Las órdenes I

La orden de los Cronistas es la más antigua, conocida y extendida de todas las órdenes, así como la única que jamás ha abandonado su categoría de orden troncal. Si bien es cierto que, en momentos concretos, esta posición ha llegado a ponerse en duda, en ninguna de estas ocasiones ha sido desposeída de tal título. Más allá de su valor y posición históricas, su participación y aportación en ciertos momentos de crisis ha servido para consolidar esta posición privilegiada.
Esto no ha evitado que, dependiendo del momento histórico, haya resultado una de las piezas clave sobre la que se ha sustentado la organización, una de las más criticadas y cuestionadas, o una entidad de la que nadie se ha preocupado.

En su faceta teórica, esta orden es la encargada de, por un lado, concretar y definir qué es historia y qué no debería ser considerado como tal. Si bien sus miembros son los responsables últimos encargados de dictaminar tal cosa ante una situación de duda, los criterios en los que se basan para tomar esta decisión no son monolíticos y han llegado a cambiar dependiendo del momento.
También son los encargados de decidir el nivel de implicación de los Cronistas dentro de la misma historia. Si deben ser actores activos en la misma y parte de la historia o, por el contrario, meros observadores a los que no se les debe permitir la interferencia en los eventos que presencian y documentan. Al igual que con su otra gran labor, todo lo tocante a este último aspecto de su misión tampoco ha sido uniforme a lo largo de toda su historia.

En su rama pragmática, sus miembros son los responsables de la búsqueda y recolección de información de cualquier tipo de evento presente o pasado, ya sea este militar, social, religioso o geológico. Esta información, ya proceda de textos donados, hallados durante sus excavaciones arqueológicas o la plasmación de la tradición oral, antes de ser transferida a cualquiera de las secciones de la enciclopedia, debe ser referenciada, puesta en contexto y contrastada de acuerdo a las distintas versiones que pueda existir sobre ella. Una vez realizado todo esto, a continuación y sólo tras su verificación final, se dictaminará si debe ser registrado como parte de la historia del mundo, o como parte de la rumorología.

Hasta la llegada de Baen’Shull’Ilay su labor se centraba específicamente en los eventos relacionados con la humanidad pero, tras el comienzo de las investigaciones en Monrasén, parte de esta tarea se vio extendida, pasando a abarcar también la historia de otras realidades. Esta última tarea, si bien dio comienzo varios siglos atrás, aún se encuentra en una fase meramente conceptual y se ha ido realizando de manera descontinuada. Debido a la complejidad, peligro e incertidumbre intrínsecos a las investigaciones del interior de esta construcción, la catalogación de eventos ajenos a Daegon ha sufrido constantes y distintas repriorizaciones, bloqueos o alteraciones por parte de los distintos equipos directivos de La Orden. Hasta el momento, los únicos datos de este tipo que se poseen son los que se obtuvieron a través de las investigaciones de Tresha Vishmanayán.

También son los encargados de desmentir o poner en duda aquellas historias y mitos sobre los que aún no se dispone de fuentes fiables. Más allá del resultado de la investigación, toda historia, ya sea veraz o una ficción, debe ser documentada.
Esta función en concreto ha sido la causante de una gran cantidad de fricciones con los gobiernos de diferentes naciones o con los mismos miembros de La Orden. Mientras que los primeros han tratado de reescribir la historia de sus predecesores para su beneficio propio, el considerar una teoría como un hecho demostrado puede implicar la asignación de una nueva partida presupestária para los segundos. No es raro que, este tipo de situaciones, llegue a escalar en ocasiones hasta el propio Omniarca para que ejerza algún tipo de presión sobre el equipo responsable de dictaminar en ese caso.
Sucesos como la participación de La Orden durante los eventos de la conjura de Sunrath, aún a día de hoy continúan siendo fuente de encendidos debates entre los distintos estamentos, y un eje de presión que se utiliza desde el exterior para forzar la mano de La Orden en algunas de sus decisiones.
Provengan de donde provengan estar presiones, cuando se trata de la alteración de hechos consolidados del pasado, a la hora de tratar de alterar el pasado, el vector de ataque más sencillo acostumbra a ser el más alejado, el chantaje o la coacción a los miembros encargados de custodiar o plasmar los textos. Pese a las contramedidas existentes al respecto, y la segmentación de estas funciones, se tiene constancia de que algunos de los textos relacionados con el pasado de la organización o de algún gobernante han logrado ser alterados.
Ya hayan llegado estas alteraciones movidas por las presiones de sus naciones de origen, por aquellos dispuestos y capaces de dedicar una gran cantidad de dinero a la tarea, o la pura ambición personal, esto ha obligado a los Cronistas a la multiplicidad de los datos en distintos soportes y ubicaciones, así como a una constante revisión de la información ya escrita.

El actual Oxiarca de la orden, el Cronarca Fehirn Chavar (Enbishu, Baern 703), es un hombre ambicioso que llegó hasta el cargo hace quince años con grandes aspiraciones y muchos planes de renovación pero, desde la llegada al poder de Tilsaya Misshin, sus peticiones han sido sistemáticamente denegadas.
Chavar no es partidario de la investigación en Baen’Shull’Ilay y es un fuerte defensor de la escuela de pensamiento que aboga por la no intervención de los historiadores dentro de los eventos que deben documentar. Por otro lado, su subalterna y al mismo tiempo más veterana dirigente de la facción teórica, Linaisa Gubeck (Marndayal, Cahirn Ansay 670), tras más de cincuenta años como cronista, es partidaria de todo lo contrario, y sus apoyos dentro de los Cronistas a este respecto son mayores.
De acuerdo a sus tesis, compartida por los más veteranos y por la misma Omniarca, la observación del presente no se puede realizar desde la indiferencia o la lejanía. Pedir a cualquier persona que no se implique en algo que está presenciando, ordenarle su no intervención, pedirle o esperar que no se forme una opinión es una absurdidad. No se puede impedir que la persona tenga criterio propio o que actúe de acuerdo a sus principios. Tal cosa no sólo es imposible, sino que también puede ser contraproducente y, en gran medida, dañino para la propia persona.
De la misma manera, quien se escuda en una supuesta objetividad para no tomar parte contra un hecho inmoral, no sólo demuestra una clara falta de criterio y una muestra flagrante de cobardía, sino que también muestra una notoria incomprensión de lo que implica la objetividad y la misión de los Cronistas.

La orden de los Archivistas es el segundo organismo más longevo de la organización. Esta orden, la primera fragmentación que padecieron los Cronistas, fue creada en el año -697 por el mismo fundador de los Cronistas. Este, ante la cada vez mayor necesidad de almacenar y ordenar la ingente cantidad de material que llegaba hasta ellos, optó por dedicar a un grupo de estudiosos a aquella tarea concreta de manera exclusiva y especializada. Aquella tarea primigenia se ha ido extendiendo o especializando aún más como consecuencia de las decisiones de los distintos equipos rectores que se han sucedido a lo largo de los siglos.
En su primera encarnación su misión era mucho más generalista ya que, aparte de catalogar y almacenar toda la información de la que disponía la orden, también realizaban las tareas de transcripción, impresión, traducción a otras lenguas y preservación. Labores estas que se han ido transfiriendo a nuevas sub-ordenes.

En la actualidad, al igual que sucede con casi todas las órdenes, sus funciones se dividen en las dos grandes ramas teóricas y práctica.
Dentro de las funciones de su rama pragmática, son los encargados de recibir, categorizar, catalogar y organizar tanto los nuevos documentos que llegan hasta las distintas sedes de La Orden, como otro tipo de materiales que son hallados para su posterior procesado y estudio. Al mismo tiempo, realizan estas mismas tareas con aquellos datos previamente verificados, descartados o transcritos por los miembros del resto de las órdenes, así como la adecuación de los archivos a las nuevas directrices definidas por la rama teórica.

En su vertiente teórica, los Archivistas son responsables de la creación de unos métodos más eficientes para la realización de este tipo de actividades tanto para ellos mismos, como en lo tocante al resto de las órdenes. De la misma manera, también se encuentran en una constante depuración y mejora de los procedimientos ya existentes. Estas tareas incluyen tanto la estructuración de los espacios físicos donde se almacenarán los diversos materiales, como la aceptación, el diseño y el establecimiento de los términos que alimentarán los glosarios y terminologías comunes a todas ellas, o la misma estructura de los tomos finales donde se verán plasmadas.
Algunas de estas tareas también se encuentran parcialmente compartidas secciones concretas que existen dentro del resto de ordenes. Algunos de estos cuerpos archivísticos que poseen funciones compartidas, han terminado por tener la suficiente entidad como para convertirse a su vez en organismos autónomos, como así demuestra el caso de los Preservadores.

Actualmente se encuentra dirigida por el nivari Alexos Hubnat (Dayusc, Nivar 693), proveniente de la rama teórica de los Archivistas. Si bien sus intereses están muy alejados de las pugnas por el poder, y tiene fama de ser un hombre apocado, no por ello es una persona que se calle su opinión en los temas que considera importantes. No comparte, y así lo ha hecho saber en repetidas ocasiones, la visión de la actual Omniarca en cuanto a la exploración de lo que se encuentra más allá de Daegon. Tampoco deja de reclamar más recursos para realización de las tareas diarias de sus subordinados.
Su posicionamiento acerca del estudio de Baen’Shull’Illay es público y le ha llevado a más de un encontronazo con quienes quieren avanzar en este respecto; el domo es una gran herramienta llena de posibilidades, pero la información que se ha logrado obtener de su interior no sólo ha sido escasa, sino que tampoco es merecedora del riesgo que corren quienes acceden a su interior.
No se niega de manera rotunda a su exploración pero, antes de continuar con cualquier estudio sobre ella, se tendría que diseñar una serie de protocolos que asegurasen la supervivencia física y mental de los investigadores.

La orden de los Constructores supuso un drástico cambio en lo que significaba y a lo que aspiraba La Orden en el momento de su fundación. El nacimiento de este organismo en el año -655 por parte de Leyisha Usbami (Bran, Baern -708, 637), tercera Cronarca de la entonces aún Orden de los Cronistas de Baern, estuvo llena de controversia, al implantar un organismo tan alejado de los objetivos escolásticos de la organización. La precaria situación económica del momento, y la pronta llegada de ingresos gracias a ello fue la causa final de su pronta consolidación dentro de La Orden.
Desde aquellos días, donde sus tareas estaban centradas sobretodo en los proyectos de grandes infraestructuras, su razón de ser fue cambiando de acuerdo a las necesidades momentáneas de La Orden, o el deseo concreto de alguno de sus líderes, hasta conformar la situación en la que se encuentra en estos días. Esto no impidió que las presiones contra Leyisha dentro de la organización, poco antes de que se cumpliesen dos años de la creación de los Constructores, desencadenasen en el cese de su cargo. Tras esto, pasó a convertirse en la primera Gran Arquitecta.

Dentro de ella se integran dos escuela a las que, a priori, se suele considerar muy alejadas en sus intereses, cuando estos no son directamente antagónicas: la de los artistas y la de los ingenieros.
Entre sus filas conviven al mismo tiempo quienes anteponer la funcionalidad, fiabilidad y robustez sobre la estética o cualquier otro requerimiento, y quienes aspiran a dotar, por encima de todas las cosas, de belleza a sus obras. En su interior conviven los planificadores, arquitectos y delineantes responsables de algunas de las mayores obras de ingeniería que pueblan el oeste continental, así como los escultores, pintores y artesanos que, a la par que dejaban su impronta personal en el devenir de diversas culturas, han otorgado una coherencia estética al conjunto de cada edad a lo largo de las eras, y han definido, otorgado y realzado gran parte de las obras de arte que han marcado de manera indeleble a varias generaciones.

Sus campos de estudio son tan diversos y eclécticos como sus especialidades. Algunos de ellos, como los que implican el estudio y análisis de las técnicas y materiales que se utilizaron en el mundo antiguo, hasta la investigación de las últimas tecnologías que se encuentran en desarrollo a lo largo de todo el mundo o la creación y aplicación de nuevas técnicas propias o la fusión de todas ellas son comunes. Por otro lado materias como la comprensión del mensaje qué pretendían transmitir quienes les precedieron a través de sus obras, o el cómo ser capaces ellos de comunicar mediante sus creaciones los valores e ideales que predominan en un momento y lugar concretos, son tareas que no se encuentran dentro del ámbito o las prioridades de los ingenieros.

De la misma manera que analizan las obras de sus predecesores y de quienes les rodean, también aspiran a superarles y alcanzar nuevos hitos que compartir con ellos. El acercamiento hacia estas metas han variado enormemente dependiendo del Gran Arquitecto del momento.
Mientras que unos han tratado de fomentar la innovación y han trabajado de manera muy cercana con los Tecnólogos, otros han optado por refinar y perfeccionar las ya existentes. Donde unos han buscado la colaboración constante con el exterior, y han compartido sin ambajes cada nueva innovación, otros han preferido mantener el secretismo y el aislamiento.

Ya haya sido mediante el riesgo y la apuesta por crear algo revolucionario, a través del pragmatismo y la consolidación de lo ya aprendido, desde el deseo de alcanzar nuevas cotas de precisión y preciosismo o a través de la ofuscación, de las mentes y sus manos de sus integrantes han surgido los diseños que han dado forma a gran parte del Daegon central.

El mantra que se puede leer sobre el Gran Arquitecto en sus aposentos es: “Alejemos a la humanidad del salvajismo y el barro. Elevémosla hasta lugares en los que pueda vivir y evolucionar con seguridad. Definamos la civilización a través de sus ciudades, infraestructuras y construcciones, hasta lograr que mujeres, hombres y niños no vuelvan a conocer el frío, la indefensión o el miedo. Transportemos a los nuestros hasta un mundo dotado de unas mayores cotas de sofisticación y belleza, hasta una utopía nunca antes alcanzadas que lo alejen definitivamente de de la barbarie”.

En el interior de las estancias de sus distintas sedes se agolpan todo tipo de tendencias, desde las clásicas defendidas por los Tradicionalistas hasta las más arriesgadas auspiciadas por los Modernistas, pasando por el ensalzamiento de lo estético fomentado por los Románticos. El hecho de que uno de sus lemas sea “Cada gran obra requiere de un acercamiento único y propio” no hace sino propiciar el debate entre todas las escuelas. No existe una versión común, única y consolidada acerca de cuál debe ser ese acercamiento y, de acuerdo a otro de sus mantras ”La diversidad no sólo es algo inevitable, sino que también una herramienta necesaria para el avance”. Si bien es cierto que el debate entre los diversos organismos de los Constructores es una constante, y sus acercamientos no podrían ser más variados, estos grandes axioma siempre se encuentran fuera del ámbito de cualquiera de estas discusiones.
A pesar de que no todos sus trabajos implican obras colosales o la movilización de ingentes cantidades de trabajadores, su nombre acostumbra a estar asociado principalmente a estas. De la misma manera, y aunque las que son consideradas sus obras magnas, como puedan ser las colosales tareas que supusieron la finalización del la Vía Imperial, la reconstrucción de la ciudad de Edera o la creación de los jardines de Mikendal, fueron impulsadas inicialmente por sus miembros, no por ello los encargos que suelen recibir son menores o más sencillos. Este hecho ha provocado que obras críticas pero no tan visibles como los sistemas de alcantarillado de las ciudades, la creación de los sistemas de fontanería de los grandes palacios, y los sistemas de presas que controlan el caudal de los grandes ríos que pasan por las ciudades, hayan quedado como tareas irrelevantes.
Al mismo tiempo, sus grandes obras les ha granjeado también el apelativo de “Los matemáticos de los grandes números” como una referencia velada y contraposición al sobrenombre que siempre se ha utilizado para referirse a los Tecnólogos.

Su actual Oxiarca, el baerni Ilistos Dengelasi (Pusmalar, Baern 690), se encuentra enfrascado en el proyecto de expansión de Cahirn Ansai. Esta obra, más allá de aspirar a ser una revolución a nivel arquitectónico, también persigue impulsar la ciudad como núcleo comercial y de esparcimiento. Este proyecto, que ha pasado por las manos de los últimos tres Grandes Arquitectos sin llegar a lograr los apoyos necesarios para iniciarse, se encuentra actualmente bloqueado debido a los serios problemas de financiación causados por los problemas económicos de La Orden. Pese a que no encontrarse dentro de las prioridades de la actual Omniarca, Dengelasi está buscando otras vías de financiación para el mismo entre los grandes comerciantes de las naciones vecinas.

La orden de los Naturistas está formada por estudiosos de todas las ciencias puras: físicos, químicos, biólogos, matemáticos, geólogos, cronólogos, astrónomos, astro-físicos planares y toda aquella disciplina que sirva para ayudar en la comprensión del funcionamiento y naturaleza del universo en todos sus niveles.
Fundada durante el mandato de Dinsula Horanath (Mamdayal, Baern -701, -647), primera Omniarca que ostentó tal título, en el año -653, es la tercera Gran Orden en cuanto a su longevidad, y una cuyas funciones se ha visto expandidas con mayor frecuencia.

Pese a ser una orden eminentemente teórica, sus vínculos con las investigaciones sobre el terreno es muy fuerte. La práctica totalidad de los trabajos de campo que se encuentra en curso acostumbran a contar con uno o varios de sus especialistas trabajando en el lugar. Tampoco es extraño que alguno de los miembros de la misma orden de los Naturistas sea quien haya impulsado inicialmente alguna de estas investigaciones. Este tipo de investigaciones en concreto acostumbran a ser creados tras aparición de aquellos eventos anómalos que alteran de alguna manera las leyes naturales del lugar.

Si existe un organismo cuya misma esencia sea ecléctica esa es la de los Naturistas. Diversos Omniarcas han tratado de dividirla de acuerdo a sus diferentes especialidades pero, la reticencia de los Naturarcas del momento, sumada al impacto que podría conllevar en sus investigaciones, la misma complejidad que implicaría este cambio, lo costoso de esta tarea en el puro plano económico y jerárquico, así como la más que probable reacción adversa de los propios Naturistas, ha terminado por llevar al traste este tipo de proyectos cada vez que se ha presentado.
A diferencia de organismos como los Cronistas, los Preservadores, los Archivistas o los Traductores, a un nivel puramente organizativo, las divisiones de sus miembros son cuando menos difusas. Dependiendo del momento concreto de cada trabajo iniciado por ellos, los miembros del equipo pueden necesitar de la participación de componentes de varios de los diferentes grupos de especialistas que la componen.

Dada su propia idiosincrasia, las tareas de las órdenes mixtas que se hallan dentro de esta organización no se dedican únicamente a la interlocución entre las facciones teóricas y pragmáticos, sino que gran parte de ellos están formadas por estudiosos que no se dedican de manera exclusiva a una única de sus especialidad. Estos Naturistas, casi siempre como consecuencia de alguna investigación impulsada por ellos, optan por dedicar sus esfuerzos a dos o más de estas especialidades para ganar una visión más amplia sobre el mismo, de manera que les ayude a tratar de resolver las partes más complejas de estos enigmas.
También pertenecen a estos grupos aquellos estudiosos que entran en a los Naturistas sin una idea definitiva acerca de cuál será su especialidad. Hasta que toman esta decisión, acostumbran a formar parte de estos cuerpos. También aquellos que, tras pasar un tiempo dentro de uno de los grupos de especialistas, deciden que ese no es el rumbo que quieren para su carrera, acostumbran a pasar un tiempo dentro de alguno de los cuerpos mixtos antes de tomar una decisión definitiva de hacia dónde quieren encauzar sus pasos.
Aquellos que tras este paso se replantean su idea acerca del mismo acercamiento hacia su trabajo y quieren reconducirlo hacia una vía más práctica de la ciencia, acostumbran a solicitar el traslado a la orden de los Tecnólogos.

Los Naturistas se encuentran liderados actualmente por la menetiana Elstea Gisault (Niaval, Menetia 697). Pese a que no ha abandonado Cahirn Ansay desde que tomó posesión del cargo hace ocho años, ha seguido con atención los eventos que se han estado produciendo en su nación de origen. Tanto el destino de Edera, como los avances en la investigación de Kaeny en la que trabajó durante varios años, son sucesos de los que ha solicitado información de manera constante y que han generado una gran preocupación tanto a nivel personal como intelectual.
Comparte la preocupación de Tilsaya acerca de las consecuencias que se pueden desprender de los últimos eventos anómalos y es una fuerte defensora de las investigaciones tanto en Baen’Shull’Ilay como en el domo de Jonur.
Mantiene también una colaboración activa con su homóloga de la orden de los Tecnólogos, junto con quien trabaja para tratar de establecer un canal de comunicación con Tresha Vishmanayán en el observatorio dimensional situado en Glasnasur. Junto a ellas también trabaja Alecta Yosún, la última de las sucesoras de Alecta Yishandal como araki del distrito de Jonur, así como originaria y yunarêth del propio domo.
Gracias a esta última, se están consiguiendo grandes avances en el estudio de la comunicación y el transporte entre ambas estructuras.

La orden de los Tecnócratas fue instaurada en el año -605, tras su primera gran expansión, por la Omniarca Imperia Svetlasa (Bran, Baern -642, -581).
Este organismo se encargó originariamente del diseño del organigrama de funcionamiento interno de la propia Orden, tarea esta que se ha ido descentralizando con el paso del tiempo. Más allá de las tareas de este tipo que continúan recayendo sobre ellos en la actualidad, también es el responsable de la gestión de todo el personal que realiza tareas no relacionadas con el estudio.
Su nombre comenzó a sonar con fuerza más allá de las fronteras de Cahirn Ansay o Baern en el año -522, cuando el recién formado Vim Ubar de Menetia recurrió a Meriteo de Lesestar (Lesestar, Baern -581, -497), Administrador de La Orden en aquellos días, para la definición y el diseño de su nuevo modelo de estado.
Tras el éxito en aquella complicada tarea, los servicios de consultoría de los Tecnócratas comenzaron a ser demandados también en Nivar, algunas de las provincias de Rearem y la misma Baern, todas ellas interesadas en la modernización de sus sistemas administrativos y la gestión de sus recursos. Durante las siguientes décadas siguientes a la consolidación del nuevo estado de Menetia, este tipo de servicios fueron los más requeridos a La Orden desde el exterior, superando con creces la peticiones que llegaban para los Constructores. Ya se refiriesen estas peticiones a materia fiscal, organizativa o en la formalización de los organismos estatales de las administraciones públicas, sus recomendaciones, consejos y servicios de consultoría gozaron durante mucho tiempo de una gran reputación. Una reputación que fue mermando cuando, tras el traspaso de poder de unos mandatarios a sus sucesores, algunos de los modelos de estado que habían ayudado a desarrollar comenzaron a fallar, o los descontentos forzaron un cambio violento.

Con el paso del tiempo y el crecimiento de La Orden, gran parte de sus funciones se han ido disgregando en otros organismos, lo que ha provocado que, de manera paulatina, lo que tampoco ha ayudado a que su visibilidad fuera de Cahirn Ansay se haya visto fomentada.
En sus primeras encarnaciones, dentro de los cometidos a su cargo también se hallaban las tareas hoy asignadas a Censores, Legisladores y Juristas. Con la creación de estos nuevos organismos, los Tecnócratas fueron perdiendo de manera paulatina el control sobre las tareas de evolución y rediseño de una parte importante del gran esquema. Con esto, la definición de los mecanismos para la gestión y el control interno de la organización pasaron a estar más allá de control, convirtiéndoles, en gran medida, en meros ejecutores de una serie de operativas diseñados por otros grupos.

A día de hoy, este es quizás el organismo compuesto por un grupo más ecléctico de personas, perfiles, roles y funciones, siendo también el más generalista en cuanto al conocimiento requerido para formar parte de él. Esta característica particular ha provocado que gran parte de sus miembros cuenten con un nivel de especialización muy bajo, y que sus filas sean el destino más sencillo y accesible para aquellos que sólo buscan unas tareas perfectamente definidas en cuanto a su operativa y responsabilidades. Según se han ido produciendo los sucesivos cambios dentro del gran organigrama, algunos de ellos como fruto de sus propias decisiones, otros en contra de sus deseos o consejos, han pasado de ser una fuente de ingresos para La Orden, a convertirse en meros gestores de los recursos generados por el resto de órdenes. Esta dependencia del trabajo del resto de organismos también ha acarreado que, en los momentos de problemas económicos, sean sus filas las que más mermadas se vean. De la misma manera, esta dependencia del trabajo y los ingresos generados por el resto de las ordenes no ha servido para mejorar su imagen dentro de la organización, siendo considerados por muchos como unos parásitos que nada aportan.

Pese a todos estos inconvenientes, modificaciones y mala reputación, los ámbitos de estudio de sus teóricos no se limitan únicamente a la gestión de los recursos. Estos incluyen desde la sociología, la economía o las ciencias políticas, hasta la antropología y la psicología, campos estos que, pese a encontrarse denostados por los componente de las órdenes dedicadas a las ciencias teóricas puras, no dejan de ser imprescindibles para el funcionamiento del gran esquema.
El hecho de que entre los campos de estudio que se han ido extrayendo de su seno, se encuentran los que atañen y dieron como resultado la formación de las órdenes anteriormente mencionadas, ha provocado que, aún a día de hoy, exista una gran rivalidad entre ellas.
También es la única de las órdenes que llegado a realizar huelgas ante lo precaria que ha llegado a ser su situación. Estas actuaciones, si bien han servido para que las voces que banalizan su trabajo sean silenciadas, no han hecho mucho para mejorar su imagen dentro de la organización. Por más que se ha demostrado que sin el trabajo de sus miembros sería imposible gestionar La Orden, tanto sus teóricos como sus funcionarios y agentes continúan siendo considerados por muchos como meros eslabones intercambiables, cuando no directamente prescindibles. Irónicamente, la memoria de los miembros de La Orden es corta cuando se trata de los asuntos que le conciernen directamente a ellos.

Los Tecnócratas se encuentran actualmente liderados por la reani Angsvali Yi’Hakún (Áldern, Rearem 677), si bien las responsabilidades de la Administradora no han cambiado desde que ella ocupa el cargo, considera que para el desempeño de sus funciones de manera óptima, ella y sus subordinados necesitan disponer de una autonomía mucho mayor. Sus funciones no deberían encontrarse tan segmentadas y dispersas, ni su autonomía tan constreñida. Al igual que quienes la han precedido, considera que los Tecnócratas deberían tener una mayor capacidad decisoria sobre los mecanismos que tienen que implemetar.

Yi’Hakún no es una mujer preocupada por la ciencia, la religión, el pasado o el futuro. Sus prioridades, de acuerdo a su orden de importancia, son cuatro: Que las deudas no terminen por provocar el colapso de La Orden, que los Tecnócratas recuperen parte de su poder del pasado, que la corrupción no les salpiquen a ella o a sus subordinados y que, una vez finalizado su mandato, la organización se encuentre en una situación económica mejor que aquella en la que se la encontró.
De todas ellas solamente la segunda es una prioridad no forzada por los problemas en los que se encuentra la organización. La complicada posición en la que se encontró la organización tras su llegada al puesto de Administradora, pese a lo inesperado para ella, no han rebajado la ambición personal que le llevó hasta esa posición.
Angsvali es una mujer trabajadora, pragmática, obstinada y metódica. Respetuosa de las leyes, pero cuando lo considera necesario o conveniente, es capaz de obviarlos dentro de unos ciertos límites.
Si considera que alguien de su confianza ha sido engañado actuando de buena fe, lo defenderá aunque el texto de la ley confirme su culpabilidad, igual que luchará para que se cree una excepción que contemple ese tipo de casos. Si la situación es la inversa, no le temblará la mano a la hora de expulsar a la persona imputada independientemente de lo que diga la justicia. Confía en lo que considera que es su instintos, algo que frecuentemente confunde con el afecto, y se enroca en él aunque se le demuestren lo contrario.
Pero no por esto es una persona inocente o fácilmente manipulable. Pese a sus predicamentos morales, ha aceptado dinero de manera extra oficial y, a su vez, ha realizado sobornos para tratar de decantar según qué votaciones a su favor cuando lo ha considerado necesario. Su objetivo final es claro. Aspira a ser Omniarca y realizar cambios drásticos en la organización, pero carece de las simpatías y los apoyos necesarios para conseguirlo.

La orden de Los Cartógrafos fue fundada por el en el año -543 por la Omniarca Ogusta Tanyé (Biloskstür, Baern -614, -531) ante la cada vez mayor demanda por parte de las grandes casas mercantiles para el trazado de unas rutas comerciales seguras.
Dada la escasa fiabilidad de los mapas de la época, los servicios de esta orden no tardaron en ser requeridos por las naciones vecinas, tanto para el estudio y diseño de nuevas rutas comerciales que comuniquen sus territorios, como para la confección de una cartografía más precisa de sus propios dominios.
El desarrollo de aquella tarea fue vigilado con mucho detenimiento y suspicacia incluso por parte de aquellos que lo habían encargado, ya que una de las implicaciones directas de su trabajo sería el establecimiento oficial de sus propias fronteras. El objetivo de esta cartografía era que, a partir de ella, se comenzase a utilizar para definir, de una manera consensuada y reconocida por todos los implicados, las líneas que delimitaban las fronteras de las naciones que componían en aquel momento la columna central del continente.

En la actualidad, si bien uno de los proyectos más ambiciosos de esta orden de cara a los gobiernos de las distintas naciones es la creación de una serie de mapas históricos, topológicos, topográficos y políticos que reflejen con precisión los cambios que ha sufrido Daegon a lo largo de los siglos, esta no es la obra a la que dedican un mayor esfuerzo.
Añadidas a estas labores, una gran parte de su presupuesto va destinado a la financiación de las grandes expediciones. Tanto aquellos promovidas por su propios miembros, como las provenientes de otros intereses. Gracias a estas expediciones se han logrado importantes hallazgos y la recuperación de parajes desconocidos para los nacidos en la edad moderna, así el redescubrimiento de algunos de los lugares que se creían mitos largo tiempo perdidos.
Sus miembros conforman una de las mayores fuerzas expedicionarias a disposición de quien se la pueda permitir. Los distintos cambios que ha sufrido la orografía de Daegon a lo largo de los siglos, ya sea como consecuencia de los solapamientos planares u otros eventos anómalos, han hecho de ella una de las órdenes cuyos servicios son requeridos con mayor frecuencia en las últimas décadas.

Más allá de estas labores sobre el mundo puramente físico, tras el descubrimiento de las características especiales de Baen'Shul'Ilay, sus funciones fueron extendidas aún más para pasar a abarcar también una serie de nuevas y complejas tareas. Estos últimos cambios no han sido recibido con el mismo entusiasmo por parte de sus miembros o sus distintos líderes.
Por un lado, y de acuerdo a las teorías que surgieron alrededor del siglo cuarto, se les ha solicitado la creación de una cartografía que no se limite al ámbito del denominado plano material, sino que abarque también a las distintas dimensiones que lo rodean y entran en contacto con él. Tanto los límites de todos los niveles de existencia, como los movimientos planares que los hacen confluir con Daegon. Dentro de esta tarea también estaría incluido un mapa topológico que plasme su relación con el mismo tiempo.
Más allá de esto, la otra gran solicitud que se les ha realizado es la del trazado y establecimiento de una serie de rutas seguras a través de los distintos niveles de la oscuridad primaria. Estas no sólo deberán limitarse a permitir el recorrido del espacio físico, sino que también se espera que habiliten a los Cronistas el acceso a otras épocas y lugares pasados, y a los Futuristas a aquellas que aún están por venir.
Ninguna de estas dos tareas fue recibida con agrado en primera instancia, y los distintos Geomantes que han dirigido este organismo desde entonces han demostrado un interés casi nulo por la misma. Los riesgos a los que se pide que se expongan sus expedicionarios son considerados excesivos La priorización de estos encargos con respecto a otros trabajos siempre se ha realizado de acuerdo a una serie de criterios cambiantes y ciertamente anárquicos. Esta reticencia a la hora de llevar a cabo el cometido, junto a los peligros que implica en sí mismo, y el gran desconocimiento que existe aún sobre Jonund, ha provocado que, pese a que comenzó hace más de tres siglos, aún se encuentra en un estado muy embrionario.
La practica paralización de esta tarea no ha venido dada de manera exclusiva por el desinterés o la reticencia a la hora de acometerla por parte de los distintos Oxiarcas de los Cartógrafos, sino que también ha sido descontinuada en gran medida por gran parte de los múltiples equipos de dirección que han pasado desde entonces por la jefatura de La Orden. La lentitud en el avance de la investigación del domo, junto al mismo recelo que genera todo lo relacionado con él, han supuesto un pesado lastre.

Esto no quiere decir que no se haya realizado ningún avance a este respecto. Dentro del campo puramente organizativo, tras la creación del cuerpo de Cronólogos dentro de la orden de los Naturistas, dentro de la de los Cartógrafos se creó su homólogo con el de los Cronautas. Ambas entidades se dedican al estudio del tiempo como una entidad acotable y transitable a unos niveles diferentes al lineal y metafísico.
Si bien esta exploración física de estos territorios de una manera segura es aún imposible, el marco teórico en el que se basa esta investigación es lo suficientemente sólido como para se puedan seguir dando pequeños pasos en ella.

Los riesgos que implica el adentrarse dentro de Monrasén y Nusureh aún están muy lejos de ser superados o comprendidos, y las vidas y las mentes que se han perdido en su interior, han hecho de todos los proyectos relacionados con Baen’Shull’Ilay sean el objetivo de una gran cantidad de críticas tanto por parte de miembros influyentes dentro de las distintos órdenes como, sobretodo, por grupos de presión provenientes del exterior de la organización.

Su dirigente actual, la saliria Misenia Kovar (Ívinsgrad, Saliria 717), se encuentra entre los principales detractores de este aspecto de su misión. Si bien considera que, de ser tal cosa posible, supondría un gran avance para toda la humanidad, considera que a día de hoy tales expectativas son absurdas e inalcanzables. Mientras las investigaciones de los Cronólogos no den una serie de resultados contrastables y reproducibles de manera segura, ella no está dispuesta a arriesgar la vida de ninguno de sus subordinados. A día de hoy el cuerpo de Cronautas sólo existe sobre el papel, algo que ha provocado y continua siendo fuente de agrias discusiones con la Omniarca. De cualquier manera, este tipo de discusiones no acostumbran a salir del plano personal.
No sólo quedan aún muchos recovecos del mundo físico por recorrer y descubrir sino que, tras la aparición de los nuevos territorios flotantes, la demanda de este tipo de misiones se ha visto ampliada de una manera totalmente inesperada. Peticiones que han comenzado a aportar cuantiosos ingresos en las famélicas arcas de La Orden.
Hasta no tener una idea clara de la extensión de estos nuevos territorios, Misenia no tiene intención alguna de que sus subordinados retomen sus tareas más allá de este nivel de realidad.

La orden de los Tecnólogos es la encargada del diseño desarrollo y fabricación de los llamados “artefactos prácticos”. El rango que adoptan estos objetos es muy amplio, abarcando desde las herramientas que son utilizadas en su día a día por parte distintos profesionales, pasando por los complejas peticiones de los Preservadores, y terminando en los dispositivos que sirven para llevar hasta el mundo real alguna alguna de las teorías, axiomas y preceptos conceptuales planteados por los Naturistas.

Fundada bajo el mandato de la Omniarca Ibesca Linfosova (Grigorst, Saliria -486, -416) como un organismo menor dependiente de los Constructores, fue separada de esta para alcanzar un estatus propio cinco años después, para convertirse en una orden troncal poco después del fallecimiento de Ibesca.

Si bien sus tareas en un inicio tanto su visibilidad como la repercusión de sus creaciones no salía del ámbito de La Orden, esta situación cambió de manera drástica tras formar parte del Yishin Amat. Actualmente, aparte de las tareas internas que realizan para La Orden, los Tecnólogos también reciben multitud de solicitudes provenientes desde el exterior, y sus especialistas no sólo son muy valorados más allá de las fronteras de Cahirn Ansay, sino que reciben cuantiosas ofertas para abandonar la organización y entrar al servicio de algún gobierno, organismo o personaje influyente. Unas ofertas que no raro que sean aceptadas.

Hace ya mucho tiempo que sus invenciones no están pensadas de manera exclusiva para su uso dentro de La Orden, sino que también han desarrollado artefactos con un claro objetivo comercial fuera de ella. Tanto es así que el desarrollo de algunos de estos proyectos han llegado a ser cancelado por las altas instancias. Esto, en más de una ocasión, ha provocado el abandono de la organización por parte de un tecnólogo o un equipo de ellos, ya sea de manera voluntaria para tratar de finalizar y explotar su invención en otros mercados, o como consecuencia de una expulsión disciplinaria.
Las restricciones de La Orden a la hora de acotar el tipo de campos a explorar por parte de los Tecnócratas tiende a hacer que algunos de ellos se sientan especialmente constreñidos y frustrados. Debido a la neutralidad exigida por sus mismos estatutos, los avances en la ciencia armamentística están totalmente vetados y los referentes a la ciencia toxicológica se encuentran muy vigilados por parte de los Censores. Así como la medicina se encuentra entre sus prioridades, el estudio relacionado con las sustancias dañinas, así como su posesión, sólo están admitas siempre que se encuentren englobados dentro de un trabajo para hallar sus antídotos. Los estupefacientes y las sustancias lisérgicas se encuentran en un terreno gris que depende en gran medida de la interpretación del Cuestor encargado de validar el proyecto concreto.

Su relación con los Naturistas ha pasado por diferentes estados a lo largo de la historia, dependiendo esta en gran medida de los intereses de los diferentes Oxiarcas que han estado al mando de ambas, o de algún hito en alguno de sus campos de estudio.
En momentos concretos, esta relación ha sido casi simbiótica, como pudieron ser las fechas posteriores a los descubrimientos de las cualidades únicas de materiales como el salisch o el kubori. Por el contrario, cuando hasta sus mandos ha llegado gente con una visión muy limitada o tradicionalista, esta relación ha seguido la antigua dinámica de incomprensión mutua que ha enfrentado desde siempre a las ordenes pragmáticas y las teóricas.

Ya dentro del terreno puramente pragmático, tanto los Constructores como los Preservadores acostumbran a tener una relación principalmente clientelar con ellos. En el caso concreto de los Constructores, pese a que gran parte de los dispositivos utilizados por ellos en sus grandes obras han sido proporcionados por los Tecnócratas, estos han sido ninguneados y no se les ha reconocido mérito o atribución alguna como artífices de tales trabajos. Tanto es así que, cuando los Constructores se refieren a ellos utilizando el apelativo de “Matemáticos de los pequeños números”, no es extraño que este sobrenombre sea utilizado de manera despectiva.
Por el contrario, su relación con los Preservadores acostumbra a ser más cercana. La gran variedad y frecuencia de las peticiones que acostumbran a hacerles, principalmente para atender a necesidades concretas de los Naturistas, hacen que los miembros de ambas órdenes acostumbren a relacionarse con mayor asiduidad. Esto ha llevado a que se desarrolle un hermanamiento entre ellas que es raro encontrar entre miembros de otros organismos distintos.

Reyisha Vespul (Johrg, Johrg 703), la actual Tecnarca, ha recorrido un largo camino dentro de la orden. Inicialmente formó parte de los Naturistas, para pasar a continuación a los Constructores y terminar en los Tecnólogos. Desde su reciente toma de posesión del mandato de estos últimos, ha tratado de mejorar las relaciones y acercar posiciones entre las que han sido sus distintas almas mater. Una tarea que no le está resultando sencilla.
Al mismo tiempo que las relaciones con Elstea Gisault son buenas, el objetivo que se han marcado juntas es uno harto complicado y peligroso. Por otro lado, las prioridades de Ilistos Dengelasi no incluyen la investigación o la innovación, sino que está orientando su carrera hacia terrenos mucho más prosaicos.

La orden de los Teólogos, pese a lo que pueda indicar su nombre, tiene una función diferente a la teología tal y como la conocemos. Su labor está centrada en el estudio de las distintas mitologías existentes, no desde un punto de vista teista, sino como una herramienta para las relaciones internacionales de La Orden. Gracias a esta labor, la organización ha logrado formalizar relaciones con las facciones religiosas que ocupan distintas posiciones dentro de las instancias del poder de sus respectivas naciones.

Creada durante el mandato de la Omniarca Rusela Icnatu (Kishaden, Bra'Em'Kyg -363, -281) como un órgano menor dependiente de los Tecnócratas en el año -303, la labor inicia que les fue encomendada, si bien similar en cuanto a su fondo, implicaba un alcance mucho menor al que posee en la actualidad. Icnatu encomendó a una selección de Tecnócratas el estudio de los textos sagrados de Goord, así como la manera en la que estos impactaban en su misma legislación. Ante la situación de estabilidad en la que se encontraba la teocracia en aquel momento, la Omniarca aspiraba a realizar un primer acercamiento diplomático en ella.
Durante la realización de este trabajo se desarrollaron una serie mecanismos destinados a explotar la relación que se podía apreciar entre la legislación de la nación, sus códigos sociales y la manera en la que estas habían ido surgiendo a partir de las distintas interpretaciones de las parábolas y enseñanzas de sus escrituras sagradas.
A partir del conjunto de teorías que vieron la luz durante aquella investigación, se realizó un informe que desglosaba las diferentes alternativas para llevar a cabo una posible toma de contacto con las autoridades goordianas. En el mismo se desglosaba tanto la planificación temporal de los pasos a dar para optimizar los resultados en aquel acercamiento, como las recomendaciones orientadas a aprovechar aquellos puntos más susceptibles de ser explotados por parte de La Orden. De la misma manera, también se realizaba un desglose de los puntos en los que fallaba la organización y que podían ser utilizados en su contra en situaciones similares.

Una vez validado el informe por parte del Yishin Amat, se autorizó a los Teólogos a poner a prueba sus tesis. Gracias a los contactos que se habían estableciendo durante la realización del estudio, la presencia de La Orden fue ganando paulatinamente en presencia dentro de la corte de Tócrata.
Una vez superados la desconfianza y las reticencias iniciales por parte de los cortesanos, La Orden fue capaz de firmar el primer tratado de colaboración con la nación entonces gobernada por el Teócrata Kunsel Grigstasa (Dógalster, Goord -354, -275) en el año -297.
Gracias a este acuerdo, apenas una década después la organización lograba tener su primera sede en el interior de la teocracia.
Pero este éxito tuvo una consecuencia inesperada. Para la manutención de los acuerdos, Jeor Tesala (Olostu, Goord -330, -253), el sucesor de Grigstasa, exigió la presencia de los Teólogos dentro del órgano de gobierno de La Orden. De acuerdo a su misiva “El conocimiento debe estar atemperado con sabiduría, el hombre debe ser consciente de hasta dónde debe saber, y el establecimiento de esos límites sólo se puede hallar dentro de la palabra de Gâldaim”.

Atendiendo a aquel requerimiento, y utilizando a su vez aquel imprevisto como carta de presentación ante otras naciones con una alta representación de la religión en la toma de decisiones, una vez concedida aquella petición, las funciones de los Teólogos fueron expandidas. A partir de aquel momento, el organismo resultante fue ganando en presencia tanto dentro como fuera de la organización de manera paulatina.

Sus miembros hacen las veces de diplomáticos, juristas y embajadores en aquellas naciones en las que se encuentran desplazados, haciendo las veces tanto de embajadores ante las jerarquías eclesiásticas de cada una de ellas, como de punta de lanza en aquellas en las que La Orden aún no ha logrado establecerse.
De manera interna, su acercamiento y asesoramiento no tiene lugar o cabida dentro del campo filosófico, sino que se centra en los aspectos sociales, diplomáticos y legales de cada una de las religiones organizadas que pueblan Daegon. La existencia o no de los dioses u otro tipo de entidades poseedoras de cualidades similares, o su aceptación, son irrelevante para el desempeño de su misión. Si bien ante los ojos de las diferentes naciones que loa acogen, su erudición es fruto de una inquietud espiritual, quienes tienen este tipo de inclinaciones no son aceptados entre sus filas. Aquellos miembros de La Orden interesados en este tipo de disquisiciones acostumbran a terminar formando parte de los Pensadores.
La gran diversidad y complejidad de credos y mitologías que componen las naciones que se encuentran en la franja central del continente, del mismo modo que hace que las características culturales e identitarias de cada una de ellas sean únicas, obliga a su vez a que gran parte de los sub-organismos de los Teólogos se vean forzados a especializarse en alguno de ellos. De cualquier manera, el hecho de que el poder real se encuentre prácticamente copado por dos grandes religiones organizadas, ha tenido como consecuencia que el estudio de estas dos sea la que dispone de una cantidad de recursos dedicados a su explotación.
A su vez, estos dos grandes teísmos no podrían ser más distintas entre ellos a todos los niveles. Mientras que el panteón más extendido, el de la iglesia Tayshari, cuenta con más de una docena de cismas esparcidos por todo el oeste continental y no cuenta con un control centralizado, la Teocracia de Goord que rinde culto a Gâldaim, es monolítica y forma parte de manera indisoluble de cada una de las instancias del poder.
Cada uno de estos cismas de la iglesia Tayshari se encuentra implantado de distintas maneras dentro de las instancias del poder de sus respectivas naciones. Mientras que algunos de ellos pueden llegar a ejercer una cierta presión de manera más o menos efectiva sobre los gobernantes, una parte significativa de ellas apenas tienen capacidad para realizar tales acciones. Por el contrario, dentro del dogma goordiana no hay lugar para el cisma o la divergencia.

Independientemente del impacto del resto de credos en el gran esquema del poder, al igual que sucede con las distintas interpretaciones de la teogonía tayshari, la disparidad, fragmentación e influencia sobre los distintos gobiernos es muy dispar. A la hora de la toma de decisiones dentro de de sus respectivas naciones, su influencia puede oscila entre lo anecdótico y lo indisoluble.
Desde naciones como Harst o Trollellom donde, independientemente de que sus mandatarios sean personajes que representan a sus deidades en el mundo, al carecer de textos sagrados no basan sus decisiones en ellos o en la tradición, hasta lugares como Muliria donde, a pesar de que la iglesia no tiene una presencia oficial dentro de los estamentos políticos, las palabras de los sacerdotes tienen una gran repercusión y peso específico ante el pueblo.

De acuerdo a los estudios realizados por los Teólogos, sólo en la actualidad se han llegado a documentar a nivel global más de un centenar de credos distintos. Dentro de los mismos se incluyen tanto aquellos que han sobrevivido desde las edades antiguas, hasta aquellos de formación más reciente, pero no aquellos a los que no se rinde culto en la actualidad. A su vez, cada uno de ellos cuenta con un nivel diferente de representación en sus propias comunidades, lo que crea un complejo entramado de mecanismos sociales, protocolos y rituales que analizar, matizar y explotar.

Hasta el momento, ninguno de los Oxiarcas de esta orden, o de aquellos candidatos propuestos por ellos ha logrado ser nombrado Omniarca. Esta situación, si bien no se encuentra ligada directamente a ninguna restricción o animadversión especial hacia ellos, sí que suele ser causa de mofa por parte del los integrantes del resto de organismos.
La rivalidad y desavenencias entre Elisia Dainyascu (Limpstav, Saliria 681), la actual Deusarca, y Tilsaya ya existía desde antes de que la futurista se convirtiese en Omniarca pero, tras aquel suceso, esta relación no ha hecho sino empeorar.
Elisia, que también aspiraba al mandato de La Orden, es una mujer preocupada por el presente y que considera a los Futuristas como una organización que basa todo su trabajo en la especulación. Cree que el futuro, como tal, es un ente consolidado. Preocuparse de él antes de tiempo es irrelevante ya que, de tener la capacidad de preverlo, este no se podría alterar y, caso de poder “alterarlo”, obviamente no se trataría de el futuro lo que se había predicho con anterioridad. De una predicción erronea.

La orden de los Censores fue durante mucho tiempo considerada por muchos como la brújula moral y ética de organización, aunque este calificativo se encuentra repartido en la actualidad entre ellos y los Pensadores.
Dentro de las funciones principales de este organismo se engloban las de analizar y dictaminar los límites de lo que es y no admisible dentro de la organización, así como la definición de los límites hasta los que se puede llegar en pos del conocimiento. Los ámbitos de estudio de su rama teórica sen encuentra focalizado principalmente en cuestiones de carácter eminentemente filosófico, siendo el pensamiento ético, tanto en su estado más puro como en su vertiente de aplicación al resto de las ciencias, su especialidad.
Por las manos de sus estudiosos pasa todo aquel texto catalogado como susceptible de ser peligroso o delicado, tanto de los que llegan hasta Cahirn Ansay provenientes del exterior, como los generados por sus propios investigadores. Dentro de su labor no se encuentra sólo el estudio y aprobación de tales casos, sino que también abarca la custodia y el control del acceso a estos textos especialmente susceptibles. Tras la realización de un primer análisis sobre los mismos, sobre ellos recae la responsabilidad de la decisión final acerca de si estos deben o no ser accesibles de manera abierta, o si una investigación debe o no seguir su curso.
Todo aquel proyecto que pueda implicar el poner en peligro la vida de quienes lo van a llevar a cabo, debe ser previamente notificado a los Censores, y serán estoy quienes determinen si vulnera o no los criterios establecidos. Pese a que estos proyectos puedan cumplir los requisitos puramente legales y administrativos, si los Censores no dan su visto bueno, este no se podrá llevar a cabo. En este tipo de casos, para imponerse sobre el criterio de los Censores, sólo cabe un recurso por parte del Oxiarca de la orden que ha iniciado la investigación ante el Yishin Amat.

Aparte de esta vigilancia y valoración acerca de las implicaciones morales y éticas de las acciones de sus compañeros, entre sus cometidos también se encuentran el de llevar hasta la justicia interna a aquellos que rompen o tratan de forzar las leyes en beneficio propio.
En el ámbito externo de su núcleo central filosófico-teórico, dentro de su organigrama existen también diversos sub organismos que que trabajan de manera muy cercana con el resto de órdenes. De entre todas ellos, el cuerpo de los Cuestores es el que más notoria hace su presencia, y el que más recelo y temor inspira entre sus compañeros. La rama pragmática cuya misión es la de vigilar que los criterios y límites establecidos tanto por los Censores como por los Legisladores no sean vulnerados o pervertidos.

La labor de los Cuestores no se limita a la de ser testigos de que los proyectos se realicen dentro de los parámetros aceptados, sino que también incluye la de investigar de manera autónoma al resto de órdenes y denunciar las irregularidades de sus compañeros, liderando la acusación ante los Juristas. Cuando se trata de la autoridad de uno de los Cuestor a la hora de llevar una acusación, nadie está por encima de el en cuanto a su autoridad. Ni el Sumo Censor ni el mismo Omniarca tienen potestad para cerrar una investigación. Si bien la persona que la inició puede ser destituidos de su cargo, una acusación lanzada por cualquiera de ellos no puede ser detenida o anulada sin haber obtenido con anterioridad un veredicto. Si el cuestor impulsor de la denuncia es cesado, uno de sus compañeros debe retomar su tarea ahí donde este la dejó.

Por otro lado, los Censores también son los encargados custodiar y gestionar el acceso hasta el conocimiento considerado como “dañino” o “peligroso”. Si bien es cierto que no existe la figura del conocimiento prohibido, este tipo de material se encuentra fuertemente auditado y requiere de la autorización por escrito del Oxiarca de la orden a la que pertenezca quien solicita ese acceso.

La relación de esta orden con las de los Cronistas, los Naturistas y los Tecnólogos acostumbra a ser complicada. En el caso de las dos primeras, su acercamiento siempre ha condicionado en gran medida de los intereses de sus Oxiarcas en cuanto al estudio de Baen’Shull’Ilay. En el de la tercera, de las necesidades económicas de la organización en cada momento concreto.

Los riesgos que implican la exploración de Baen'Shul'Ilay siempre han bordeado los límites establecidos por los Censores. Dada la naturaleza aún desconocida y altamente inestable de Nusureh y Monrasén, la voluntariedad de quienes pretenden participar en las expediciones hasta su interior es una exigencia, así como la información previa acerca de todos los riesgos y posibles consecuencias a los que se enfrenta. A esto se deben sumar a un riguroso entrenamiento y un extenso periodo de adaptación. Más allá de esto, para todo aquel proyecto que conlleve que un investigador se aventuran en su interior, se exigen una serie de garantías mínimas que rara vez se pueden certificar de manera previa.
Cada nueva incursión tiene que ser validada los Oxiarcas de las órdenes implicadas, previo informe detallado del proyecto concreto, y cada paso debe estar supervisado por un Cuestor.

El caso con los Tecnólogos es diferente, ya que los conflictos acostumbran a nacer como consecuencia de peticiones y presiones externas. Uno de las peticiones que llegan con mayor asiduidad hasta La Orden son aquellos que implican un cambio muy concreto en sus estatutos; el diseño de armamento. Este tipo de peticiones, más allá del hecho de ser una constante desde los inicios de esta orden, también acostumbran a llegar acompañadas de fuertes presiones y cuantiosas ofertas económicas. Ante ellas, los dictámenes de los Censores son claros: El aceptar este tipo de encargos, ya provengan desde el exterior o desde alguno de los Oxiarcas, está vetado.
La armamentística no sólo es una de áreas de estudio y aplicación desaprobadas por parte de los Censores, sino que también implica un riesgo muy grande para toda la organización.
El posicionamiento oficial y tradicional de La Orden en lo referente a los conflictos entre las naciones es claro: No se participará en ninguno de ellos de manera directa o indirecta. A todos los efectos, La Orden es un organismo totalmente neutral, y los Censores son los encargados de que este precepto sea cumplido de manera estricta por parte de cada uno de sus miembros.
De incumplirse el mismo, se romperían de facto múltiples acuerdos firmados en la antigüedad. De llegar a darse este caso, existe la posibilidad de que la protección de las distintas naciones sobre Cahirn Ashay se viese comprometida, convirtiéndose en sí mismo el un blanco muy apetecible para cualquiera de ellas.

La orden de los Censores no sólo es una de las órdenes más impopulares de cuantas forman parte de la organización, sino que también es la que más presiones recibe tanto desde el exterior de la organización como desde la misma Orden. En momentos puntuales de crisis, el Omniarca ha llegado a interceder ante el Sumo Censor para solicitar excepciones al respecto pero, hasta el momento, esta regla se ha mantenido inalterada, al menos de manera oficial.

Si bien es cierto que, en lo tocante a sus deberes, el veredicto de un Censor inapelable. No es menos cierto que, en momentos concretos, tanto el Sumo Censor ha llegado a intervenir antes de que se oficializase tal veredicto. También en contadas y excepcionales ocasiones, las altas instancias de los Juristas han matizado algunas sentencias derivadas de casos ganados por un Cuestor. De cualquier manera, incluso para estas personas, el procedimiento para tramitar este tipo de peticiones es de tal complejidad que rara vez se llega a llevar a cabo.

Esto no ha impedido que agentes libres o antiguos colaboradores hayan utilizado parte del conocimiento adquirido durante su permanencia en La Orden para realizar este tipo de trabajos, pero el perseguir este tipo de actividades excede las capacidades de los Censores, que se ven limitados por las legislaciones de las naciones en las que se ha realizado tal actividad.

Esta orden se encuentra dirigida en la actualidad por la saliria Tomésika Gubdaren (Oxanar, Saliria 698), antaño Cuestora de la universidad de Udversk.
Su tarea en estos días no es sencilla principalmente por las presiones de la Omniarca para fomentar el estudio de Barn’Shull’Ilay. Pese a estas presiones y los indicios de una posible relación los eventos recientes y el Gurtakage, su actitud al respecto no ha variado.
Gubdaren es una mujer pragmática y cerebral que no se preocupa por el futuro lejano. Sus inquietudes se centran en el ahora, en el presente de La Orden y su situación actual. Sus prioridades difieren enormemente de las de la Omniarca, y no le tiembla el pulso a la hora de denegar las peticiones. No encuentra razones de peso que justifiquen las excepciones que le piden hacer, mucho menos cuando lo que entra en juego la vida de los investigadores.

La orden de los Juristas es la responsable de la aplicación de la legislación interna, así como de dictaminar las penas aplicables a las infracciones cometidas. Pese a gran parte de su labor consiste en el estudio de la legislación y jurisprudencia, se trata de un organismo eminentemente pragmático.
Si bien sus miembros no tienen potestad para modificar las leyes de cuya aplicación son encargados, el hecho de que entre sus atribuciones sí que se encuentre la de interpretarlas, hace que en ocasiones la frontera entre una acción y la otra sea muy difusa. Loas debates a este respecto entre ellos y los Legisladores, responsables de su creación y redacción, acostumbran a ser frecuentes.
Si bien tanto la defensa del acusado como la dictaminación de la culpa recae en manos de algún miembro de los distintos cuerpos de los Juristas, la acusación, la presentación de cargos y su investigación siempre corresponde a los Cuestores.

Otra de sus atribuciones es la de dirimir las disputas entre las diferentes órdenes, ya sea esta por la interpretación de algún punto concreto de sus mecanismos internos, o acerca de cuales prevalecen en caso de entrar en conflicto.

Más allá del ámbito de La Orden, los Juristas carecen de poder alguno a la hora de la aplicación de la ley. Su única competencia a este respecto es la de defender a miembros de la organización, o a la misma Orden cuando se presentan cargos contra ellos en algún tribunal internacional, siempre con el apoyo y supervisión de uno o varios miembros de los Legisladores.

Este organismo se encuentra compuesto por estudiosos de las leyes, pero no en lo referente a su teoría, a los conceptos morales tras que se creó cada una de ellas o lo justo o injusto de las mismas, sino en cuanto a su aplicación en cada caso concreto.
Si bien dentro de sus responsabilidades no se encuentra la de la formulación o impugnación de ninguna leyes, el procedimiento burocrático para la aprobación de estas sí que debe pasar por ellos. Toda propuesta de ley que no provenga de los Legisladores requiere de una tramitación previa ante los Tecnócratas. Estos, a su vez, son los encargados de trasladarla hasta los Juristas. Una vez aceptada y admitida a trámite, solamente tras su aprobación esta pasa a entrar de manera oficial dentro del flujo de trabajo de la cámaras de los Legisladores. Ninguna solicitud que no haya sido procesada de esta manera es aceptada para su estudio, desestimación o formulación definitiva.
La complejidad de todo el proceso es tal que multitud de solicitudes no llegan hasta los últimos por algún defecto en la forma. Tampoco es extraño que, debido a intereses particulares, tanto solicitudes perfectamente cumplimentadas, como los expedientes de algún juicio, sean destruidos o se pierdan dentro del trasiego de los papeles.

Su relación tanto con los Legisladores como con Cuestores es muy cercana, y no es extraño el traslado de miembros entre estos tres organismos. Por otro lado, el hecho de que algunas de sus funciones las llevasen a cabo en el pasado los Tecnócratas, ha hecho que se les conozca también de manera despectiva con el sobrenombre de “Los administrativos de la justicia”.
Su separación de los Tecnócratas en el año -199 de la mano de la Omniarca Momdala Gainsul (Yornost, -257, -171), quien anteriormente había pertenecido a este organismo, supuso un duro golpe para esta tras la considerable merma en sus potestades que supuso la creación de los Censores.

Su actual Oxiarca, la reani Yidane Hal’Kslashi (Tsalashi, Rearem 699) se encuentra enfrascada en varios frentes de manera simultanea. La actual situación económica de La Orden, como consecuencia del largo periodo de tiempo por el que se ha prolongado, ha tenido como consecuencia una escalada de acusaciones de todo tipo entre sus miembros. Muchas de ellas no han tardado en ser desestimadas, pero los Juristas se han visto superados por la ingente cantidad de trabajo que ha llegado hasta sus juzgados y despachos.
Por encima de todas estas acusaciones e investigaciones, Hal’Kslashi sospecha de la existencia de una trama organizada para desviar tanto los fondos que posee la organización, como parte de los que tendrían que llegar de manera regular desde sus acuerdos internacionales de colaboración.
En colaboración con diversos miembros de los Censores y, aun a falta de las pruebas necesarias para confirmar estas teorías e iniciar un proceso legal, la sospecha que va ganando más peso entre ella y sus colaboradores más cercanos es la que vincula esta ola de demandas menores a una maniobra para colapsar los recursos de los investigadores, ocultando tras ella a las auténticas maniobras ilegales.
Una gran parte de las acusaciones en curso afectan directamente a la Omniarca. Mientras unas la acusan de malversar los fondos de La Orden, otras la culpan de carecer de las capacidades necesarias para liderar a La Orden. Detrás de todas ellas acostumbran a encontrarse cargos menores sin apenas capacidad de decisión, y las evidencias en las que dicen estar basadas, al menos en la superficie, no dejan de ser meras opiniones, conflictos de intereses o animosidades personales. Hasta donde han investigado los Cuestores y los agentes judiciales no existe ninguna prueba que valide cualquiera de esas acusaciones.