¿Qué es Daegon? IV: Daegon Occidental

Si centramos nuestra mirada en las naciones que se encuentran al oeste del Pramayan, los principales representantes de esta lucha entre la razón y el misticismo serían claramente dos. La Orden de Cahirn Ansay y la Iglesia Tayshari.

- La Orden

La Orden quizás no sea la más antigua de las organizaciones dedicadas al estudio de la realidad que existen en occidente, pero sí que es la única a escala global que no depende de ningún estamento superior. El Yishin Amat, su órgano rector, es también quien gobierna la ciudad estado de Cahirn Ansay y una gran parte de los territorios que la rodean.
Muchos han querido ver en ella una utopía de la razón, pero esta no deja de ser una visión altamente idealizada de la realidad. Una visión en gran medida propagada por los dirigentes de la propia Orden.

El pequeño estado que dirige tiene todos los males que asolan a aquellos más extensos. Tanto dentro de las quince órdenes mayores que la componen como más allá de ellas, sus luchas internas no se limitan a aquellas construidas alrededor del conocimiento, sino que el poder y el dinero tienen un papel muy importante en ellas.
El complejo entramado de alianzas que tienen con distintas naciones es al mismo tiempo una fuente de ingresos y una espada de Damocles. Por más independientes que puedan ser en lo económico, ni posee un ejército regular ni los tratados que tiene firmados con quienes le rodean le permiten la posibilidad de formar uno.

Su campo de acción cubre todos los aspectos del conocimiento pero, precisamente como consecuencia de esto, distintos organismos pertenecientes a otras naciones cuentan con un conocimiento más profundo sobre un gran número de ellos. Los especialistas en cada campo de estudio se ven forzados a luchar por los recursos necesarios para llevar a cabo sus investigaciones, una situación que en entornos más enfocados en un único campo concreto no acostumbra a darse.

A lo largo de los siglos de su seno han surgido multitud de nuevas organizaciones allí donde ha estado implantada. Organizaciones como la Escuela de Sunrath en Menetia que, tras ser absorbida por el gobierno de esta ciudad, a su vez, daría a luz a otro nuevas sedes tanto dentro como fuera de las fronteras de esta nación.
La relación que ha mantenido con cada una de sus escisiones o expropiaciones no ha sido algo estático, sino que ha dependido mucho tanto de la situación geopolítica del momento como de los dirigentes que se han ido haciendo cargo de cada estamento.

La percepción que se tiene de La Orden fuera de las fronteras de Cahirn Ansay no es algo uniforme, sino que depende mucho del estrato social en el que uno se encuentre. Así, mientras que los estamentos políticos y científicos acostumbran a ser muy conscientes del ámbito completo de su actividad, el vulgo tiende a referirse a ella como “La Orden de los Cronistas de Baern” o, simplemente, “Los Cronistas” restringiendo su papel al de meros archivistas de la historia antigua del mundo.
Esto no ha impedido que estudiosos de toda nacionalidad y condición hayan hecho del viaje hasta sus bibliotecas y universidades casi un objetivo vital. Un viaje que sólo les ha llevado a encontrar algo muy diferente a la imagen idealizada que se ha dado de ella.

Distintos dirigentes de La Orden han sido los principales impulsores de varias de las últimas encarnaciones del Nalushat Avasanyali, aunque estos esfuerzos rara vez han sobrevivido a sus valedores. Por más que todos los estamentos científicos proclamen su adhesión a esta idea, la distancia, los recursos necesarios para mantenerlo y el entramado de relaciones, egos y dependencias del poder han hecho imposible el convertir esta idea en una realidad duradera.

Pero no sólo la ciencia y el conocimiento abstracto forman parte del currículo y las prioridades de La Orden. A pesar de compromiso y pretendida apariencia de neutralidad, tanto el gobierno de Cahirn Ansay como los responsables de sus distintas órdenes tienen una parte muy activa dentro del escenario global de poder y su conocimiento acerca de las ciencias políticas y sociales, la teología o la elaboración y documentación de los sistemas legales y jurídicos de las naciones que les rodean les han convertido en un de los agentes más importantes dentro de este escenario.

Por otro lado, una parte nada despreciable de la nobleza o de quienes gobiernan ciudades, provincias o naciones se han formado de manera directa o indirecta a partir de sus textos, en sus sedes y embajadas o han sido tutorizados por alguno de sus integrantes.

Al igual que sucede con toda gran organización, tanto las desavenencias internas dentro de La Orden como las ingerencias externas han supuesto la creación de nuevas organizaciones. Entes como el la anteriormente mencionada Escuela de Sunrath de Menetia, el Lugens Gaumoru o “Escuela de Gaumot” situada entre las fronteras de las Llanuras Heladas de Skartaria, Tembi y Werela, el Unlyshe Telamoq dedicado en exclusiva a estudiar el archipiélago de Kúbor Yolasté, el Daborush Yalani que ocupó su lugar en Baern tras la declaración de su independencia de esta nación.

- La Iglesia Tayshari

Por su parte, de existir una religión que ha crecido de forma más uniforme y se ha ido adaptando mejor a las distintas fases de modernidad de aquellos lugares en los que se he implantado, esta ha sido la de la Iglesia Tayshari. Un culto que, a través de sus cientos de cismas, se encuentra presente en gran parte de las naciones del Daegon occidental.

Este es uno de los legados más duraderos que se conserva de los tiempos del Gran Imperio Menetiano y, de unirse todas las naciones en las que se encuentra presente alguna de las escisiones de esta religión, esta sería la más extensa de cuantas pueblan Daegon.
Su presencia no se encuentra implantada de la misma manera, o con el mismo nivel de integración en todas las naciones que la acogen, pero esto no se debe únicamente a que los gobernantes de quienes profesan alguna de las formas de esta fe no compartan ideario moral, político o social, sino a que la misma jerarquía dentro del culto se encuentra tremendamente fragmentada.

Dependiendo de dónde centremos nuestra mirada encontraremos a más de media docena de individuos que son denominados como sumo pontífice de la verdadera Iglesia Tayshari. No todos ellos tienen el mismo poder o cuentan con el mismo número de feligreses, pero los líderes de los cismas más sólidamente implantados en distintas naciones como Menetia, Bra’Em’Kyg, Shattegar o Shemmellom cuentan con una capacidad de influencia considerable.
Este tipo de peleas no tienen lugar en el terreno internacional, ya que algunos de estos cismas se encuentran fuertemente implantados en distintas provincias de una misma nación. Los dogmas que promulgan pueden ser similares en mayor o menor medida, pero su interés real poco tiene que ver con lo que puede deparar una vida posterior. Son gente sumida en una lucha por el poder sobre las masas. En un conflicto que se encuentra muy por encima dentro de sus prioridades de cualquier inquietud por la enseñanza de valores éticos o morales. Asimismo, su influencia sobre sus propios feligreses o sobre el pueblo llano se encuentran igualmente dispersas.

Porque no todos los habitantes de las naciones en las que se encuentran presentes son creyentes y, entre quienes sí que dicen profesar esta fe, una gran parte de ellos lo hace como mero elemento tradicional dentro de su vida social. De la misma manera, la presencia que tienen los jerarcas de los diferentes cismas dentro de la vida pública o política de las naciones en las que ejercen su labor es igualmente dispar.
Dependiendo del contexto, el momento o el carisma de cada uno de ellos, en unas ocasiones su poder viene otorgado por la manera en la que se encuentran engarzados dentro de los mecanismos del poder de la nación, por su alianza o afinidad con las élites económicas o por la capacidad de presión que les granjea su habilidad a la hora de movilizar a sus fieles.

Con el paso del tiempo su mitología se ha ido adaptando a la evolución de las civilizaciones que la han adoptado siendo esto, en gran medida, la causa del surgimiento de una gran cantidad de los cismas en los que se encuentra fragmentada en la actualidad. De la misma manera, este trasfondo se ha ido convirtiendo en algo más ajustado a una narrativa convencional. Se ha tratado de dar un encaje coherente a aquellas partes en las que lo abstracto o lo ambiguo predominaban, mientras se trataba de establecer una línea temporal a los sucesos que han sido recopilados en los distintos textos que componen su corpus.
Su mensaje fatalista inicial permanece ahí, pero lo hace de forma vaga diluido entre la épica y la reflexión. Convertido en parábolas metafóricas diseñadas para tratar de conducir a los fieles por el “buen camino” marcado por las altas instancias del clero. La figura del Destructor hace ya mucho tiempo que fue convertida en una amenaza etérea cuya presencia apenas es referenciada en los versículos más oscuros.
A pesar de que existen diferentes versiones a este respecto entre los distintos cismas, “El enemigo” rara vez es tratado como una fuente externa, sino que se encuentra dentro de la propia humanidad. En su potencial para ser la causa de su propio fin. Sólo las facciones más tradicionalistas y reaccionarias achacan esta característica a la influencia proveniente de algún tipo de entidad abyecta. Tanto el nombre como el origen, objetivo, fortalezas y defectos de esta entidad varían en cada una de estas interpretaciones, estando condicionados estos por la fuente que tomasen como base sus respectivos ideólogos.

Si bien es cierto que dentro de la metafísica general de la doctrina Tayshari no se podían encontrar originalmente conceptos similares a los del cielo, el infierno o los ciclos de reencarnación de las mitologías tradicionales, este es un hecho que fue cambiando con las eras. Mientras que sí que existía un premio para los justos y un castigo para los pecadores, estos no se encontraban presentados como bienes cuantificables. No se ofrecía una vida en el más allá en compañía de los dioses. sino la comprensión del sentido de la existencia o la nada. La trascendencia o el olvido eterno.

La relación entre los distintos cismas de la iglesia Tayshari y el mundo científico tampoco es homogénea, siendo asuntos relacionados con este ámbito la causa de algunas de estas escisiones.
La evolución de su acercamiento filosófico y metafísico hacia la comprensión del funcionamiento de la realidad se encontró antaño mucho más cercano al de una verdad objetivable que al de los dogmas de fe, pero esto es algo que ha cambiado mucho desde aquellos días.
Esto no ha evitado que , desde siempre, se hayan producido enfrentamientos filosóficos entre ellos y los estudiosos con los que han convivido. De acuerdo a su acercamiento inicial, lo que sucedía tras el final de la vida no era el paso hacia ningún tipo de “mundo divino” sino que su visión era mucho más abstracta y etérea. Quienes lograban la trascendencia se convertían en la inspiración de las generaciones venideras de una forma tanto metafórica como literal. De su esencia y el saber liberados tras su muerte nacerían los descubrimientos del mañana. Las deidades a las que adoraban personificaban los dones considerados como vitales para la humanidad, el valor, la justicia, el tesón, la compasión, el amor y la capacidad para crear y soñar. Cualidades que han sido tergiversadas a lo largo de siglos para adaptarlas a las visiones pragmáticas y sesgadas de quienes han guiado el camino de sus distintas iteraciones.

Con el transcurrir del tiempo el mensaje se simplificó. Primero se antropomorfizó a las abstracciones para una mejor aceptación de los creyentes, para seguir con una recompensa más mundanal y un castigo más tangible. Una infantilización que ha terminado por privar de todo valor intelectual a sus enseñanzas, dejando sólo unas lecciones morales carentes de una base sólida que las sustenten.

Si bien estos dos estamentos podrían estar considerados como aquellos que gozan de una mayor estabilidad dentro de sus respectivos contextos, esto no deja de ser una mera consecuencia de la manera en la que han gestionado sus relaciones pública y su natural ambición expansiva.

Porque existen también otros cultos y organizaciones dedicadas al estudio en occidente. No todos ellos se han convertido en elementos que hayan logrado obtener la suficiente entidad como para llegar a ser quienes doten a las culturas en las que se encuentran enclavadas de sus rasgos de personalidad más notorios, pero esto no quiere decir que su impacto en estas culturas pueda ser ignorado.

- La Iglesia de Gâldaim

Sí que es cierto que, a este respecto, el misticismo siempre ha gozado de una mayor facilidad para calar en el imaginario de quienes lo han acogido, pero su falta de soluciones a los problemas reales ha terminado por reconducir a estos al escepticismo. Sólo aquellos cultos que han gozado de un contacto íntimo con el poder político han logrado que su influencia no desaparezca. Cultos como el de la Iglesia de Gâldaim o la de los Adeptos del Tanrakul. Por otro lado, otros cultos como pueda ser el que profesan los adoradores de los Señores de Ilwarath, dado lo descentralizado de su naturaleza y lo fatalista de su mensaje nunca han gozado de una aceptación mayoritaria.

En el caso de la primera, su origen nada tienen que ver con nobles ideales o experiencias ultraterrenas sino que vino motivado por una estrategia implacable. Sus dogmas, como el de otras muchas, sustentan todo su ideario sobre la búsqueda del poder, el temor, la visceralidad, la superstición y la veneración a un poder mayor totalmente ficticio, pero el germen de esta contó con una cualidad añadida que la diferencia de algunas de cuantas la rodean; fue diseñada desde su origen como una arma con la que arrebatar el poder a quienes se encontraban en el gobierno, y como herramienta de control con la que mantenerlo. Valores estos que, si bien quedaron fuertemente grabados en quienes serían sus sucesores, también han ido cambiando desde el momento de su fundación de acuerdo al transcurrir del tiempo.

Porque ni siquiera en el caso de credos como este, cultos diseñados por sociólogos o estrategas con el fin de hacerse con el poder de una nación, han logrado escapar a la evolución. Por más que una parte de las mentiras conscientes sobre las que fue construida se hayan mantenido, los herederos de quienes sentaron estas bases han terminado por hacerlas suyas. Crean o no en las “verdades” que se promulgaban en los textos fundacionales que ellos continúan propagando, por más que no sean conocedores de la gran mentira, a pesar de este hecho, o quizás precisamente gracias a él, esta ha sido adaptada a cada uno de los momentos en los que así ha sido requerido.

Los sucesores del primer Gran Teócrata no han tenido reparo alguno a la hora de alterar parcial o totalmente el mensaje de acuerdo al contexto que les ha tocado vivir. Aún así, a pesar de que con el transcurso de las generaciones la ficción creada alrededor del relato inicial haya cambiado enormemente desde su surgimiento, hay un hecho indiscutible detrás de cualquiera de sus interpretaciones. Si se puede extraer una importante lección de la formación de esta iglesia, es aquella que sirve para constatar un irónica verdad ya de por sí difícilmente rebatible; el hecho de que una mentira, de perpetuarse durante el suficiente tiempo, es indistinguibles ante los ojos desprevenidos de cualquier hecho demostrable.

Aquellos cultos surgidos de una mentira interesada que han logrado prosperar son a todas luces idénticos a los nacidos con propósitos más elevados o abstractos, de la misma manera que estos son indistinguibles de aquellos surgidos de la ignorancia o de la equivocación legítima.
Si bien es cierto que estos cultos rara vez prosperan, esto no se debe tanto a lo falaz de sus intenciones sino a la falta de recursos, a no saber calibrar su fuerza a la hora de determinar quienes son sus rivales o a la dificultad para mantener el secreto entre quienes conocen la verdad. Así pues, la pervivencia de tales organizaciones ha acostumbrado a ser tan duraderas como el tiempo que ha transcurrido entre su fundación y el surgimiento de las primaras desavenencias entre sus creadores.

Existen y han existido a lo largo de la historia de Daegon más cultos creados con un propósito similar al de la Iglesia de Gâldaim. Algunos de ellos han logrado prosperar y otros nunca han llegado a poseer la masa crítica necesaria para consolidarse, pero el surgimiento de nuevos credos de esta índole jamás ha cesado. Así, si bien el de Gâldaim ha sido el que ha logrado una mayor notoriedad y expansión, tanto en sus orígenes como en la actualidad la competencia continúa siendo feroz.

Al contrario de lo que sucede con la Iglesia Tayshari, su área de influencia se encuentra constreñida a la ubicación en la que se produjo el nacimiento; la nación de Goord, y a algunas de las provincias de las naciones vecinas que limitan con ella. Tras la llegada de este culto el fulgurante ascenso hasta el poder de su fundador, Goord se convirtió en un estado totalitario. Pero su veloz triunfo en su nación de origen y las dinámicas que se forjaron a su alrededor no sólo no le permitieron expandirse más allá de aquellas fronteras sino que, en gran medida, fueron las razones principales que impidieron que su influencia se propagase más allá de ellas.

Con el paso del tiempo el autoritarismo ha permanecido como una de sus señas de identidad, pero los distintos acercamientos que han ido surgiendo alrededor de los que son los principios básicos de su credo los han ido matizando. De acuerdo a algunas de estas distintas lecturas, en momentos puntuales Goord se ha llegado a convertir en una fuerza más dentro del panorama internacional, algo que su actual Teócrata está tratando de recuperar.

En este culto podemos encontrar una gran cantidad de los tropos y lugares comunes de las religiones monoteístas, realizando un especial hincapié en aquellas partes en las que se detallan los conceptos del pecado y la culpa.
De acuerdo a su credo, la creación tiene su origen en el uno; en Gâldaim, el “Artífice de todo“. Esta entidad de la que surgió todo lo demás, es también el escriba y custodio de su propia creación. Cada lugar, criatura y elemento que surgió de su ser se encuentra registrado en el primer de sus grandes códice; El libro de la creación.
Una vez completado este texto, los sucesos posteriores comenzaron a ser anotados en otros dos colosales volúmenes; El libro de la vida y El Libro de los pecados. Dos obras creadas con propósitos y características muy concretas.

Mientras que el primero de ellos es infinito, aquel en el que se registran los errores de la humanidad tiene una extensión limitada. La elaboración de estos dos volúmenes y los criterios por los que se determinan los datos que se plasmarán en cada uno de ellos se rigen por las leyes del creador, aquellas que dictaminan cuál será el destino de la humanidad.

La labor de sus Teócratas es la de guiar a su pueblo para que no lleven a cabo actos contrarios a los designios de su dios, impidiendo con ello que las páginas del Libro de los pecados sean rellenadas y que esa obra jamás llegue a finalizarse. Porque Gâldaim rara vez ha sido presentado como una deidad piadosa, todo lo contrario. Es un juez severo, implacable e imparcial. Alguien que no sólo juzga las acciones de la humanidad en sí misma, sino que lo que juzga es a sí mismo a través de su obra. Es alguien que observa a su creación desde su hogar y dictamina si esta ha sido un fracaso personal o algo que merece perdurar. Si lo que contemplan sus ojos le complace, la obra continuará con su curso, pero si le resulta ofensivo será destruida para dar inicio a una nueva.

Pero dentro de este gran esquema la humanidad no es algo irrelevante ante los ojos de este dios. Quizás sea sólo un resultado más de entre todos los surgidos de su pincel y su pluma, pero es quien le ayuda a perfeccionar su cometido.

De acuerdo a estos preceptos, la vida es libertad y desafío, pero también temor y consecuencias. Una herramienta que utiliza el creador para descubrir nuevos matices de su obra que se le pueden haber pasado desapercibidos. La muerte, por su parte, también se rige por designios similares.
Quienes mueren lo pueden hacer por dos motivos. Por un lado los imperfectos, quienes desagradan a Gâldaim, son desterrados de su obra. Su fracaso en la vida se convierte en una advertencia, en una vida congelada, consciente de su estado, pero incapaz de avanzar. Una mera nota que queda registrada en el Libro de los Pecados y es eliminada del de la vida. En el otro extremo se encuentran quienes siguen sus preceptos y logran trascender a la propia obra. Quienes abandonan su envoltura mortal para que el Creador los lleve hasta sus dominios donde le ayudan en su vasta tarea.

- La universidad de Amlash

En el espectro opuesto a todo lo que representa Goord y la Iglesia de Gâldaim, pero compartiendo frontera con esta, encontramos la nación de Saliria y su Universidad de Amlash.

Fundada por Mavra Daniseva durante su mandato entre los siglos decimoprimero y sexto previos al establecimiento del Calendario Mecbarino, la Universidad se construyó sobre la antaño Gran Catedral de la iglesia Tayshari que se encontraba en Amlash, la capital de Saliria. Con esta decisión se daba inicio a la Saliria moderna. Un estado en el que, desde hace casi dos milenios, su propia legislación proclama a la religión como un concepto extremadamente peligroso.

La beligerancia de Daniseva para con los teísmos tampoco fue algo que le saliese barato ni personal ni políticamente. A lo largo de su extenso mandato se tuvo que enfrentar a cinco cruzadas dirigidas explícitamente contra ella y todo lo que defendía. Cinco guerras santas instigadas desde Goord que dañaron poderosamente su mensaje e imagen ante el pueblo.

A pesar de que el escepticismo es un elemento común en Daegon, Saliria no deja de ser una rara ávis dentro del conjunto de culturas que lo pueblan. Junto con Naltor es la única en el que cualquier culto se encuentra prohibido dentro de sus territorios, pero las posiciones filosóficas detrás de las decisiones de cada uno de sus líderes no podrían ser más distintas. Así, mientras que el de Naltor es un estado eminentemente militarista, Saliria siempre ha fomentado mucho más la obtención del conocimiento.

De cualquier manera, sus ciudadanos no son menos susceptibles que el resto a los cantos de sirena de los predicadores o a la incertidumbre inherente a la condición humana, pero la evolución intelectual de sus líderes ha mantenido un mayor nivel de coherencia con la impronta dejada por Daniseva. Aun así, esto no ha evitado que a lo largo de su historia haya existido disparidad de criterios a este respecto dentro de la nación y los componentes de su cúpula.
De la misma manera que los diferentes equipos de dirección de la Universidad no siempre han interpretado su labor de la misma manera, dependiendo del estrato social o la ubicación geográfica a la que pertenece cada uno de sus ciudadanos, el valor que le dan al saber difiere enormemente.

Esta es apreciación no depende en exclusiva del poder y origen de cada uno, sino que siempre se ha encontrado cuestionada. Saliria está muy lejos de ser una utopía. De la misma manera en la que el distanciamiento que existe entre el mundo rural y el urbano es enorme, también lo es la que se puede encontrar dentro de las calles de sus grandes urbes o incluso dentro de la misma Universidad.

En cada uno de los distintos momentos temporales transcurridos desde su fundación, tanto la Universidad como la misma Saliria se han visto sometidas a grandes restructuraciones pero, de una manera u otra, la huella dejada por su fundadora ha sido tan profunda que su legado es algo que ha quedado marcado de manera indeleble en el acerbo cultural de los principales ideólogos que la sucedieron.

La universidad de Amlash cumple una doble función dentro de estructura de Saliria. Por un lado es el órgano que hace las veces de ministerio del conocimiento, mientras que por otro es un órgano independiente. Su cúpula directiva no se encuentra determinada por el gobierno de la nación sino por quienes pueblan las oficinas de jefatura de sus distintos departamentos.
Al mismo tiempo tiene una presencia muy importante dentro del gabinete del Danishef, el efe del estado, y siempre ha sido uno de los departamentos mejor financiados. Su campo de actuación no se encuentra limitado a las fronteras de Saliria, sino que también cuenta con distintas sedes y embajadas en algunas naciones vecinas, y fue precisamente gracias a su apoyo que Cahirn Ansay logró mantener su independencia durante algunos de sus momentos más oscuros de su historia, a la par que también ha sido históricamente otro de los principales valedores de que el Nalushat Avasanyali no caiga en el olvido o el ostracismo.

Si bien cuenta con siempre ha gozado de una gran estabilidad, a pesar de su blindaje institucional no siempre ha logrado mantener la misma reputación. La ausencia de resultados en algunas de sus grandes investigaciones ha llegado a suponer una merma considerable dentro de sus ingresos y autonomía durante aquellos momentos en los que su cúpula directiva o el gobierno de la nación ha estado controlado por gente más pragmática o cortoplacista. De la misma manera, si bien es cierto que dentro de los ambientes intelectuales siempre ha gozado de una gran reputación, esta no se encuentra propagada de la misma manera en otros círculos.

En ciertos momentos, y dependiendo en gran medida de quien se encontrase al mando, su reputación se ha llegado a ver fuertemente comprometida incluso dentro de la misma Saliria. Se la ha acusado de elitismo y de falta de preocupación por los problemas más mundanos y acuciantes. Unas acusaciones que no siempre han sido infundadas.
La vida académica se encuentra formada en gran medida por integrantes de las clases medias y altas. Gente cuya comprensión del modo de vida del pueblo llano es muy limitada. Una realidad que mayormente está basada en lo que han leído en libros escritos por otros como ellos.
Existe una profunda incomprensión por parte de quienes se encuentran en la universidad por todo lo que se encuentra más allá de ella o de los muros de las grandes ciudades, una incomprensión que también se encuentra presente en quienes jamás la han pisado y es mucho más probable que entre en sus salas alguien procedente de alguna nación vecina que algún habitante de Saliria con unos recursos económicos limitados.

- Los Adeptos del Tanrakul

Dentro de un espectro intermedio entre el lo que representa la Iglesia de Gâldaim y los preceptos seguidos por los adoradores de los distintos aspectos de los Señores de Ilwarath, podemos encontrar también en occidente cultos basados en la inevitabilidad del final. No todos ellos realizan una lectura tan dramática y absoluta como los segundos acerca de la verdad que estos promulgan, ni cuentan con una presencia tan estable como los primeros dentro de las estructuras de poder de sus respectivas naciones pero, de la misma manera, la fluctuación en cualquiera de estos dos ámbitos acostumbran a verse relacionadas.

El patrón en el que se ven envueltas estas organizaciones acostumbra a ser algo cíclico. Cada caso es algo único, la consecuencia de un número incontable de sucesos previos que han logrado escapar al control de quien creía tenerlo. Cada momento se mueve dentro de una serie nueva de parámetros. Una serie de criterios que moldean el rango que adoptan quienes malinterpretan, tergiversan y pervierten la verdad. Un arco tan amplio y diverso. que ha llevado a algunas de estas religiones a recorrerlo de un extremo al otro en más de una ocasión.

Como un ejemplo de este tipo de casuística podríamos tomar el caso de la ideas que sirvieron como origen a cultos como el de los Adeptos del Tanrakul. Una organización que no sólo ha logrado enraizar en una nación sino que, en momentos puntuales como lo es el presente, han llegado a convertirse en una de las grandes fuerzas dentro del panorama global.

Esta religión ha pasado por muchas fases, y tanto el acercamiento que han tomado ante el concepto del “momento final” como la idea que subyace detrás de este han cambiado enormemente en cada una de sus encarnaciones. Dependiendo del momento, lo que un día fue dogma en el siguiente ciclo pudo ver convertido en herejía. Por más que a lo largo del tiempo su influencia ha acostumbrado a verse muy acotada geográficamente, en la actualidad se encuentra en el centro de una guerra que afecta a toda la columna occidental del continente.

Pero esto no es la primera vez que los adeptos se encuentran en una situación similar. La lectura interesada de los que fueron sus textos iniciáticos permiten una gran cantidad de interpretaciones, algo que ha sido aprovechado por una gran cantidad de sus líderes.

Dentro de este reducto se pueden encontrar a quienes, como en el día de hoy, realiza una lectura libre del espíritu de lo escrito. Quien interpreta de acuerdo a su interés y de manera literal versos que fueron creados como algo metafórico. Quienes crean versiones aparentemente más acordes a los tiempos que corren, o que se encuentran influenciadas una idea perversa e idealizada de lo que significa “guiar”.

Tarnaq, la nación en la que se encuentra implantado con más fuerza el credo de Los Adeptos, es conocido por muchos nombres. Tantos como estadios por los que ha pasado su sociedad. Los pueblos que la han rodeado los han visto como aliados benevolentes y como aspirantes a tiranos. Como víctimas propiciatorias y como una fuerza imparable. Bajo la forma de tantas cosas diferentes como interpretaciones del Tanrakul se han llevado a cabo. Sobre todo en tiempos de paz, este culto ha logrado extenderse hasta las naciones vecinas, aunque rara vez ha conseguido entroncarse dentro de las estructuras del poder. Sólo ha sido uno más de las credos que pasaban a formar parte de su visión del mundo. Otro prisma a través de mirar la historia y vaticinar lo que está por llegar.

La orden de los Adeptos se encuentra liderada por el Maesc Zahard la “voz y sumo pontífice de las teogonías de Haesh y Taranaqu” mientras que la nación de Tarnaq se encuentra gobernada por el Tukradum. Estas son posiciones que tradicionalmente acostumbran a recaer sobre distintas personas, aunque en varias ocasiones a lo largo del tiempo, como lo es la presente, han sido ocupadas por un mismo individuo. Aun así, la posesión de ambos títulos no otorga a su portador de un poder absoluto en ninguno de los dos estamentos. Esto no ha sido siempre así pero ciertas experiencias de su pasado provocaron una separación más clara de los poderes en cada uno de ellos.

Porque, como ya hemos comentado, Tarnaq tiene muchos nombres tanto para sus habitantes como para los de las naciones que les rodean, pero uno de ellos tiene un peso específico que lo hace especialmente significativo: El Dominio.

Las acciones llevadas a cabo en el pasado por una de las poseedoras de ambos títulos, Elistea de Gaunador, llevó a sus contemporáneos a la creación de un nuevo título, el de Dalor Avarashu; Dominador. Un calificativo que han heredado algunos de sus sucesores.
Elistea gobernó el Dominio durante tres siglos manteniendo vivo el legado de su predecesora; Lísister de Undalaya, quien había proclamado el próximo advenimiento del final de todas las cosas, la llegada del Tanrakûl. Un suceso catastrófico tras el cual sólo el pueblo digno tendrá lugar en este mundo. Un suceso cuya próxima llegada fue lo que aupó hasta el poder al actual Dalor Avarashu.

Obviamente, tanto las palabras de Lísister como las de Elistea se demostraron falsas. El mundo tal y como lo conocían no finalizó mientras ellas vivieron, hace un milenio, sino que cambió para siempre a su país. La intervención de los pueblos que habían sido invadidos por ellos fragmentó el poder y obligó a establecer mecanismos legislativos para que aquello no volviese a repetirse, pero el ciclo ha llegado una vez más hasta ese punto. La memoria es algo muy frágil y en los momentos de necesidad es más fácil escuchar a quien dice aquello que deseas creer.

Tarnaq y los Adeptos se encuentran gobernados desde hace treinta años por Shar Kushén, alguien que sólo cree en el poder. Su lectura interesada de los textos fundacionales de los Adeptos y su carisma le llevaron lentamente hasta una posición que no está dispuesto a soltar sin importar cuántas vidas se pierdan en el camino. Aun así, a pesar de todo su poder, su control sobre la situación dista mucho de ser absoluto.

Por un lado, dentro de los Adeptos existen multitud de cismas, por otro, para llegar hasta el poder se vio forzado a llegar a un gran número de acuerdos. A pedir infinidad de favores que le impiden ser todo lo que aspira a ser. No ha podido derogar todas las leyes que le habrían dado un control real sobre los estamentos que teóricamente lidera. Se proclama a sí mismo como Dominador, pero sólo es una pieza más dentro del engranaje. Una pieza central, pero no una insustituible.

Existen dos vertientes especialmente enfrentadas dentro de Los Adeptos, aquellos que entienden el Tanrakûl como una metáfora de un mundo ideal al que aspirar y quienes proclaman el “nuevo mundo” como algo literal. Dentro de cada uno de estos grupos también existen infinidad de facciones filosóficamente enfrentadas. Así, este evento puede ser un regalo o un castigo, una imposición o un hoja de ruta.
De acuerdo a cada uno de estos acercamientos, mientras que los postulados de unos defienden que el final de todo es un concepto absoluto, otros entienden como un cambio en el paradigma hacia algo desconocido. La facción que actualmente cuenta con un mayor número de devotos no tiene preocupaciones de este estilo, sino que camuflan bajo palabras estridentes y ominosas su total carencia de un pensamiento filosófico. Es raro encontrar a alguien que crea a ciencia cierta que el final se trate de algún tipo de castigo divino, pero también se pueden encontrar grupos que, como el que lidera quienes gobierna en la actualidad El Dominio, pese a no encontrarse en ninguno de estos cismas, realizan un uso sesgada de algunos de sus escritos fundacionales para cimentar su poder.

Su llegada hasta el poder se produjo en un momento ideal para alguien de su perfil; durante la Larga Noche. Tanto él como sus agentes supieron ver la oportunidad y aprovecharse de las penurias provocadas por este suceso para imponerse sobre un equipo de gobierno que, al igual que todos los afectados por aquel evento, se encontraban totalmente indefensos. Su lectura de aquella situación indicaba que se encontraban en una encrucijada. Una prueba a superar antes de alcanzar un nuevo estadio del mundo. Un logro al que sólo lograrán acceder los señalados por la divinidad. Sólo los dignos no pasarían hambre, sólo los señalados volverían a ver la luz de Sholoj, sólo quienes propagasen la palabra llegarían a conocer el nuevo mundo.
No había nada que sustentase sus afirmaciones, pero estas lograron calar en una sociedad cercana al colapso. Nadie creyó aquellas palabras, pero tampoco fueron analizadas. No fue el fervor religioso el que llevó a la acción al pueblo, sino la presencia de alguien que les ofrecía una salida aunque esta fuese irrealizable.

Pero el tiempo ha pasado y la desesperación ya ha quedado atrás. La prolongada guerra ha mermado a todas las fuerzas implicadas, y esto es algo a lo que Kushén tampoco ha logrado escapar. Ya ha pasado el supuesto evento apocalíptico y el mundo continúa con su curso normal. Muchos de los soldados quieren regresar a sus hogares y los apoyos del Dominador, si bien siguen siendo suficientes como para mantenerlo en el poder, cada vez son más costosos de mantener. La guerra santa nunca fue realmente un asunto de fe.

- El Chayashin Shatteru

Si bien esta organización es una de las más modernas de las que trataremos aquí, sus casi siete siglos de edad la dotan de una estabilidad de la que otras carecen. Quizás su tamaño tampoco sea tan grande como el de La Orden o la Universidad de Amlash, pero ha resultado ser un elemento clave a la hora de la resolución de diversos eventos únicos.

Realizando una traducción libre de lo que se puede entender de su nombre, este podría ser interpretado como “Concilio de los arquitectos del mañana”.

Por más que su fundación viniese de la mano de Sipskriel, el gobernante inmortal de Harst, su cúpula directiva no tiene relación alguna con las estructuras de poder de la nación que le da cobijo. Aun así, no es un organismo científico totalmente independiente ya que todo su presupuesto llega a fondo perdido desde las arcas del gobierno central.
Su sede central se encuentra ubicada muy lejos de la capital, en las que fueran las ruinas de la antigua ciudad Mishkoldar, cuyo origen se remonta hasta el tiempo del Imperio Ailanu.

Nació bajo un lema que se ha mantenido hasta el día de hoy. Unas palabras pronunciadas, no sin ser consciente de su alta carga irónica, por alguien que ya llevaba gobernando aquella nación desde varios siglos atrás cuando realizó aquella afirmación:
“La tradición es el mayor enemigo del avance. El conocimiento es maleable y cambiante como lo es la misma realidad. Si tratamos de limitar el primero, jamás lograremos comprender el segundo”.
Su relación con el poder desde entonces ha distado mucho de ser idílica, pero Sipskriel, muchas veces en contra de la recomendación de sus asesores, siempre ha respetado la autonomía de la que le dotó.

Su ámbito de acción son las ciencias puras, centrándose en gran medida en el estudio de las distintas estructuras que componen la realidad. Fueron sus estudiosos quienes lograron determinar el origen de la enfermedad que afectaba a los trabajadores del Kúbor Yolasté y también quienes trataron de atemperar los ánimos ante la llegada de la Larga Noche. En sus laboratorios se pueden encontrar muestras de elementos de toda índole. Desde aquellos que fueron tocados por cada uno de estos sucesos hasta otros procedentes de anomalías como la causante de la “Nieve del olvido”. Desde fragmentos extraídos de los domos jonudi hasta porciones ingrávidas obtenidas de algunas de las islas errantes.

En la actualidad su situación es complicada. Los territorios en los que se encuentra Mishkoldar se encuentran entre aquellos que han sido separados de Harst tras la expansión del Mar de Johrg, para pasar a formar parte de los territorios ocupados en los que se ha constituido la nueva Tembi. Dada la situación en la que se encuentra el conflicto, sus nuevos señores no tienen un especial interés en las investigaciones que tenían en curso, pero entre su personal no se encuentran únicamente estudiosos.

El Kareg Shatter, su consejo de administración, ha llegado a acuerdos con el gobierno temporal de esta nación para dedicar sus esfuerzos en determinar el posible paradero de los territorios desaparecidos, pero esta es una tarea cuyo éxito depende de una gran cantidad de factores que escapan a su control.

Por el momento conservan una cierta autonomía en cuanto a su poder de decisión, pero en lo que respecta a cuestiones económicas su presupuesto ha quedado reducido al mínimo. Se encuentran en una situación como no han conocido nunca. Una para la que su bagaje previo no les ha preparado y cuya solución no se encuentra en ninguno de los tomos que almacenan.

- El Daborush Yalani

El abandono de Cahirn Ansay de su relación con Baern no hizo que esta nación abandonase su búsqueda del conocimiento, sino que en su seno han ido surgiendo a lo largo de los siglos distintas iniciativas para suplir la carencia que dejo su partida.

En su interior se pueden encontrar un gran número de pequeños organismos que aspiran a ocupar su hueco, pero ninguno de ellos tiene la entidad del Daborush Yalani, el ministerio del conocimiento de Baern.

Aun así, la historia de esta organización se ha visto sacudida por multitud de vaivenes. Tanto su papel como su peso dentro de la vida política y social de Baern se ha visto sometido a los criterios y prioridades de cada imp de los equipos de gobierno que han guiado los pasos de esta nación. A pesar de que este órgano se encuentra fuertemente controlado por el gobierno, no todos los dirigentes han tenido muy claro qué hacer con él.
En ocasiones ha sido utilizado únicamente como un reclamo o como una muestra de estatus. Una herramienta que diga al mundo que Baern siempre fue más importante que Cahirn Ansay, y que los avances que estos lograron jamás habrían sido posibles en otro lugar, ero sin dotarles de los medios necesarios para convertir las promesas que hacen ante el mundo en una realidad.
En otras ocasiones la preocupación ha sido sincera y los recursos se han encontrado muy por encima de la pompa.

Sea como fuere, con mejores y peores gestores, con unos recursos más holgados o en situación de precariedad, esta organización ha permanecido activa de manera ininterrumpida a lo largo de los últimos siglos, pero las condiciones bajo las que ha trabajado le han supuesto pagar un alto precio.

En aquellos tiempos en los que han sido administrados por burócratas puros sus mentes más brillantes han terminado por abandonar la organización en pos de un ambiente más óptimo para la investigación. Su destino más inmediato siempre ha sido Cahirn Ansay, algo que no ha ayudado a la relación entre esta y Baern, pero dependiendo de la especialidad de cada uno de ellos tampoco ha sido raro que hayan dirigido sus pasos hasta aquellas naciones en las que se encuentra más desarrollado su campo de estudio.

Una de las acusaciones que se ha hecho al Daborush Yalani con mayor frecuencia es la de su falta de ambición. Una recriminación que ha acostumbrado a provenir principalmente desde su interior. El control que se ejerce sobre él desde el gobierno ha hecho que sus objetivos pequen de cortoplacistas y que su ámbito de acción sea muy generalista, una actitud que resultado determinante a la hora de tratar de atraer perfiles especializados en ningún campo.
Esto no quiere decir que entre sus filas no se encuentre gente con talento o pasión por lo que hacen, pero sí que ha provocado que muchos de ellos abandonen sus salas las injerencias en sus investigaciones han sido especialmente frecuentes o se les han exigido resultados inviables.

Por más que existe una clara competencia entre ellos y La Orden, también realizan estudios conjuntas. Esta competición, sana en lo referente a los investigadores, no lo es tanto cuando los implicados son sus responsables. Existe una desconfianza fundada por parte de los gobernantes de Baern cuando se trata de sus relaciones con Cahirn Ansay. Esta reticencia no es algo procedente de los tiempos en los que los territorios en los que se asienta La Orden se encontraban bajo su dominio, sino a los riesgos que supone dejar la entrada libre hasta sus edificios oficiales a agentes de una nación extranjera.

- El Iluma

De entre todas las organizaciones dedicadas a la búsqueda del conocimiento quizás la que cuenta con un origen más anómalo sea la del Iluma, la organización que es comúnmente confundida con el ministerio del conocimiento de Bra’Em’Kyg.

Este órgano no es el primero de una índole similar que tiene su sede en esta nación, ya que siglos antes de su establecimiento Bra’Em’Kyg ya había tenido otro Ministerio del conocimiento, el Dohet da lisei, pero la luz de aquel pretendido imperio de la razón no tardó en apagarse.

Tuvo que pasar mucho tiempo hasta que alguien tratase de recuperar aquella idea pero, tanto la función como la posición que ha ido ocupando dentro de Bra’Em’Kyg esta organización han variado enormemente desde el momento de su fundación hace cuatro siglos.

Porque el Iluma no siempre ha estado ligado al gobierno de Bra’Em’Kyg, sino que en origen fue una organización independiente. Aquella primera encarnación fue fundada por los tripulantes de la estación orbital Sigma 3.0 en su búsqueda de las herramientas necesarias para lograr que su base de operaciones volviese a ser completamente funcional.

La Sigma regresó hasta Daegon en siglo primero antes del Calendario Mecbarino y, durante los primeros siglos posteriores a su regreso, lo inmortales que componían su tripulación asumieron distintos papeles mientras trataban de comprender en qué se había convertido su antiguo hogar. Personajes ficticios bajo cuyo nombre y apariencia recorrieron los el mundo, hablando y colaborando con quienes tenían un conocimiento más preciso acerca del funcionamiento de una realidad que era nueva para ellos tras varios milenios surcando distintos aspectos del todo.

Una vez que que constataron que con el conocimiento y los medios que poseían los estudiosos contemporáneos era insuficiente para lograr su objetivo, fundaron el Iluma como un medio a través de continuar ellos con sus investigaciones. A pesar de que los locales no podían aportarles el conocimiento necesario, sí que podían ser un apoyo para labores que requerían de otro tipo de roles.

Sin dar a conocer nunca su verdadero origen y propósito salvo a un reducido grupo de personas, el Iluma se convirtió en poco tiempo en referente en el panorama internacional. Quizás no todas sus teorías resultasen acertadas, pero el acercamiento hacia los problemas que adoptaban sus miembros más técnicos siempre resultaban como mínimo diferentes a cualquier cosa que se estuviese llevando a cabo en otros lugares.

Hace más de dos siglos que los tripulantes de Signa dejaron de liderar los pasos del Iluma, aunque esto no quiere decir que no mantengan ningún contacto con miembros de esta organización. Desde entonces, si bien el nivel de innovación ha sido menor, su reputación internacional no ha disminuido.

Por su propia naturaleza esta es una organización que especialmente centrada en el terreno de lo práctico. En la obtención de resultados transformables en algo tangible de alguna manera. A lo largo de su historia se ha reinventado en multitud de ocasiones tanto para tratar de adaptarse al sino de los tiempos como para evitar pasar a la irrelevancia.

En la actualidad el terreno en el que resultan más punteros es en el de aquellos objetivos relacionados con la generación de grandes cantidades de energía, así como el desarrollo de dispositivos que puedan utilizarse para que esta se use en el abastecimiento de los servicios básicos de las grandes urbes.
Para esta clase de proyectos no cuenta únicamente con el apoyo del gobierno de Bra’Em’Kyg, sino que también recibe fondos, material y mano de obra de otras naciones.

Esta, si bien es aquella por la que el presente gobierno de Bra’Em’Kyg ha mostrado más interés, no es su único área de acción sino una más de muchas. Así, al mismo tiempo que el poder ha acostumbrado a valorar sus esfuerzos en este campo, el pueblo siempre ha apreciado mucho más sus avances en otro que consume un considerable número de sus grandes equipos de investigadores, el del avance de la medicina.

Más allá de estas interacciones, su presencia en la vida política es escasa aunque no nula. Su labor no es altruista y, de la misma manera que no se atan a ningún grupo político, dentro de sus departamentos también cuenta con secciones dedicadas a analizar los cambios en la legislación y presionar para que estos sean favorables a sus intereses.

De existir un antagonista principal cercano a la esfera del poder, este sería el de la iglesia de Mystaler, el cisma de la Iglesia Tayshari que cuenta con una presencia mayoritaria en Bra’Em’Kyg. Por más que su enemistad se presente como algo que atiende a criterios metafísicos, esto no deja de ocultar una lucha por los recursos que el gobierno aporta a ambos. Las acusaciones que reciben por parte de estos de contravenir a las leyes naturales no son sino una estrategia. Una manera de presionar al gobierno para que su financiación desaparezca y que esto suponga una mayor partida económica destinada a las actividades eclesiásticas.

Tras el gran desastre el Iluma ha quedado muy mermado. Junto a los territorios desaparecidos de Bra’Em’Kyg han se han desvanecido también varias de sus sedes; aquellas ubicadas en las zonas costeras, junto a los resultados de las investigaciones que tenían lugar en ellas. Pérdidas estas que tardarán mucho en poder ser reemplazadas.
Esto también ha hecho que gran parte de sus esfuerzos presentes se enfoquen en la investigación de estos sucesos y sus secuelas,

- El Agon Lur Seshén

En lugares como las Llanuras Heladas todo resulta aún más extraño. Tanto el saber como el mito atienden a criterios que nada tienen que ver con lo que se conoce en Daegon. Su aislamiento casi total de lo que les rodea en el plano físico de este mundo ha hecho que su concepción de la naturaleza humana o la divina sean únicas.
Como sucede también en Werela y otros lugares afectados por una axiomática anómala, las comunicaciones internas también son complejas y cada grupo humano ha evolucionado ajeno en gran medida de gran parte de lo que sucede a los pueblos de su alrededor pero, al contrario de lo que sucede en las junglas habitadas por los angorm, estas culturas son más sofisticadas y tienen una visión global de la historia más próxima a la realidad que la de cualquier otro pueblo presente.

Su camino les ha llevado a convivir con abstracciones o a recorrer las sendas del tiempo. Son conscientes como pocos de la indiferencia de la realidad para con la humanidad y lo insignificante de sus existencias individuales o colectivas. Al igual que todos, ellos también tienen dudas acerca de lo que sucede tras la muerte, pero su rara vez han tratado de buscar una mentira cómoda que le de respuesta sino que su búsqueda siempre ha tendido a dirigirse hacia el terreno de lo objetivo.

Aunque no sean conocidos en Daegon, dentro de los territorios con los que confluyen las Llanuras hay lugares que gozan de una cierta estabilidad. Puntos hasta cierto punto libres de la inestabilidad axiomática que afectan al resto y que, como resultado de esto, son considerados como seguros. Pero esta normalidad no viene libre de su propio precio.

Porque, a pesar de que estas ubicaciones se encuentren exentas de las condiciones que se dan en su interior estos territorios, el acceso hasta ellas no es sencillo. Ni el abandonarlas no el llegar hasta ellas son procesos libre de riesgos y, a pesar de esto, se han convertido en puntos a los que regresar. En entornos en los que se han establecido comunidades humanas.

Vimul ne Oshikar es uno de estos lugares, el hogar de del Agon Lur Seshén, los Contempladores de la eternidad. Desde este lugar ubicado en una realidad interregna, se tiene acceso hasta una parte de Kay Tíndawe; las grutas situadas en el corazón de Lutnatar desde la que se pueden observar los sucesos que tienen lugar en distintos niveles de existencia, en otros tiempos y lugares. A través de ellos se puede llegar a crear un mapa del tiempo pasado y futuro, la labor a la que aspira esta organización.

Pero, por más que la naturaleza de quienes habitan este lugar haya variado con respecto a la de sus ancestros, continúan compartiendo un gran número de sus necesidades básicas. Necesidades que no pueden ser cubiertas con los recursos existentes en las “Estancias de los espejos”.

Porque este lugares carecen por completo de elementos tan básicos para la vida como fauna, flora o agua. Ninguna de las intentonas que por tratar de cultivar alimentos procedentes de otros lugares han fracasado, así pues, a pesar del tiempo que llevan siendo habitadas, por más que se ha trabajado en la edificación de estructuras para moldearlos de acuerdo a algunas de las necesidades humanas, no han podido ser transformados en zonas completamente habitables.

El papel, el cuero y los materiales de los que se encuentran compuestos los libros que pueblan sus incontables y pétreas estanterías han sido traídos de otros lugares. Quienes lo habitan dependen por entero del sustento que les provee desde el exterior. La carencia de estos elementos ha supuesto su abandono en multitud de ocasiones, o la muerte de quienes lo habitaban. Porque los caminos que permiten abandonar estos territorios o llegar hasta ellos no siempre se encuentran disponibles para ser atravesados por conceptos materiales.

Aun cuando el flujo de provisiones es estable, la vida en este lugar no es sencilla. No importa la devoción que se tenga en la tarea que se desarrolla en sus salas de quien se incorpora, pocos son los que dedican por entero su vida a esta labor. Por más dura e incierta que pueda ser la vida en las estepas interplanares, quienes las habitan las encuentran más acogedoras que el ascetismo forzoso y la casi total ausencia de cambio que les aguarda en los salones de las llamadas “Bahías del saber”.

Y, sin embargo, estos salones han sido repoblados una y otra vez. El camino hasta ellos ha sido recuperado y reconstruido tras cada nuevo percance, se han terminado por convertir en un hogar para muchos. Todos los intentos por tratar de superar los escollos que se les han presentado no han hecho sino ayudar a que se convierta en un lugar que han permitido el avance de un conocimiento racional.

- Otros lugares y organizaciones

La diversidad de acercamientos hacia los mundos del conocimiento y el misticismo en occidente no se encuentra limitada únicamente a aquellos que hemos presentado hasta el momento. A lo largo y ancho de sus territorios podemos encontrar un gran número de organizaciones de mayor o menor tamaño que no encajarían dentro de los parámetros que podríamos considerar como “civilizados”, grupos de personas cuyos enfoques nada tienen que ver con respecto a lo presentado en cuanto a las creencias, el saber y la manera en la que estos son plasmadas.

No es necesario que dirijamos nuestra mirada hacia los pueblos menos avanzados para dar con estos perfiles ya que, dentro de los denominados como “evolucionados” también podemos encontrar otras naciones en las que, como sucede en Saliria, cualquier tipo de culto se encuentra prohibido, pero sus similitudes termina en la en ese punto, y ni la forma ni el fondo de cómo han evolucionado bebe de las mismas fuentes.

Ya haya venido dado este cambio por cuestiones de ego, oposición a un poder preexistente, racionalismo o duda sistemática, esto tampoco ha garantizado que el legado de quienes trataron de ejercer estos cambios haya sido permanente. Por más monolítico que pueda ser en un momento dado el control que es capaz de ostentar un gobernante, las dudas o sus propias actitudes muchas veces han impedido que las ideas que subyacen bajo mensaje hayan logrado permear por completo en sus pueblos.

Por más que en las dos naciones en las que este hecho se ha logrado consolidar este cambio no ha venido a través de una revuelta violenta, esta misma actitud no ha resultado exitosa en otras. Así, mientras que Saliria este cambio se produjo a través de una revolución intelectual, el otro caso, el de Naltor, vino dado como una herramienta política para diferenciarse y, hasta cierto punto mofarse, de una nación con la que mantenía rivalidad desde mucho tiempo atrás.

Mientras que la primera es una nación donde la ciencia tiene un gran peso específico y no niega la existencia de fuerzas que se encuentran más allá del entendimiento humano, la segunda ha basado su cultura en su competencia con el rival y en tratar de distanciarse de este. De la misma manera que una niega una intencionalidad detrás de los movimientos cósmicos y la creación del mundo o la humanidad, la otra proclama que adorar a conceptos capaces de concebir un mundo tan imperfecto como aquel en el que viven tan sólo demuestra una enorme falta de carácter e inteligencia.
Irónicamente, mientras que una de ellas se ha dedicado a fomentar el pensamiento racional, la segunda rara vez ha fomentado a lo largo de su historia el tratar de una comprensión mayor de todo aquello que queda más allá del terreno material.

En ocasiones ha sido la misma existencia de estas naciones lo que ha servido para fortalecer o provocar nuevos surgimientos de aquellas ideas que critican. Tener un enemigo claro a quien enfrentase siempre ha sido el combustible ideal para alimentar las llamas del fanatismo. Un medio a través del que los poderosos han logrado ocultar a simple vista las acciones e intenciones más obvias y prosaicas.

De cualquier manera, ninguno de estos lugares se encuentran exentos de superstición o preguntas sin responder. Las inquietudes de quienes han liderado estos movimientos acostumbran a carecer de empatía por quienes se encuentran fuera de sus círculos, y esta ha sido la causa de la caída de muchos de ellos en cualquiera de los espectros de los que estamos hablando aquí. Salvo en casos muy especiales, la comunicación con los legos ha sido una de las características de la que más han adolecido sus ideólogos, y las respuestas que han tratado de dar a las grandes preguntas, o la falta de estas, sólo han servidor para que surjan otras voces que ofrecen palabras más fácilmente comprensibles, más sencillas o más cómodas de aceptar.
Al igual que sucede con los grandes cultos, hasta el momento en el que no se producen carencias el pueblo llano no ha acostumbra a cuestionar las ideas o los métodos de quien se encuentra en el poder, por más que no esté en sus manos la capacidad para cambiar tales situaciones.

De manera independiente al contexto que tratemos, el hecho de que quienes se encuentren en el poder promulguen un ideario no garantiza que todos aquellos que se encuentran bajo su mandato lo acepten sin cuestionarlo, carezcan de ideas o inquietudes propias, o evita que la presión ejercida por la tradición no les lleve de nuevo hasta los derroteros que les son más conocidos.

Saliendo ya del territorio de las naciones con unas estructuras sociales más complejas, en el oeste continental también podemos encontrar territorios en los que aún persisten creencias menos sofisticadas de aquellas de las que hemos hablado hasta el momento. Naciones en las que los cultos no poseen una estructura jerárquica organizada y uniforme a lo largo de toda su extensión y que, en gran medida, pese a provenir de fuentes e influencias similares, sus tradiciones no otorgan un papel tan pragmático a la religión dentro de la jerarquía social.

La función de quienes ocuparían el papel tradicional del sacerdocio tampoco es uniforme en estas culturas y, mientras que en algunas de ellas cumplen funciones equiparables a las de estos, en otras su papel es más similar al de sanadores, eruditos o guías a la hora de de enfrentarse a eventos anómalos. Al igual que los sacerdotes civilizados, estos hombres y mujeres carecen de poderes especiales de ningún tipo, pero sí que poseen un conocimiento más profundo de los funcionamientos de la realidad que el resto de integrantes de sus pueblos. Un conocimiento que se encuentra oculto detrás de múltiples capas de tradición, ritual superfluo y observación. Por más que algunas de estas culturas hayan logrado desentrañar misterios que sus contrapartidas más sofisticadas aún no han sido capaces de aterrizar, la manera en la que los afrontan no se basa en el método científico, y ciertas lecciones que se podrían extraer de este saber implícito quedan ofuscadas bajo la mera repetición acrítica de patrones aprendidos.

Dependiendo de sus culturas, algunos de ellos sí que afirman que este conocimiento proviene de algún poder superior que se lo legó a sus ancestros, pero el aprendizaje e interiorización de este saber es un proceso igual de laborioso que el de cualquier otro campo de estudio.

Este tipo de culturas son más proclives a creen en el misticismo y la superstición, pero esto no evita que sus “hombres santos”, ya desempeñen estos tareas equiparables a las de sacerdotes, chamanes o animistas, hayan desarrollado dinámicas sociales que les permitan explotar el estatus que les otorga su conocimiento.

Sus mitos no acostumbran a estar tan elaborados como los de los pueblos más civilizados, y la ausencia de una cultura escrita hace que, dentro de una misma cultura, y dependiendo de la extensión de los territorios que habitan, estos difieran enormemente en cada emplazamiento. Estos credos tampoco están libres de cismas, errores honestos, interpretaciones parciales o lecturas interesadas de la tradición.

De esta manera, en lugares como Werela se pueden encontrar tribus que adoran a los Jonudi como deidades mientras que otros los consideran criaturas peligrosas o un concepto con el que se pueden relacionar en igualdad de condiciones. A su vez estos pueblos conviven con otros que, bajo el nombre de “Los Angoru“, adoran realmente a una suerte de conceptos híbridos entre diversos integrantes de los progenitores de la humanidad y otras criaturas ya desaparecidas que existieron en aquellos tiempos remotos. De acuerdo a sus mitos, todos ellos poseen una suerte de antecesores comunes. Una línea sanguínea que une a todos las tribus que pueblan este territorio anómalo.

Más allá de estos dos grupos dispersos de tribus también podemos encontrar a aquellas que adoran al concepto de Lyg Andrós, “El gran cazador”. Pero la uniformidad en cuanto a sus mitos tampoco es algo que sea frecuente dentro de este último grupo. En él también podemos encontrar cientos de diferentes sub-divisiones. Los mitos son tan dispersos como las propias tribus, y se pueden encontrar tantas atribuciones asociadas hacia un mismo nombre como grupos humanos que pueblan su extensión. Tribus que afirman descender de animales mitológicos de los cuales también el mismo mundo desciende, y otras que consideran que estas bestias míticas proceden a su vez del propio Lyg Andrós. Quienes atribuyen a un mismo concepto nombres como Gashu, Totnemoq, Oglashen y quienes utilizan estos mismos vocablos para referirse a otros conceptos hostiles, amistosos o indiferentes.
Por más que pueda existir una tenue coherencia interna dentro de cada mito individual, la suma de todos ellos da origen a una cacofonía indescifrable. No existe relación alguna dentro cómo se refieren al mundo, las entidades que afirman que le dieron origen, o los mitos que han ido desarrollando para tratar de darles sentido. Ni Lyg Andrós ni el resto de las llamadas bestias primigenias comparte características o relaciones y, mientras que ciertas tribus narran cómo se establecieron sus alianzas en los tiempos mitológicos, en otras son presentados como enemigos, vástagos o siervos de manera indistinta.

Por su parte, también se pueden encontrar culturas cuyo evolución y condiciones les han llevado a adoptar el nihilismo como fuerza motora. Pueblos que en un momento u otro se han visto sometidos, humillados o traicionados. Etnias sometidas por fuerzas externas que les ha llevado a desarrollar un odio irracional a todo aquello que provenga de fuera de su círculo más cercano. Culturas como puede ser la de algunas de las tribus dengar que habitan en Rearem.

El camino recorrido por estas tribus dista mucho de ser racional o siquiera inteligente, sino que las ha convertido en una amenaza incluso para otros integrantes de su misma etnia que pueblan territorios con los que no han tenido contacto durante generaciones. Porque el contacto con lo ultraterreno no se limita a conceptos que pueden resultar amistosos o neutrales hacia la vida, sino que el material del que están compuestos el miedo, el dolor o las pesadillas también ha tenido su impacto en Daegon.
De esta manera, aquellos que adoran conceptos como Koroktomoj “Señor de la sangre”, Matektokoal “Quien acompaña al fuego”, Jarletuktal “El Devorador de todo lo vivo”, Dustukan “El vacío infinito”, Shaduktukumal “El Padre de los gusanos” o Kushund “Fuente de bestias”, rara vez lo hacen por ambición o con un plan. Estos, al igual que todos aquellos credos surgidos de la influencia proveniente de los distintos aspectos de la destrucción no acostumbran a concebir el mañana como algo lleno de esperanza.

Existe ciertos vínculos establecidos entre la humanidad y entidades que existen más allá de su comprensión. Relaciones inconscientes por parte de cada uno de sus integrantes que no atienden a leyes físicas, no ligadas al momento o el lugar. El hecho de que las entidades que existen más allá del velo no pidan, sean conscientes, recompensen o agradezca ante esta devoción no convierte a quienes las adoran en amenazas menos peligrosos tanto para ellos mismos como para quienes comparten territorio con ellos.

Por fortuna, las encarnaciones más cerriles de estos cultos, en gran medida condenados por su propia naturaleza, desaparecieron hace siglos, pero aún se conservan pequeños vestigios de ellos en la actualidad. Versiones atemperadas de los principios sobre los que se construyeron estos cultos pero igualmente dañinas. Quizás sean minoritarios dentro de las etnias en las que se encuentran presentes, pero el rencor y el odio que les mueven son fuerzas motoras con las que no se puede negociar.

No todos los pueblos que proclaman ser los pobladores originales del territorio de Rearem rinden culto a estas entidades, sino que un gran número de ellas sólo buscan que se respeten sus tierras ancestrales, pero las culturas “civilizadas” con las que conviven no acostumbran a hacer distinciones entre los que no se adaptan a sus costumbres. Estos pueblos se ven amenazados por partida doble; tanto por una parte de los que podrían considerarse como “los suyos” y por “los pueblos invasores”, y sus propias mitologías han ido evolucionando para terminar contemplando este escenario. Una evolución que en ocasiones ha llegado a recuperar tradiciones que llevaban largo tiempo desterradas.

Así pues, no importa que las etnias más peligrosos hayan sido exterminados tanto por los pueblos civilizados como por las tribus que se han visto atacadas por ellos, la posibilidad del resurgimiento de estos cultos es una amenaza constante. La última larga noche no sólo fue el campo de cultivo ideal para su resurgimiento, sino que las grietas que se abrieron permitió un acceso aún mayor a la influencia de los señores del dolor. No sólo afloró de nuevo el culto a estos seres en varias tribus dispersas de manera simultanea, sino que estas se unieron para esparcir su legado allí por donde pasaban.

Esta es una amenaza que hoy parece haber quedado sofocada, pero aún permanecen los últimos vestigios aquellos días. Su culto ha logrado ser desterrado una vez más como amenaza a gran escala, pero su presencia aún permanece en lugares puntuales. Son culturas cuya vida se centra en el conflicto, gentes que, salvo durante situaciones excepcionales como esta última, ni siquiera se alían con quienes adoran a sus mismas deidades. Culturas incapaces de evolucionar o construir en las que sus propios integrantes se encuentran atrapados.

Quizás el que ha tenido lugar en Rearem haya sido el brote más repentino, virulento y dramático de estas tendencias nihilistas de los últimos tiempos, pero ni ha sido el único no esta influencia se ha visto totalmente erradicada del resto de territorios.

- El esquema de poder en occidente

Más allá de las organizaciones que hemos ido mencionando, en la zona occidental del continente existen un número enorme de estamentos de diferentes tamaños, objetivos y zonas de influencia. Organizaciones científicas como el Anstogor Vecsali de Rearem o los anteriormente mencionados Lugens Gaumoru de Tembi o la escuela de Sunrath en Menetia conviven con los diferentes cismas de las grandes iglesias o los pequeños cultos locales que se encuentran esparcidos por todas su orografía.

El tapiz que dibuja el complejo entramado de relaciones existentes entre todas ellas no sólo no es menor a aquel que conforman los gobiernos de los distintos pueblos de Daegon, sino que se encuentra poderosamente engarzado en estos.

Pese a lo que pueda parecer en un primer vistazo, la fe ciega y las promesas de una recompensa final no son las únicas armas que se esgrimen en el terreno de combate. La ambición no atiende únicamente a lo irracional sino que, cuando logra avanzar, su punto de partida siempre proviene de alguien metódico, alguien que no se deja llevar por las emociones, alguien con un plan.

En ciertos lugares existe desconfianza ante los hallazgos de los organizaciones dedicadas a amasar conocimiento. La Orden de Cahirn Ansay es temida por muchos gobiernos y no sin cierta razón, pero si mantiene su independencia es porque ninguno de ellos quiere que su saber se encuentre en posesión del “otro”.

Los distintos Omniarcas que ha tenido La Orden son perfectamente conscientes de esto, y es una baza que Cahirn Ansay ha utilizado siempre con suma cautela.

La pertenencia al Yishin Amat no implica una adhesión incondicional hacia las decisiones del “Guardián del conocimiento”, y las luchas internas son tanto o más intensas que las que pueden dar en cualquier organización. Tras los sucesos recientes La Orden vive días convulsos. Su actual líder es alguien ciertamente atípico y su perfil no encaja completamente con el de un estadista. Su preocupación principal es desentrañar el gran misterio detrás de estos sucesos, y esto le ha llevado a priorizar y dar más recursos a los grupos de estudio relacionados que a las intrigas que se encuentran actualmente en curso.

Porque La Orden, más allá de la neutralidad a la que se ha visto forzada, no está libre de sus propias apuestas arriesgadas. Jugadas que, de ser demostradas, podrían ocasionar un mayor nivel de intervención por parte de los gobiernos de las naciones que les rodean.
Algunas de ellas se encuentran auspiciadas por parte de su consejo rector, pero otras atienden a maniobras individuales. Existe un gran número de extensas redes clientelares que se propagan a lo largo de casi toda la columna central del continente y tienen su centro en Cahirn Ansay. La Orden no cuenta sólo con gente ansiosa por el saber, sino que en su seno también cuenta con gente que sólo la ve como un medio para alimentar sus propias ambiciones.

La relación que mantiene La Orden con todas aquellas naciones en las que tiene embajadas, bibliotecas o universidades varía enormemente, y el nivel de libertad del que gozan sus miembros en cada una de ellas se ve afectado por cómo es percibida su casa madre allí.
Por más que La Orden se defina y haya tratado de posicionarse como una organización agnóstica a todos los niveles, esto es algo a todas luces imposible y, mientras sus diplomáticos sí que se encuentran preparados para mantener esta fachada, quienes se dedican a la investigación y la formación, por más que también hayan sido aleccionados para ello, acostumbran a tener sus propias visiones y prioridades.
No han sido pocos los conflictos diplomáticos iniciados por una elección desafortunada de palabras durante alguna charla, o a la hora de impartir lecciones a alguien perteneciente a una clase social alta o a familias practicantes de algún credo.

Su relación con Goord siempre se encuentra sometida a un escrutinio especial y, al mismo tiempo que su conocimiento de las ciencias es muy valorado en su versión más pragmática, la visión que dan acerca del culto de Gâldaim o la visibilidad que dan sobre otros modos de vida acostumbran a verse muy acotados. Esta relación también se ha visto siempre muy mediatizada por la colaboración que han mantenido con el gobierno de Saliria.

De la misma manera, su relación con Menetia también ha pasado por momentos de tensión no sólo por el recordatorio de lo que les fue arrebatado con la Escuela de Sunrath, sino por tiranteces con la iglesia Tayshari.
Mientras que la relación con aquel órgano que les fue expropiado hace mucho tiempo que se normalizo, y acostumbran a mantener con ellos una sana competencia, los sectores más reaccionarios dentro del clero no ven con buenos ojos que las generaciones de potenciales futuros líderes sean formados por un organismo externo y completamente laico.

A su vez, los distintos cismas de la Iglesia Tayshari han sido históricamente jugadores muy importantes dentro del escenario político occidental. Allí donde ha arraigado con fuerza este credo su relación con el poder no ha tardado en florecer y, con ello, también se ha incrementado su capacidad de presión. Pero la ambición de sus respectivos líderes locales ha supuesto a su vez un problema para el conjunto de la organización.

La fragmentación existente dentro de sus líneas ideológicas es algo que siempre ha desagradado profundamente a un gran número de sus distintos dirigentes, pero el deseo de cada uno de ellos por ser única cabeza visible de una gran organización sólo ha servido para que sus posiciones cada vez se encuentren más alejadas.

En la actualidad existen cuatro grandes cismas de esta iglesia, cada uno de ellos con sus propios sumos pontífices que proclaman ser la única voz autorizada para hablar en nombre de los dioses; el Gran Teogonista de Menetia y el Yartas Malasteri de Mystaler. Cada uno de ellos, a su vez, niega la legitimidad del resto.

Las más beligerantes de estas cuatro son las de Menetia y Mystaler, siendo su enemistad tal que en el pasado sus dirigentes han llegado a declarar la guerra santa contra la otra acusándolas de ser heréticas. Por su parte, los cismas existentes en Shemmellom y Shattegar han acostumbrado a mantener un perfil más bajo, algo a lo que en gran medida ha condicionado su menor relación con los poderes establecidos de sus respectivas naciones.

Indudablemente, la Iglesia Tayshari de Menetia es el culto más importante de todos ellos y, a pesar de que sus relaciones con el Vim Ubar, el órgano de gobierno de esta nación, han fluctuado mucho a lo largo del tiempo, su integración dentro de la vida civil les hace ser una fuerza a tener en consideración.

Las relaciones entre Naltor y Menetia han sido históricamente muy complicadas. Si bien es cierto que la causa de estas dificultades bebe de un gran número de factores, la iglesia tiene un papel predominante en ellos.

Por un lado, la utilización que realizó Naltor de su prohibición de todo religión organizada dentro de sus territorios como elemento diferenciador entre ellos y el antiguo impero del que formó parte atendía menos a criterios filosóficos que políticos, pero la potenciación con posterioridad de este rasgo por parte de un gran número de sus gobernantes ha hecho que la suya sea una relación sumida en un constante estado de tensión.

Los distintos Teogonistas de la iglesia siempre han exigido un cambio en la actitud del Vim Ubar ante estos que consideran una ofensa, pero nunca han logrado provocar un enfrentamiento directos entre ambas naciones. Aun así, las tensiones que existen en la franja fronteriza entre ellas debidas en gran medida a esto ha llegado a escalar para terminar convirtiéndose en enfrentamientos mayores.

Los recientes hechos catastróficos acontecidos han hecho aflorar en occidente movimientos largo tiempo adormecidos y, si bien los posteriores años de vuelta a la normalidad los han atemperado, su presencia aún se encuentra muy lejos de ser totalmente erradicada.

Por más que los territorios que más afectados se han visto a este respecto hayan sido los de la costa oeste, las regiones del sudoeste continental también se han visto drásticamente afectadas, siendo Naltor y Bra’Em’Kyg quienes han padecido con mayor dureza sus secuelas.

Todos estos estamentos se han visto cuestionados de una forma u otra, ya sea por su incapacidad para predecir o contener el suceso, o por su fracaso a la hora de interceder ante “los poderes que se encuentran más allá del mundo” para que sus efectos sólo afectasen a los impíos, pero esto no ha impedido a los oportunistas el tratar de utilizarlos para su propio beneficio.

La actividad de aquellos grupos que continúan promulgando las teorías más catastrofistas se encuentra acotada principalmente en los territorios más afectados, pero lo infeccioso de su mensaje ha logrado llegar de manera soterrada hasta aquellos lugares que han quedado indemnes. A este respecto, la comunicación existente entre los pueblos se ha convertido en un arma de doble filo. Una que ha llevado un mensaje de normalidad hasta los territorios más dañados y de alerta a los han quedado libres de su efecto. Al mismo tiempo, las noticias llegadas desde el este del Pramayán también han servido para alimentar toda clase de teorías. La desaparición de Dairus ha sido celebrada por unos y entendida por otros como la señal de algo aún por llegar. Como una oportunidad para alimentar las ansias expansionistas de los más ambiciosos o como una advertencia para el resto de los gobernantes inmortales.

Durante los últimos años han aflorado en Menetia distintos grupos que acostumbraban a moverse en la clandestinidad; aquellos que promulgan que esta nación tiene que volver a ser un gran imperio y reclaman la disolución del Vim Ubar. Algunos de los altos dirigentes de la iglesia no sólo se han hecho eco de estos movimientos, sino que también han sido parcialmente sus instigadores.

Mientras tanto, en la costa oeste del continente el conflicto iniciado por Sar Kushén continúa su curso. Lo único en lo que coinciden todas las escuelas de pensamientos ligadas a los Adeptos es una; se ha iniciado una nueva era, pero tanto el significado de esto, como los debates acerca del concreto de lo qué ha dado comienzo continúa siendo fuente de conflicto. Ya sea desde un punto de vista metafórico o literal, todos ellos coinciden en que la existencia actual sólo es un paso previo hacia algo distinto, pero no logran ponerse de acuerdo en qué les espera después, o en la manera de llegar hasta ese estadio.

Tanto sus corrientes teológicas como las filosóficas han sufrido drásticos cambios que sólo han servido para generar nuevas fragmentaciones en sus dogmas. Divergencias que son cada vez más frecuentes en aquellos territorios en los que la guerra continúa su curso.

Porque, por más determinista que pueda ser la visión global de las diferentes escuelas de pensamiento sobre el devenir del mundo, sus acercamientos a la hora de afrontar este momento también son igualmente antagónicos. En su seno se puede encontrar desde aquellos que, como promulga Kushén, se consideran a sí mismos como los únicos merecedores de alcanzar el nuevo mundo como, hasta aquellos que, al igual que sus detractores, ven su labor como la de heraldos y guías hacia lo que vendrá. Desde quienes centran su labor en la advertencia y la concienciación hasta aquellos que la usan como herramienta para imponer su agenda. En resumidas cuentas, entre quienes apoyan la cruzada del Dominador, y quienes lo critican tanto a él como a la misma legitimidad de su título.

De acuerdo a los designios proclamados por quien tiene un mayor peso en este culto en la actualidad, el final no es tal cosa, sino el momento en el que da comienzo una nueva era; esta nueva era recién comenzada.

El momento definitorio que separará a los pueblos dignos de aquellos que siguen la vía equivocada. Un ideario que lleva décadas sido utilizado para mantener viva una cruzada en la que se pueden haber ganado territorios, pero que no ha proporcionado una mayor prosperidad a su pueblo sino todo lo contrario.

El nivel de permisividad o integrismo de cada uno de los cismas en los que se han ido desgranado los Adeptos ha convertido en un momento u otro a quienes los practican en miembros reconocidos y aceptados por el alto estado de su iglesia o en proscritos.
A pesar de que la encarnación predominante de este culto en la actualidad se encuentra liderada por el gobernante del Dominio, esto no implica que quienes le siguen se encuentren cegados por la fe, todo lo contrario. A día de hoy su control se ejerce a través de la amenaza, la fuerza y el miedo, armas de doble filo que deben ser usadas con mesura.

La división entre iglesia y estado aún es clara, y el hecho de que el poder poder de una dentro de la otra sea el mayor que se ha conocido en lo últimos siglos, esto no ha evitado que sus decisiones en cualquiera de estos dos terrenos le sean discutidas. Su control sobre la nación y sus ejércitos sigue siendo absoluto, pero el pago por los favores requeridos para llegar hasta el poder puede terminar haciendo mella en este.

De cualquier manera, el tiempo y la guerra han provocado que tanto en su mensaje como en el de los propios Adeptos sean cada vez más cuestionados. Las voces en contra de la persona van perdiendo su timidez y cada vez se escuchan con mayor claridad y frecuencia, sólo para ser silenciadas de forma drástica. Tanto la visión que afirma defender como las acciones llevadas a cabo en su nombre han hecho que sus detractores se apoyen en las corrientes de pensamiento opuestas a las mayoritarias, algunas de ellas prohibidas hasta tiempos recientes, para cuestionarlo. La disidencia no se ha limitado a estas voces en contra de su líder, sino que han llegado a plasmarse en hechos concretos. Se han producido varios atentados fallidos contra su persona, pero aún cuenta con los apoyos suficientes como para ejercer su control con puño de hierro.

La que fue su arma principal lentamente se está volviendo en su contra, y todos aquellos mensajes de advertencia y conquista de los que se ha hecho proselitismo, han pasado a convertirse en una herramienta que se está utilizando para minar su imagen y su mensaje. Lo prolongado del conflicto ha hecho que su sueño de implantar un totalitarismo ideológico y político se tambalee, pero aún le quedan bazar por jugar.
El mundo continúa, y el esta nueva era se parece demasiado a aquella que supuestamente finalizó.

Por fortuna la presencia de credos tan agresivos acostumbra a encontrarse muy ligada a sus lugares e ideólogos de origen. El ciclo entre sus extremos tiende a oscilar, siendo necesario el transcurso de una gran cantidad de tiempo dentro de los márgenes de la lectura más moderada antes de que la llegada de otro aspirante a conquistador. Al igual que sucede con todo lo subjetivo, la flexibilidad de su preceptos permite que sean interpretados de acuerdo a una gran variedad de intereses. Así pues, hasta el credo más pacífico ha sido utilizadas en diferentes momentos como excusa e ignitor para las ansias expansionistas de los líderes de aquellos territorios en los que han estado presentes.

Uno de los pueblos que históricamente ha sido más beligerante a este respecto, el de Goord, está jugando un papel más conciliador de lo que ha costumbre en él. Tanto en el caso de las naciones en las que imperan el culto a Gâldaim como en las que se encuentra presente el de los Adeptos del Tanrakul, en los últimos tiempos se han producido eventos que se podrían entender como opuestos.

La llegada al poder de la Teócrata Liveska Tercera hace casi tres décadas supuso un cambio dentro de la actitud general de Goord. Tras la ascensión hasta el poder de su última jerarca, se han comenzado a dar pasos hacia una nueva modernización de esta religión. Así, mientras que en el caso del Dominio su posición no ha hecho sino retomar las lecturas más extremas que se han hecho de su ideadio y radicalizarlas aún más, en la teocracia de Goord se ha tratado de impulsar una la lectura más acorde a los tiempos de sus textos fundacionales.

Dentro de la teocracia uno de los elementos que más han marcado a las clases altas ha sido la ostentación de su fe en público, algo que para nada coincide con las prácticas que llevan a cabo en sus vidas privadas. Para quien buscaba encontrarse cerca del poder o aspiraba a hacerse con él, las muestras de devoción han sido históricamente herramientas sobre las que han construido sus estrategias, ya que este culto impregna todas y cada una de las instancias que componían la vida política en estas sociedades, pero esta situación ha ido dando un tímido vuelco con la llegada de Liveska.

La religión continúa encontrándose íntima e indisolublemente ligada a los estamentos del poder, y las muestras públicas de culto hacia la deidad, si bien no es algo que dictaminen sus leyes, a su vez siempre fue entendida también como una muestra de patriotismo. El hecho de que los ciudadanos de a pie no profesen una devoción real hacia estos credos de poco sirve cuando, de no dar muestras de fe, corren el riesgo de ser señalados.

Porque no solo quienes tiene el poder han esgrimido la tradición como arma, sino que esta también la han utilizado para sus pequeñas rencillas. El espacio público que ha ocupado este culto dentro del escenario político y social de su nación ha sido absoluto, pero esto no ha impedido en distintos momentos de su historia el surgimiento de voces discrepantes para con la interpretación imperante.

Si bien es cierto que en el caso de Goord el gobierno teoctático ha gobernado de manera ininterrumpida durante cerca de un milenio, esto no ha impedido que surgiesen cismas o nuevas interpretaciones de sus escrituras. Por más ligado que haya estado al poder durante tanto tiempo, la presente no es la única evolución que ha tenido lugar en su seno, sino que en el pasado también ha existido una alternancia constante entre miembros pertenecientes a las distintas fracciones de esta iglesia, al igual que han aparecido muestras de descontento y revueltas fuera del núcleo del poder.

Estas muestras de repulsa no siempre han tenido su origen como consecuencia de desavenencias ideológicas o de las luchas internas por el poder, sino que también se han construido sobre la desesperación de aquellos que ya nada tienen que perder. Durante las épocas de mayor escasez y necesidad la necesidad se han impuesto sobre el miedo y el poder de la masa se ha demostrado superior al de quien gobierna.
Al contrario de lo sucedido en otras naciones, en el caso de Goord cada vez que se ha producido un cambio violento, no ha existido un poder absoluto que controlase sus idearios o una lógica férrea guiando sus pasos. La certeza de sus partícipes en que ningún poder superior fuese a proveerles de los cambios necesarios se imponía sobre todo lo demás. La única alternativa a morir de hambre era la de morir a manos de quien tenía en su mano una posible solución. No luchaban por librarse de un poder despótico, sólo por la remota posibilidad de poder aspirar a una vida menos miserable.

Por más que la voz del pueblo se encuentre acallada en este tipo de culturas, esto no sólo no evita el surgimiento de voces discordantes entre los más desfavorecidos, sino que en ocasiones ha resultado ser el desencadenante de las revueltas más violentas.

Aun así, siempre que se han producido este tipo de levantamiento quienes han salido perdiendo han sido los mismos. En las escasas ocasiones en las que triunfaron estos movimientos, esto ha venido dado por el apoyo recibido por alguno de los aspirantes al poder. Por oportunistas o rivales que se han aprovechado de la situación de necesidad o descontento para construir sobre ellos su camino hasta aquello que ambicionan. Con esto, al no estar sustentadas sus reclamaciones sobre el estrato teológico de su opresión, estos triunfos del pueblo no han servido para que quienes profesan estas devociones por mera costumbre se hayan planteado su eliminación.

En Goord siempre se ha encontrado prohibida toda muestra de la práctica del culto de cualquier otra religión ya sea esta pública o privada, y esto es algo que ha cambiado con la llegada al poder de Liveska. Aun así, esta no deja de ser una medida diplomática destinada a mejorar sus relaciones con otras naciones. Por más que las muestras públicas de esto continúen prohibidas, los diplomáticos de otras naciones que se encuentran en los territorios de la teocracia puedan practicar sus ritos dentro de sus residencias y embajadas.

A su vez, las penas por el incumplimiento de este mandato también han sufrido leves alteraciones para el resto de ciudadanos, algo que no ha estado libre de controversia.
Por más que una gran parte de quienes forman parte de sus jefaturas, de la misma manera que sucede con toda gran organización, son individuos ávidos de poder, entre sus filas también se puede encontrar a gente con inquietudes altruistas o que defienden los valores positivos que se pueden extraer de sus enseñanzas. Liveska ha tratado de mantener un equilibrio entre estos perfiles en lo que respecta a sus consejeros y apoyos, pero los mares que navega son peligrosos y no ha podido evitar el granjearse la enemistad de personajes que han resultado ser escollos importantes en su camino.

Si bien es cierto que sus días de mayor grandeza ya han quedado atrás, la reputación del Iluma dentro de las estructuras de poder de Bra’Em’Kyg ha logrado mantener una cuota nada despreciable, razón esta por la que, en gran medida, su relación con la de los distintos jerarcas de la Iglesia Tayshari de Mystaler siempre ha sido complicada. Una situación esta que se ha acentuado tras la desaparición de la mitad de los territorios de esta nación durante los eventos acaecidos durante la última “Larga noche”.

El ser un organismo independiente le ha pasado factura en más de una ocasión, y los vaivenes ideológicos que se han producido a lo largo del tiempo dentro del Cinrath Yotunen, el órgano de gobierno de Bra’Em’Kyg, han provocado que en más de una ocasión su presencia se haya visto reducida a la mínima expresión.
Al contrario de lo que sucede con La Orden, dentro del perfil de los integrantes del Iluma nunca se ha prodigado el de los gestores o los animales políticos, algo que les ha causado más de un quebradero de cabeza, pero el apoyo que han recibido de otros grupos públicos y privados como puedan ser La Orden, La universidad de Amlash, el Chayashin Shatteru o las distintas sociedades pantallas que ha tenido de Sigma dentro de Daegon les han permitido sobrevivir a todos estos percances.

Esto no quiere decir que ninguno de sus líderes haya estado jamás interesado en el crecimiento de la organización, o que nunca haya entrado en su seno alguien con la única intención de usarlo como trampolín para llegar más alto, pero lo particular de la situación en Bra’Em’Kyg siempre ha hecho que cualquiera de estos pasos haya sido siempre excepcionalmente complejos.