Abandono y alzamiento

Tras alcanzar las islas celestiales y contemplar sus dominios desde las alturas, la percepción que Amrón tenía del mundo cambiaría y, tras cuestionarse su lugar en él, daría un nuevo rumbo a su vida. Así, el emperador de los muchos nombres sería conocido también por uno más: “El desaparecido” Abandonándolo todo y a todos, partiría hacia el éste, hacia las tierras que jamás pisarían sus antepasados.
Ante la súbita desaparición del emperador, su hijo de ocho años, Danyal, ascendería al trono. Con Zaila, su hermana melliza, y Zailas, su único tío vivo, como consejeros, su carácter sombrío le granjearía el sobrenombre de “El oscuro”
Lleno de odio hacia su desaparecido padre, Danyal ordenaría la destrucción de todo cuanto este había construido y amado. Sólo la intercesión de Zailas lograría que los que esta orden no fuese ejecutada en su totalidad. Los shaygan y quienes los montaban, aquellos más cercanos al desaparecido padre del emperador, serían exiliados fuera de las fronteras del imperio.
Danyal moriría a los veintitrés años sin haber creado nada. Oculto siempre en la corte, jamás saldría se dejaría ver por el pueblo después de su ascensión. Tendría que ser su hermana quién hablase en su nombre y sufriese las repercusiones de sus decisiones.

Desde que fuese mortalmente herido durante la edad legendaria, Devas, hijo de Ytahc, había vagado agonizante por el cosmos con la esperanza de morir en el seno de su padre. En su último momento, y aún lejos de su objetivo, su esencia se disgregaría por todos los rincones de la creación y una fracción de su ser llegaría hasta Daegon. Allí, en el lugar donde aterrizase aquel fragmento de poder primario, sería encontrado por Janyali, caudillo de los Harst y de su unión nacería un nuevo ser; Sipskriel, El heraldo del nuevo orden y avatar del cambio.
Sacerdote, guerrero y líder, promulgaría por los territorios de la costa suroeste del continente su mensaje: El poder es algo cambiante y no tiene dueño más allá de aquel capaz de mantenerlo.

Tras la muerte de su hermano, Zaila le sucedería, asumiendo de hecho un puesto que ya estaba ostentando de facto. De mente despierta y carácter inquieto, Zaila “La emperatriz”, se vería obligada a abandonar sus intereses para gobernar con mano dura ante los tiempos complicados que le tocaría vivir. Su reinado apenas se prolongaría durante una década antes de perecer víctima de la misma enfermedad que acabase con su hermano.
Ante la falta de descendientes por parte de los mellizos, su tío Zailas finalmente llegaría al trono. Superado por la situación y la creciente influencia que iba ganando Sipskriel, trataría de reescribir la historia de los Meneter y, por añadidura, de la conquista del continente, en un intento por rivalizar y mermar el carisma del enemigo.
Alentados por los vientos de cambio, no sólo los jefes tribales se rebelarían, sino que también algunos de los gobernadores y generales menetianos comenzarían a planificar sus propios objetivos.
Pero aún no había llegado el momento y Sipskriel era era un rival demasiado peligroso como para dejar que ganase más poder, por lo que toda la maquinaria militar del imperio se dedicó a acabar con su insurgencia.
Durante el sitio de la fortaleza de Rahún, el heraldo del cambio sería asesinado por Daigas Minshall, el único superviviente de un grupo infiltrado menetiano. Pero la esencia inmortal de Devas sobreviviría y sería recogida por Daigas, creando a un nuevo Sipskriel, un nuevo avatar para un nuevo orden.
Todo tipos de noticias se esparcirían sobre el asedio de Rahún por todo el imperio. Sobre su muerte y su regreso. Rumores sobre su inmortalidad y susurros en las callejuelas hablando de una maldición sobre la estirpe reinante.
Zailas “El tardío”, noveno emperador de Menetia perecería a los cincuenta y cinco años de edad. Sería sucedido en el trono de Amlash por su hijo Wailun, quién pasaría a la historia bajo el sobrenombre de “El último emperador”