El Contemplador

Huatûr "El contemplador", el ser vivo más longevo que habita el mundo, es el guardián de Olen'Dogar y el gran organizador.
A lo largo de la historia él ha sido quien más activamente se ha dedicado a prever, advertir y preparar a la humanidad sobre cada nueva llegada del enemigo o sus vástagos.
Ha hecho de Kay Tíndawe “La estancias de los espejos” situada en el corazón de Lutnatar, el centro neurálgico de su misión y desde allí atisba los sucesos que se producen en los distintos niveles de existencia.
También ayudó a crear y organizar el Kilgar Doreth, el “Concilio de los inmortales” para ayudarle en su misión.
De los Siete Reyes es quien menos se relaciona con la humanidad de manera social. Cuando habita entre los hombres utiliza multitud de nombres y aspectos, y lo hace casi de manera exclusiva para obtener información. Es un comerciante de conocimiento. Eso es lo único que da y lo único que pide como pago.
Desde la muerte de Daegon se alejó de todo contacto e implicación personal, tanto con los hombres como con sus hermanos. Su misión es lo más importante y se muestra frío, analítico y distante con todo aquel con quien se relaciona, aunque esta actitud no logra engañar a los pocos que le han llegado a conocer en profundidad. La máscara que ha decidido adoptar no es capaz de ocultar a todo el mundo su preocupación y constante lucha interior para evitar una implicación a nivel personal con los demás.

Apenas se permite unas pocas excepciones a esta norma, dos de las más notables son Arcanus, en cuya búsqueda del conocimiento puro casi ve a un reflejo de si mismo, y en Rogani, por quien no puede evitar sentir cierta simpatía, pese a ser consciente de que es la antítesis de su misión, y del peligro que conlleva su actitud amoral y casi nihilista.

Quizás cuando todo acabe, se dice. Pero sabe que cuando acabe la lucha, no quedará nada.