investigaciones, sino que también es el órgano responsable de aceptar cualquier estudio como veraz.
Estos dos cometidos, en origen íntimamente ligados, también han sufrido alteraciones a lo largo del tiempo, siendo a día de hoy materias diferenciadas. La “veracidad” de un estudio no implica de manera automática que este sea compartido con el pueblo u otros estamentos científicos externos.
Este comité no se limita a valorar la veracidad del estudio, sino que también toma en cuenta otra serie de consideraciones como la alarma social que podría llegar a provocar, o cómo podría impactar en los intereses de La Orden en otras naciones.

Si bien esta última medida sí que ha resultado más eficaz, también ha evitado que estudios válidos hayan llegado a tardar años en ser del dominio público. De la misma manera, también le ha granjeado otra serie de acusaciones de censura contra la, tanto desde el exterior como desde sus propias filas.

Finalmente, complementando las tareas de esta rama de los Futuristas existe una gran variedad de subgrupos entre los que se reparten todo tipo de actividades y proyectos tangenciales. Desde aquellos que, a partir de sus estudios ya verificados, tratan de detectar y aislar los patrones comunes a todos ellos en un intento por simplificar la tarea de los Futuristas, hasta quienes se dedican a buscar una manera “amistosa” de presentar estos estudios para que sean aprobados por el comité.
Mientras los primeros, al mismo tiempo que tratan de hacer más fácil de objetivar esta tarea, realizan también una labor de criba previa a la llegada de ciertos textos hasta los especialistas, los segundos, al mismo tiempo que tratan de lograr que el trabajo de sus compañeros sea más visible, también buscan maneras de que este no sea percibido como una amenaza.
Anuncios como aquellos que se realizaron tras los pruebas que evidenciaban los textos y los estudios derivados de los textos de Ýlar de Jomsul, Bashukur “El Loco” o Ludstavic de Úlister fueron tomados como algo peligroso. Un conocimiento que, como así fue de manera generalizada, sólo podía traer alarma social y una utilización interesada y tóxica por parte de los más extremistas.
La constatación de que, efectivamente, en ellos y más allá de cualquier duda, se demostraba que aquellos individuos habían sido capaces de presenciar eventos que sucedieron siglos después de sus muertes y, con gran probabilidad, en edades previas a su nacimiento, fue utilizada para realizar nuevas lecturas perversas de los pasajes que aún no habían sido ubicados cronológicamente.
Sin importar lo críptico de la escritura de estos textos o la gran complejidad que entrañaba sólamente su traducción o interpretación, la oleada de supuestos expertos en sus entresijos creció de manera exponencial. Las secuencias cronológicas, así como ciertos detalles concretos y, de acuerdo a estos expertos, comunes a todos ellos, se hacían encajar con la llegada de nuevas y enormes catástrofes que se abatirían sobre el mundo de no atenderse a los designios que les habían sido transmitidos sólo a ellos. La tarea de tratar de presentar la información contrastada por los Futuristas de una manera que no resulte amenazadora o en la que no pueda ser tergiversada ha adoptado muchas formas.
Cuando esta información es presentada fuera de los muros de Cahirn Ansay, esta tarea recae sobre los Comunicadores, pero quienes deben conseguir que este mensaje llegue a abandonar sus salas son los propios Futuristas, y esta no es una misión sencilla. Las consecuencias de estas revelaciones han tenido unas repercusiones tan negativas a lo largo de la breve existencia de los Futuristas que este es un tipo de noticias que los apoyos que reciben a este respecto suelen ser escasos.
No todos sus descubrimientos están ligados a tragedias o malos augurios pero, por más que traten de alternar la comunicación de eventos de diversa índole, o les den un tratamiento más aséptico, las noticias e informes que alcanzan una mayor repercusión acostumbran a ser aquellos más truculentos.

En el espectro opuesto a este cuerpo se encuentra su rama pragmática, los exploradores de Baen‘Shull’Ilay. Mientras que los primeros tienen una relación más cercana con las órdenes teóricas, los lazos establecidos por este cuerpo están mucho más ligadas a la versión más técnica y práctica de aquellas dedicadas a las ciencias puras. La gran división en las tareas que existe dentro de sus filas es la que separa a los investigadores técnicos de los buscadores.
Mientras que los primeros son los encargados de estudiar las propiedades de la oscuridad a todos los niveles y determinar la manera en la que esta interactúa con el tiempo y el espacio, la definición que mejor definiría a los segundos sería la de aventureros o, ya sea de manera o no consciente, gente que antepone su curiosidad y el deseo de saber por encima de sus propias vidas.

Si bien la repercusión de los descubrimientos de la rama teórica de los Futuristas es la que más controversia genera más allá de sus fronteras, la actividad de sus cuerpos pragmáticos es la que más atención, expectación y temor suscita dentro de sus muros. Por un lado, los aspectos éticos relativos a permitir que los investigadores arriesguen su vida en pos del conocimiento, por más que estos estudiosos sean hasta cierto punto conscientes de los riesgos que asumen, es un tema que es traído a colación de manera cíclica.
Por otro lado, el gran desconocimiento existente en lo concerniente a la investigación de otros planos, y los escasos datos que se conservan del pasado a este respecto, son una continua fuente de discusión. Los efectos devastadores que se atribuyen a la manipulación de energías extraplanares en el pasado han creado una leyenda negra muy difícil de obviar, incluso para quienes están a favor de su investigación.
Tanto la misma razón de su existencia como el momento en el que esta tuvo lugar también han sido cuestionadas en multitud de ocasiones a lo largo de su breve existencia. Alegando razones similares para ambas alegaciones, muchos consideran que las labores de investigación del tiempo o los distintos aspectos de la oscuridad primaria deberían permanecer de manera integral dentro del campo de los Naturistas.
Mientras tanto, quienes acuden a la demagogia para ocultar su temor o algún tipo de interés privado, utilizan en su ataque argumentos fácilmente desmontables. Las labores de la rama teórica, de ser orientadas en otra dirección, podrían ser utilizadas como poderosas herramientas políticas. Utilizadas una manera interesada podrían llenar con facilidad el hueco dejado por la primera encarnación de los Futuristas. Una herencia parcial que, debidamente orquestada, podría ser destinada a tratar de reconducir el camino de otras naciones a través de un miedo orientado a explotar sus temores culturales e históricos.
Por otro lado, dentro de los Cronistas también existen sectores que se han sentido agraviados con la creación de las distintas encarnaciones de los Futuristas. Cada vez que estos se han independizado de sus filas, sus presupuestos se han visto mermados por algo que, de acuerdo a sus líderes, no dejaba de ser una rama ultra especializada de sus filas insuficiente para justifica su escisión. A esto se ha añadido que, en ambas ocasiones, esta escisión se limitó a ser un acto reflejo surgido como respuesta a un momento muy concreto.
Ya en el mismo momento de su última independización, una parte considerable de estos atacantes alegaban que el grueso del cuerpo de trabajo que asumieron pertenecía a investigaciones ya en curso por parte de otros organismos. Esta hecho, algo que por otro lado ha sido la tónica habitual previa a la creación de la gran mayoría de las nuevas órdenes, ha provocado que aquellas órdenes a quienes pertenecían esas investigaciones reclamasen su recuperación. El paso del tiempo ha disminuido el peso de esta herencia en sus investigaciones, pero esto no ha hecho que las reclamaciones periódicas, principalmente en momentos de apuros económicos de algunos de los cuerpos afectados, sean recordados de vez en cuando.
Si bien los proyectos y atribuciones antaño concernientes a los Cronistas están claros, el resto de su herencia es más difusa y se encuentra dispersa entre distintos ámbitos. Su transformación en un organismo autónomo vino íntimamente ligada a los primeros descubrimientos que se hicieron gracias a las ciudadelas Jonudi, así como al establecimiento y definiciones fundacionales sobre los que se basan conceptos como los de Nusureh o Monrasén.
Estos conceptos, que, en sí mismos beben de multitud de fuentes, y se aceptaron gracias al acuerdo entre Pensadores, Naturistas, Cartógrafos, Tecnólogos e incluso Teólogos, deben mucho a cada uno de estos cuerpos. La percepción equivocada de que su exploración haya sido una concesión casi exclusiva de los Futuristas está algo que tiene mucho que ver con la clara animadversión que existe desde ciertos sectores contra ellos.
Con el paso del tiempo y las sucesivas revisiones y matizaciones de estos asuntos, la relación entre estos cuerpos se ha ido normalizando. Una vez que se han ido despejando los malentendidos, al mismo tiempo que se acotaban las responsabilidades en lo referente a este tema, paradójicamente quienes más reforzados y perjudicados han salido de este conflicto han sido los Censores.

Aun así, las luchas por ciertas cuotas y parcelas del poder no han sido completamente eliminadas. Los restos de aquellos que abogan por su disolución definitiva continúan argumentando sus ataques a través del miedo o con soflamas difícilmente sostenibles. En este respecto, quien peor parado suele salir suele ser la rama técnica de los Futuristas. La ausencia de un gran éxito que les haya permitido consolidar su posición, junto a las pérdidas humanas padecidas durante varias de sus expediciones han sido utilizadas como armas contra ellos y quienes les apoyan.
Por otro lado, la rama teórica tampoco está exenta de detractores tanto dentro como fuera de La Orden. Mientras que su cotejo de los datos del pasado de acuerdo a los textos de los diferentes augures se ha sido considerada como una tarea inútil, tanto los fallos como los aciertos en alguno de sus vaticinios a partir de estos mismos escritos también se han utilizado en su contra desde distintos sectores y de acuerdo a diferentes razones.
Desde estos sectores se continua alimentando la reputación de los Futuristas como orden parasitaria, a la vez que se califica a sus miembros como un organismo dañinos para la misión y la imagen de La Orden.

La presentación de los informes elaborados durante los primeros trabajos de investigación sobre Baen’Shull’Ilay y el resto de entidades extra planares sirvieron para alimentar tanto los argumentos de sus defensores como los de sus detractores. Lo abstracto de los conceptos que se trataba en ellos, al igual que vago de algunas de sus conclusiones fue interpretado como la promesa de un nuevo conocimiento incipiente por unos o como una nueva muestra de sus capacidades demagógicas. Sumando a todo esto las vidas que se perdieron durante aquellas investigaciones, la segunda refundación de los Futuristas, independientemente de las pruebas y los datos objetivos que habían logrado, estuvo envuelta en una una gran controversia.

Por más que se lograse desmitificar ciertos conceptos gracias a estos descubrimiento, que se lograse establecer comunicación con Tresha Vishmanayán a través de uno de los Domos décadas atrás, o que se demostrase en ellos más allá de cualquier duda de la viabilidad de utilizar la oscuridad primaria para distintos fines, nada de esto sirvió para calmar los ánimos. De la misma manera, la demostración de la certeza de los llamados “textos proféticos” realizada por la rama teórica sólo sirvió para empeorar la situación.
Los sucesores de Teramasu en el gobierno de La Orden resultaron mucho más conservadores que ella. Tras el breve repunto en su popularidad que habían supuesto los hitos anteriores, poco después de su segundo gran ascenso su viabilidad volvió a ser puesta en duda.
Los escasos avances que se lograron alcanzar en los campos concernientes a la comprensión del funcionamiento del mismo tiempo, por más leves que fuesen, se encontraban sometidos al constante escrutinio de los Censores.
Pero ninguna de estas trabas ha detenido las investigaciones, aunque son pocos los salen indemnes de esta experiencia. Más allá de aquellos que han perecido o enloquecido tras pasar demasiado tiempo en su interior, o por seguir caminos no acotados se ha tipificado un síntoma en parte de quienes han accedido a Monrasén o Nusureh.
Ya hayan realizado la incursión de acuerdo a los protocolos de seguridad, o de manera clandestina, algunos de quienes se han aventurado en los territorios donde la oscuridad se solapa con el nivel de existencia humano sin perderse o enloquecer completamente en primera instancia, han llegado a dejar una parte de ellos mismos en su interior salen padeciendo el llamado “Síndrome de Jonund”.
Se crea un vínculo entre ellos y la oscuridad que les genera la necesidad de adentrarse en ella una y otra vez hasta que, finalmente, ya no queda nada de la persona que inició aquel camino.

La superstición que siempre había sido un anatema para los principios de La Orden ha hecho una excepción en lo tocante a los Domos. Los beneficios que se podrían obtener gracias a su estudio pueden ser bastos, pero los riesgos para llegar hasta ellos nunca han desaparecido del debate desde que se iniciaron aquellas investigaciones. Las iniciativas para tratar de prohibir estas incursiones obtuvieron un impulso paulatino tras constatarse la existencia del Síndrome. Sustentadas principalmente bajo motivos éticos o de seguridad, también se ha llegado a escuchar voces que plantean que el tiempo y la oscuridad son dos fuerzas que la humanidad no debería tratar de controlar. Argumentos muy similares a los que se defienden desde distintos estamentos religiosos.
Durante largo tiempo el acceso hasta Baen’Shull’Ilay estuvo prohibido atendiendo a estas premisas, y los Futuristas pasaron hasta en dos ocasiones a depender nuevamente de otras órdenes. No fue hasta la reciente legada del Garshed Jonural hace escasas décadas, y la ola pánico causada por la sucesos de eventos anómalos que, no volvió a resurgir una vez más, sino que también fueron retirados estos bloqueos.
Los protocolos de seguridad continúan siendo a día de hoy muy férreos pero el estudio del futuro es algo que, por primera vez, se ha convertido en una de las prioridades de La Orden.

En las instancias iniciales durante las que se comenzó a sospechar que el contacto con las distintas capas de la oscuridad primaria podía ser el propiciador de un nuevo tipo de ciencia, el interés y la curiosidad por su estudio no tardaron en propagarse tanto en La Orden como en otros estamentos científicos, pero tras los primeros informes que evidenciaban el peligro implícito a este estudio, pocos se aventuraron más allá de la elucubración puramente teórica.
Tan sólo La Orden y la Universidad de Amlash han acometido esta tarea de una manera estable. Si bien es cierto que los Naturistas han realizado experimentos sobre fragmentos extraídos de las capas exteriores del Domo, y que los Preservadores han sido capaces de aislar y contener pequeñas porciones de las capas exteriores de la oscuridad primaria, tan sólo los Futuristas han perseverado lo suficiente en este campo como para obtener algún resultado.

Tras su último resurgimiento, su misión volvió a verse alterada, aunque en esta ocasión los cambios fueron menores. Por un lado, tanto la rama teórica como la pragmática han centrado sus esfuerzos en el estudio de Monrasén y las diferentes capas, sub planos y solapamientos de la oscuridad. Cada una de ellas, a través de diferentes metodologías, tratan de recabar y analizar nuevos datos acerca de ellas y su funcionamiento. Es alrededor de estos sobre los que, tras la validación de los Censores, se instrumentan las nuevas misiones destinadas a adentrarse en el terreno.
Si bien la tarea de trazar las posibles rutas dentro de la oscuridad primera son competencia de los Cartógrafos, rara vez ninguno de sus miembros se ha aventurado en el interior de ninguno de los Domos. Aún queda mucho por descubrir en este campo, y cada nuevo datos abre más preguntas que aquellas que despeja. A partir de ellos se han logrado establecer teorías cercanas a la realidad acerca de la manera en la que se relacionan los diferentes niveles de realidad con el tiempo, pero los medios para ser capaces de convertir estas teorías en algo sobre lo que basar nuevos inventos aún están muy lejos de ser alcanzables.

La oscuridad primaria no implica únicamente ceguera o un horizonte infinito de inmaterial nada. Su interior está poblado los retazos de todo lo que alguna vez ha entrado en contacto con ella. Por imágenes, sonidos, sensaciones, pensamientos y fragmentos pertenecientes a cada entidad que existido. Tanto el cuerpo y la mente del viajero se ven atravesados por la entidad consciente que es la oscuridad, convirtiéndose todo su ser en el receptores de todos estos impulsos.
En su interior los sentidos tradicionales se ven alterados y la mente se ve asaltada por todo tipo de estímulos. Lo que se cree saber resulta inútil, incapaz como se ve el individuo de percibir nada asimilable para su conocimiento. Los asaltos sensoriales que recibe la mente del viajero despiertan memorias propias y ajenas. Imágenes de lo que se encuentra oculto en uno mismo y lo que se halla más allá de los distintos velos que separan las realidades. Rutas únicas y sólo existentes para cada uno de los caminantes. La percepción lo condiciona todo. Una percepción extraña y personal. El tiempo y el espacio dependen del observador, y quien no es capaz de asimilar estos conceptos, sólo está recorriendo el camino hasta su propia inexistencia. Quien nada percibe dentro de este no lugar y no momento termina convertido en nada.
Pero ni siquiera quienes son capaces de percibir lo que no está ahí están libres de desvanecerse en el olvido. La traducción de estos impulsos no en algo que se pueda transmitir mediante la narración oral, la pintura, la escritura o cualquier otro medio de comunicación creado por la humanidad de una manera sencilla, o sin un coste añadido.
La claridad se alcanza gracias al contacto, la comprensión gracias a la experiencia. Cuanto más se profundiza en el conocimiento del infinito, más cerca se halla uno de todos los lugares y momentos. Cuando más integrado se encuentra uno con el todo más irrelevante se hace el uno. Ya sea a través del conocimiento o la ignorancia, el destino de quienes se adentran en Jonund es perderse en ella.

La enorme complejidad y los riesgos que entrañan la labor de los Futuristas que se internan en Baen’Shull’Ilay, o en cualquier otro de los acceso que conectan a Daegon con las entrañas de esta fuerza primigenia, han condicionado de una manera significativa la imagen que se tiene de ellos. El rango de apelativos que se les han dedicado ha oscilado entre el de Mártires de la ciencia hasta Irresponsables cuando no, directamente, Suicidas. Todos estos apelativos en alguna u otro caso han sido acertados.
El misterio, las posibilidades y el peligro que rodean a su rama pragmática ha atraído hasta sus filas a personas que han encajado en todos estos perfiles. Tanto ha sido así que, primero los Censores y posteriormente los propios Futuristas, han visto necesario el establecimiento de una serie protocolos y pruebas psicológicas específicas para los aspirantes a esta orden. Con estos medios se ha logrado en ocasiones evitar el acceso de los individuos más problemáticos, pero a costa de perder también a potenciales candidatos válidos. La contrapartida negativa de esta norma, más allá de realizar una labor de detección y criba no siempre eficaz de los candidatos, ha sido la de limitar enormemente el número de miembros que engrosan sus filas.

Por otro lado, el estudio de la información extraída por los distintos exploradores de Jonund no se realiza de manera exclusiva por parte de los componentes de la rama teórica de los Futuristas, sino que, con el paso del tiempo, se ha propagado hasta alcanzar a una gran diversidad de cuerpos.
La interpretación de estos datos no se limita a la plasmación como palabras o imágenes de las experiencias de quienes se han aventurado más allá del umbral, sino que el objetivo principal que se persigue es el de tratan de concretar y ubicar cronológicamente las distintas vivencias que estos han transmitido. El periodo de readaptación al mundo normal que requieren quienes se han introducido en Baen’Shull’Ilay o los otros domos acostumbra a ser el momento en el que se trata de obtener la información de ellos. Es en este momento en el que las imágenes y los conceptos se encuentran en sus mentes en un estado más puro y cercano al origen, a la par que es cuando se encuentran en un estado más sugestionable y receptivos ante las preguntas. De acuerdo va transcurriendo el tiempo desde sel final de su viaje, la consolidación de los recuerdos tiende a pervertir la autenticidad del relato. Durante el intento de la mente por encontrar un sentido y una coherencia racional a la cacofonía de estímulos a los que ha sido sometida es el momento en el que los datos quedan pervertidos.

Las entrevistas durante el periodo de reposo son llevadas a cabo por agentes pertenecientes a los Lingüistas, Cartógrafos, Cronistas y Constructores, pero también se ha llegado a recurrir a poetas, pintores y músicos en el intento de ampliar los acercamientos posibles a la hora de traducir esta información en palabras o imágenes.

Si bien conceptos como, espacio tiempo o distancia carecen de sentido una vez dentro de Jonund, sí que existe una fase de transición según se atraviesan las distintas capas intermedias que lo separan del nivel de existencia humano.
Dada la cercanía de Nusureh con las capas exteriores de la oscuridad primaria, las primeras fases del viaje son relativamente seguras gracias a los protocolos de seguridad que se han ido implantando pero, una vez superado el punto de deriva, no se ha logrado encontrar con un método que garantice el regreso de los expedicionarios. El objetivo que espera lograr en el largo plazo La Orden, una vez superado este escollo, es el ser capaces de establecer rutas casi instantáneas y seguras que puedan llevarles hasta momentos y lugares concretos de manera independiente a su distancia.
Existen teorías que apuntar en la dirección correcta para alcanzar estos objetivos, pero el gran desconocimiento existente acerca de los mecanismos que gobiernan la realidad han provocado que no siempre hayan sido atendidos. Ante la incapacidad de convertir estar teorías en algo realizable, tanto las hipótesis más descabelladas como las sospechas fundadas sobre la observación y los hechos que ya a día de hoy existen, tienen la misma validez formal.
Si tales rutas pueden ser transitadas físicamente, o la única manera de recorrerlas es a través de otro tipo de medios continua siendo otro de los grandes enigmas a los que se enfrentan. La rumorología y el misticismo que rodea a todo lo relacionado a los inmaterial ha hecho un flaco favor a estas investigaciones. Parte de la información proveniente de las extrapolaciones realizadas alrededor de los textos erróneamente “proféticos” le hacen un flaco favor a esta investigación.

Quienes defienden que tanto Ýlar de Jomsul como Bayancú y el resto de los visionarios trataban de mandar un mensaje de cara al futuro, defienden también que sus textos deben ser estudiados con un enfoque diferente al utilizado hasta el momento, y con un detenimiento aún mayor. De acuerdo a ellos, el establecimiento de unos vínculos comunes entre los vaticinios y los augurios plasmados en los textos de los diferentes “profetas” debería ser la prioridad de los Futuristas.
De lograr tal objetivo, su aspiración no se limitaría únicamente a tratar de predecir el futuro o comprender de una manera más profunda el pasado, sino que, de ser capaces de establecer una cronología de los eventos aún por producirse, tratarían de guiar a la humanidad de tal manera que se le permita sortear los diferentes escollos que se encontrará en su camino.

La recepción que han tenido este tipo de iniciativas dentro de los diferentes estamentos del poder a nivel internacional ante tal ambición no ha sido uniforme. Ni siquiera dentro de la propia Orden, o incluso dentro de los mismos Futuristas, existe unanimidad acerca de, no sólo la posibilidad de realizar tal proeza, sino también acerca de la sensatez de hacerlo. Aún encontrándose muy lejos de tener tal capacidad, entre sus filas se encuentran individuos que poseen visiones divergentes acerca de esta misión.
Por más que la probabilidad del advenimiento de un evento como el Gutrakage ha quedado demostrado más allá de toda duda, y que la casi totalidad de las religiones aceptan dentro de sus credos contemplan eventos de unas características, el simple hecho de plantear que se pueda evitar su llegada no es aceptado por parte de gran parte de la población.
Mientras que los estamentos religiosos se amparan en la inviolabilidad de “la voluntad de los dioses”, los más pragmáticos no quieren que tal poder, caso de existir, resida en una entidad fuera de su control.
Esta lucha interna tiene tanto tintes filosóficos como ideológicos o puramente pragmáticos. Por un lado, las presiones provenientes desde el exterior exigiendo que no invadan el terreno de “lo divino”, al mismo tiempo que pueden ser sinceros, no siempre logran ocultar el miedo de algunos de sus propagadores a sumirse en la irrelevancia. Si el concepto del destino no es algo gobernado por los dioses, la cuota de poder de quienes afirman ser sus portavoces en este mundo se vería seriamente mermada.

Sumidos entre la ya de por sí compleja naturaleza de de su propia misión, se historia les ha hecho verse obligados tradicionalmente a adoptar una posición defensiva ante todas las trabas y ataques provenientes desde cualquier frente posible. Incluso ahora, con uno de ellos como gobernante de La Orden, tampoco es extraño que se vean forzados a atrincherarse contra nuevas arremetidas por parte de los organismos e instituciones más cerriles.
Por más que parezca que están transcurriendo tiempos propicios para ellos, la situación de crisis y la crispación general son una espada de Damocles a la espera de caer sobre ellos. Cualquier fallo o accidente en el desempeño de su trabajo, al igual que cualquier error significativo por parte de Tilsaya Misshin, su principal valedora, podría se el desencadenante de unas consecuencias fatales para ambos.

Pese a todo esto, aunque de una manera muy lenta, los avances de los Futuristas en los diferentes frentes establecidos en sus campos de estudios continúan produciéndose.
Por un lado, los recientes descubrimientos que consolidaban las teorías que vinculaban la relación existente entre los textos del pasado y hechos sucedidos en siglos posteriores a su escritura han otorgado una pequeña pátina de credibilidad a su rama teórica ante el pueblo. Por otro lado, si bien las teorías que postulan la posibilidad de algo similar al viaje en el tiempo a través de Jonund no gozan de una elevada popularidad, la posibilidad de establecer contacto nuevamente con Alecta Yishandal y saber más acerca de Glasnasur y lo que se encuentra más allá del nivel de existencia humano sí que ha sido el origen de diversas colaboraciones con ellos.
Tanto los sucesores de Tresha Vishmanayán en Áldern, como el Chayashin Shatteru de Harst, la Universidad de Amlash en Saliria o el Chernat Ianaster de Kylburn han demostrado interés a este respecto.
Durante los tiempos más complicados previos a la situación actual, tanto Sipskriel como Ryommar Hayatoshu han sido dos de los principales valedores de este grupo, aportando ambos cuantiosos recursos tanto económicos como de personal a La Orden bajo la condición de que los Futuristas continuasen con su trabajo e independencia.
Lejos de calmar los ánimos internacionales, este tipo de actuaciones también han servidor para aumentar la presión por parte de las naciones enemistadas con Harst y Saliria.
Dada la mayor complejidad y riesgo de la rama pragmática el avance de su investigación ha sido mucho más lento que el de sus compañeros, pero no ha permanecido inamovible. Aun así, el tiempo que queda hasta que cualquiera de los resultados obtenidos puedan ser considerados como algo “útil”, o para que el conocimiento y los medios al alcance de los investigadores pueda producir algo que pueda ser presentado ante un público no especializado se encuentra aún muy lejos.
Debido a todo este cúmulo de intereses, casuísticas y vaivenes, el que es el gran objeta de los Futuristas es percibido desde el exterior, no sin cierta razón, como una entelequia cambiante e inalcanzable.
Por otro lado, el prolongado periodo de estabilidad del que está gozando en la actual que les ha permitido progresar en el estudio de los textos antiguos también ha jugado parcialmente en su contra. Las trabas administrativas para entrar a formar parte a su rama pragmática, al igual que la ausencia de peligros que ofrece su rama teórica, y el apoyo que recibe desde distintas instancias ha provocado que exista un notable desequilibro entre ambas secciones.
En el campo de actuación intermedio existente entre entre ambas facciones, el de la detección a través de los medios de los que disponen de eventos futuros y su posible causa, se han logrado obtener éxitos parciales. El hecho de haber logrado predecir ciertos sucesos, por más menores que hayan sido estos, o aunque no se hayan logrado concretar el momento o ubicación concretos, ha supuesto un avance significativo.
Pese a esto, e influenciados en gran medida por el número superior de predicciones erróneas y la incapacidad demostrada para lograr prevenirlos, algunos de estos aciertos han sido interpretado como fracasos completos.
En la actualidad existe un alto nivel de certeza acerca de dos sucesos que tendrán lugar en el oeste continental; la llegada de una guerra civil en Menetia provocada por los defensores del regreso del Imperio, y un intento de asesinato contra la actual Teócrata de Goord.
Por más traumáticos que puedan llegar a ser estos sucesos para la estabilidad política de occidente, el debate interno dentro de La Orden acerca del curso de acción a tomar se encuentra en un momento álgido. Tras los últimos éxitos parciales, la actitud recomendada por parte de los Comunicadores es la de mantener este tipo de descubrimientos fuera de la luz pública, al menos hasta que no se haya logrado establecer un orden cronológico de los sucesos y concretar también la localización en la que tendrá lugar su inicio.

Su actual Oxiarca, la nivari Yismala Prinsú (Vorsul, Nivar 701), junto a su antecesora, está presionando para que las investigaciones sobre Baen’Shull’Ilay vayan en aumento, pero ninguna de las dos cuenta con los suficientes apoyos dentro o fuera de la organización como para lograr llevar estas tareas adelante.
Al mismo tiempo, Prinsú es partidaria de no realizar acción alguna que pueda afectar al devenir de los sucesos que se esperan. Desde su punto de vista, los Futuristas existen para prevenir o tratar de minimizar los desastres no causados por la humanidad. La política y los juegos de poder es un campo en el que no deberían intervenir. Esta actitud, y el secretismo que ha imprimido a una gran parte de los trabajos que se han llevado a cabo durante su mandato, le ha granjeado una gran cantidad de críticas.
Pese al acuerdo de imparcialidad que aún se mantiene entre La Orden y sus vecinos, entre sus filas no es extraño encontrar a quienes interpretan los conflictos bélicos como una oportunidad para influir en la vida política, y convertir a la organización en un ente significativo a otros niveles.